CONEJOBELGA

30 julio 2018

celeste_una montaña interior


Adrenalina desde los acantilados.


1. Tan pronto como inicias el viaje, descubres que la montaña representa una travesía emocional. Bajas del automóvil y una anciana bromea contigo. Quizá no estés preparada, querida, te dice. Sus burlas no hacen más que provocarte amargura. Al parecer, la obstinación mueve montañas. Algunos lo llaman fuerza de voluntad. En otro diálogo, la anciana enigmática confesará que algo le parecía indudable: el odio es el motor de tu trayecto. Durante quince horas, conocerás a otros personajes: Theo y tú compartirán anécdotas alrededor de una fogata. El Sr. Oshiro intentará recluirte en su hotel abandonado. Y una mitad siniestra de ti misma será la sombra que guiará tus pasos.

Aunque su aspecto lo sugiera, Celeste no es un videojuego infantil. A menudo, disfraza sus intenciones. Habla de problemas adultos con una estética de pixel art. Depresión, soledad, pesimismo, melancolía. Su aparente sencillez no le resta sofisticación. Aunque solo seas capaz de brincar, sujetarte a las paredes por unos cuantos segundos y hacer sprints, el diseño de niveles ha sido creado para que fracases una y otra vez. Quizás el viento pueda ser un aliado. Quizás la hermana oscura que llevas contigo pueda ayudarte. Quizás la abuela clarividente sea un bálsamo para aliviar tu tristeza. Tan pronto como inicies el viaje, tu vida interior será un laberinto. El caos como forma de autoconocimiento.





2. Celeste equilibra un gameplay adictivo con una historia significativa. Si bien el tema del ascenso a la montaña ha sido explorado recientemente con resultados notorios—el paradigma sería Journey—, lo que consigue Matt Makes Games es otra cosa. Al mismo tiempo que homenajea títulos de plataformas clásicos, involucra emocionalmente al usuario. Y no lo suelta. El guión crea puentes narrativos entre escenas, introduce nuevos personajes secundarios para refrescar la acción, y poco a poco desarrolla los motivos de la aventura. Música, efectos sonoros, estética retro y rejugabilidad son valores de producción que embellecen la pantalla. A detalles mínimos, sonrisas enormes. Adrenalina.

A menudo, la oleada de propuestas indie suele provocar una sensación de vértigo, y no es para menos. Sin importar la plataforma, los títulos independientes atraviesan una etapa prolífica. Los estudios pequeños ganan más seguidores, y aportan a los catálogos la necesaria diversidad que esta industria reclama. Celeste ha merecido toda clase de elogios y es uno de los casos más destacados de lo que puede lograrse con buenas ideas, creatividad y carisma. Entre tantas opciones, elegirlo garantiza una experiencia donde la precisión en los controles y la inmersión emocional se cruzan en doble hélice. Además de su aspecto divertido—onda Gravity Falls—, expresa interrogantes sobre nuestra mitad oscura.





3. ¿Quiénes somos realmente? ¿Por qué debemos atravesar cientos de obstáculos para saberlo? ¿Tiene sentido esta búsqueda sin coordenadas? El tiempo que demoras en alcanzar la cima equivale a miles de fracasos anteriores. Atrás quedan los muros de hielo, las peligrosas estalactitas, el abismo y la desolación. Si por momentos recuerdas otros viajes, virtuales o metafísicos, no se trata de una simple casualidad. El espíritu de la montaña te persigue. Recorrerla, caer, combatir tus demonios interiores. Ascender y madurar. Nadie dijo que sería fácil. Con el paso de las horas, una voz rompe el hielo. Parece decirnos: Relájate y disfruta. La montaña eres tú.

Celeste reclama infinita paciencia pues complica sus desafíos a cada episodio. Difiere de otros títulos con dificultades diabólicas por su alto grado de empatía. No llegarás a las jornadas humillantes de Bloodborne o Dark Souls, aunque habrá sesiones en las que el viento no estará de tu lado y los espejos reflejarán figuras siniestras. Con todo, la parábola de la montaña inspira un insight. Permite comprender que el claroscuro forma parte de nosotros. La sombra y la luz, la exactitud y el error, la vida y la muerte se aprecian mejor desde los acantilados. Junto a la fogata, una sonrisa será el trofeo. Celeste nos devuelve una imagen íntegra, sin psicólogos ni ansiolíticos.




26 julio 2018

charlie rodd_luz acústica


Platicamos con Charlie Rodd
sobre su melódico estilo musical.

MÉRIDA
Es la primera vez que estoy tocando aquí. Ya había venido una vez de visita, y me habían recomendado algunos lugares para tocar, algunos bares. En esta ocasión será un concierto más íntimo, algo acústico, algo lindo para conocer a la gente y convivir con las personas. De hecho, es lo que empecé haciendo en Monterrey. Hacíamos giras en casas, estudios, bares y cafés, y también nos funcionó en Puebla, en la Ciudad de México, en el Foro del Tejedor por ejemplo. Está padre ese concepto de hacer algo por primera vez que sea acústico.


