CONEJOBELGA

28 julio 2013

Deconstruyendo a Bowie

 


Deconstruyendo a Bowie
 
The Next Day (2013) es la siguiente odisea camaleónica de David Bowie. Producido por Tony Visconti, quien ha declarado que aún queda material para futuros álbumes, el disco se integra al periodo neoclasicista del cantante (lo que sea que eso signifique), junto a Heathen (2002) y Reality (2003). Y aunque no podemos hablar de una trilogía planeada, tanto en alcances como a nivel sonoro este conjunto de grabaciones irradia madurez dentro del eclecticismo. Bowie reflexiona. Oprime rewind. Se saca de la manga los mejores ases. Juega con sus máscaras. Tres de sus singles/videos lanzados a la fecha —Where Are We Now?, The Stars (Are Out Tonight) y The Next Day— señalan una voluntad revisionista que no deja de ser iconoclasta. El primero es melancólico, pausado, lluvioso; lo dirige Tony Oursler. El segundo es convulsivo, extraño, palpitante, con crédito de Floria Sigismondi. El tercero, también de Sigismondi, ha causado escozor entre la comunidad católica por sus imágenes blasfemas. Estas piezas resumen períodos concretos: del Thin White Duke y la trilogía berlinesa (mediados/finales de los 70’s) al Outside (1995) y el Earthling (1997), pasando por la actuación de Bowie como Poncio Pilatos en La última tentación de Cristo. Mención aparte merece el art cover del disco, obra del diseñador británico Jonathan Barnbrook: una relectura de las metamorfosis del reptil. Sigismondi reelabora la misma idea en sus secuencias iniciales, incitando a los dobles de Bowie a una suerte de psicodrama lynchiano. Una troupe formada por Tilda Swinton, las modelos Saskia de Brauw e Iselin Steiro y el andrógino Andrej Pejić. El gusto por el juego de espejos y el Döppelganger, las poses histriónicas y el fashionismo, deriva en una deconstrucción integral, no exenta de ironía. Y lo que falta por ver.

Bowie vuelve a Ítaca después de 10 años de ausencia, y quienes habían especulado acerca de su retiro definitivo permanecen taciturnos. Durante los últimos dos años, reunió sigilosamente a un grupo extraordinario de músicos y colaboradores. De  modo que mientras los periódicos hacían cotilleo sobre su estado de salud, él grababa sesiones esporádicas con su banda de base —Earl Slick, Gail Ann Dorsey, Sterling Campbell— y varios invitados. Guardar silencio fue su mejor estrategia publicitaria. Como un triunfo, los oídos atentos encontrarán un homenaje al tema Apache, de Jerry Lordan, en los coros galopantes de How Does The Grass Grow?, uno de los mejores tracks del disco. The Next Day envuelve un carácter accesible y desafiante a la vez. Love is Lost fusiona la voz de Bowie con la batería y el guitarreo en tensión creciente, explosiva. Los ritmos construyen una tristeza dinámica. Salvo Where Are We Now? y la apoteósica Heat, con su dramático cierre de violines y una letra más bien surrealista, en los demás cortes predomina el movimiento. El saxofón jazzístico inyectado por vía intravenosa en Dirty Boys o los desquiciantes sonidos de If You Can See Me? son vueltas de tuerca que Major Tom se saca del sombrero sin avisar. Y los aires setenteros de Dancing Out In Space intercambian telegramas con I Took A Trip On a Gemini Spaceship, del Heathen. En la metafórica Valentine’s Day —su cuarto single—, las cuerdas y los coros escoltan una letra oblicua sobre matanzas escolares. En el video, dirigido por Indrani + Markus Klinko, Bowie nos apunta con un rifle imaginario. Básicamente, hablamos de rock, oscuro término que el camaleón engulle a medida que muta de piel. De nuevo.

–Christian Núñez



The Next Day
David Bowie
Columbia Records, 2013

 Publicado originalmente en Diario La Tempestad [26.03.2013]