LUZ
Al principio, de hecho, tenía simplemente unas composiciones en piano. En mi casa había una guitarra de alguien que dejó ahí, entonces me puse a tocar los acordes de una canción, la primera que hice: Luz. Y sentí que era más natural tocarla en guitarra. De modo que conseguí una acústica y empecé a componer las demás canciones que tenía para piano. Salió un disco de country-folk. En parte, también se debe a la música que escuchaba en directo cuando vivía en Austin, un semestre antes. Y a toda la música que he escuchado desde chico, que tiene guitarras acústicas, pianos y armonías de voces. En mi estilo, eso es lo principal. La armonía de voz, algo llamativo, que se quede grabado. Honestamente, siento que la letra es algo importante pero va acorde a la música, y me parece que la mejor manera de decirle a alguien cualquier cosa es haciendo una buena melodía de voz, con la frase exacta.


EVOLUCIÓN
Salió ese EP folk—fueron como siete canciones—y después tuve la oportunidad de grabar un EP de cuatro canciones con Phil Vinall, productor de Zoé. Aprendí muchísimo, me salí un poco de mi área de confort. Las canciones suenan a mí en otros géneros musicales. Este trabajo me ayudó a madurar. Luego decidí hacer algo que volviera a englobar lo primero y la madurez de lo segundo con Phil. Tuve la oportunidad de grabar tres canciones con Yamil Rezc, que ha producido para Julieta Venegas. Y salió esta canción nueva que se llama Junto a ti, más acústica y con la nostalgia de lo que había hecho en Dulce amor y Eternidad.


ESENCIA
En general, el público tiende a considerar estos cambios como una faceta diferente. Constantemente hago canciones que me gusten, y figurar una canción que se parece a otra solo porque aquella funcionó sería como hacer trampa. Conscientemente entiendo cómo me siento y en qué madurez musical estoy para crear una canción en un momento determinado, y eso me abre el camino a componerlas de forma distinta. Pongo el caso de Coldplay, Arcade Fire o Gorillaz, bandas cuyo discos muestran estilos diferentes y la misma esencia. Es muy difícil hacer cosas que estén fuera de tu área de confort y no tener miedo a que haya gente que deje de escucharte porque cambiaste de un estilo de canción a otro.





INFLUENCIAS
Desde niño, escucho mucho a Eagles, America, Bread. Mi papá me ponía mucha música de Supertramp. Todos tienen esa cuestión melódica de la voz. Eagles tiene muchas armonías de voces; Horizonte, uno de mis temas, está influenciado por ellos. Conforme fui creciendo, asimilé distintos tipos de música. Kean es una de mis bandas favoritas. Lo que cambia más bien es la producción de las canciones entre los artistas que menciono. Hablan de forma simple, no necesariamente en un lenguaje poético ni rebuscado, sino muy natural. Yo hago letras así.


PRODUCCIÓN
Trato de dejar las canciones en cierto punto donde me sienta satisfecho. Hay un punto sano donde tienes que dejarla ser. Trabajo en la composición durante dos meses, y otros dos meses en la mezcla. Desde la mezcla ves cómo acabará; sin embargo, es importante dejarla respirar, y dar pie a que suene diferente. No necesariamente sonará como está en mi cabeza. Y ese margen de diferencia, ese cambio de lo que piensas al producto final, es una cuestión mágica. Es el arte de la música.


PROYECTOS
Actualmente estoy componiendo el nuevo disco, que va a salir en Septiembre. Incluirá todo lo que he grabado hasta ahora, unas doce canciones y tres versiones acústicas de las más importantes. Además, estoy componiendo lo nuevo que incluirá Junto a ti, el primer sencillo. Y quiero hacer un segundo disco que tenga entre diez y trece canciones. Estoy viendo con quién voy a grabarlo.



FOLK PARA UN DOMINGO POR LA NOCHE
Una hilera de nueve focos amarillos ilumina el escenario. La pequeña terraza sugiere un tono intimista para el concierto de hoy [22.07.2018]. Las propuestas acústicas de Charlie Rodd y Quizás son presentadas por Sureste Records, en coproducción con Pacífico Studios, la estación radiofónica yucateca So Good 92.1 FM y la agencia Poderoso.

Quizás interpreta canciones como Bicéfalos, Pequeño Houdini, Detrás de Marte y Sofocafuegos. Son temas de una extraña intensidad, dramáticos y opresivos. «Me gusta presentarme como un artista incómodo», señala el cantautor. Sus estrofas podrían ser balas desnudas: Repetiré tu nombre tres veces para que así regreses. Déjame explorar tus heridas más grotescas.

A modo de contrapeso, Charlie Rodd abre con Horizonte, tan luminosa como etérea. Persiste la sensación de algo que cae en slow motion. Eternidad, Sigue navegando y Corazón—pequeño homenaje a Bob Dylan—transmiten sencillez y profundidad. Los ritmos son peces en el agua. «Es algo muy lindo estar lejos de mi casa tocando para ustedes», comenta el cantante regiomontano.

A la mitad del setlist llega Estrellas en el mar. Luego, Charlie nos pide cantar en torno al escenario un tema ya clásico. Los destellos country de Historia resuenan. Luz, A mi lado [incluida en la película La gran promesa] y Lo que siento tienden un puente hacia Dulce amor y Stand by me, un epílogo emocionante. Las luces se apagan, el silencio regresa. Leve sensación de melancolía.

  
LUZ ACÚSTICA
Edición de textos_Christian Núñez
Imágenes_Cortesía Sureste Records


23 julio 2018

luis miguel_la levedad y el peso


La serie transmitida por Netflix
a la luz de una reseña noctámbula.
 
1. Es la una de la madrugada y estás en la puerta de tu casa, sentado en el interior del automóvil de tu mejor amiga. Ríen porque hace diez años que no bromeaban juntos, y terminan hablando de Luis Miguel. La primera temporada de la serie biográfica que se transmite por Netflix [producida por Gato Grande + Metro-Goldwyn-Mayer Studios] finalizó el 15 de Julio. Fueron trece capítulos insoportablemente adictivos y tú, que descreías del entretenimiento ligero, la miraste con entusiasmo. Ahora te preguntas porqué, sentado en el automóvil de tu amiga, mientras ambos ríen. Y ninguno lo sabe. O, más bien, es enigmático que ambos hayan sido intoxicados de esa forma por un cantante pop al que en su época ni siquiera escuchaban. La nostalgia destruye el espíritu crítico. Ese argumento parece haber sido aprovechado recientemente por Nintendo y su larga lista de videojuegos que abusan del consumidor sentimental. Pero hay otro motivo cuya vertiente psicológica, igual de irrefutable, se relaciona con el peso y la levedad. Cuando los adultos viven un momento de reconciliación con el pasado se vuelven indulgentes. Sus lagrimales eyectan melodramas. Son arqueólogos de la contradicción. Lo cual implica viajar en el tiempo, con Luis Miguel incluido.

2. El crepúsculo de la desaparición lo baña todo con la magia de la nostalgia, escribe Milan Kundera en La insoportable levedad del ser. Qué coincidencia. La mejor obra del autor checoslovaco se publica por primera vez en 1984 [traducida al español en 1985], durante la década en la que Luis Miguel se volvería un ídolo masivo. Y es precisamente esa etapa de éxito hiperbólico en un México que se encaminaba hacia su peor crisis durante la década de 1990 lo que no cuadra. La levedad en medio de un clima social fragmentado y jodido. En tanto la estética kitsch de Luis Miguel se hacía más popular, una crisis económica espantosa, producida por el error de Diciembre de 1994, iba extendiendo sus tentáculos. La música del Sol de México es, precisamente, una forma de evasión idílica, un placebo artificioso, un ciempiés de lugares comunes. «Por supuesto, el sentimiento que despierta el kitsch no puede basarse en una situación inhabitual, sino en imágenes básicas que deben grabarse en la memoria de la gente: la hija ingrata, el padre abandonado, los niños que corren por el césped, la patria traicionada, el recuerdo del primer amor», dice Kundera. Y remata: La amistad de todos los hombres del mundo sólo podrá edificarse sobre el kitsch.





3. Sin ese acuerdo tácito, el kitsch sería imposible. En resumen, la vida es buena, bella y simple como un manual para dummies. Lo que dijera Houellebecq sobre Jacques Prévert resuena en la estética kitsch con una sonora ventosidad: su visión del mundo es anodina, superficial y falsa. Y el mundo contemporáneo ha fortalecido esa visión. Digamos que, a falta de certezas, verdades absolutas, razón y ética, el entretenimiento de las masas ha creado una industria de ficciones colectivas y fuegos artificiales que trascienden la niebla para elevarse por encima del suelo, ante la mirada partícipe de su público. Comulgamos con el simulacro. Protagonizada por Diego Boneta, la primera temporada de Luis Miguel se levanta sobre los restos de un país bajo los mismos criterios de la telenovelas: maniqueísmo grosero, simplificación psicológica y abuso de arquetipos dramáticos. Es un opio sumamente disfrutable con un guión eficiente. Nos conmueve porque recurre a los trucos que un escritor promedio ya conoce. Abusa de nuestras emociones básicas. Encuentra en el relato de la fama muchas golosinas apetitosas: traición, soledad, intriga, dinero, sexo, drogas. Para decirlo rápido: apela directamente al cerebro primitivo. ¡Coño, Micky!

4. Spoiler alert: Vete de aquí.

5. A las dos de la madrugada, enciendes el televisor. Repasas los momentos clave de Luis Miguel, la serie. La estupenda interpretación de Óscar Jaenada como Luis Rey justifica el ejército de memes en redes sociales. Porque ha resultado sintomática. La generación de nuestros padres fue educada con canciones de adrenalina ociosa, himnos apasionados a la mujer que se entrega de modo incondicional. Baladas para perder la cabeza y arrojarse a los instintos. Loas de auténtica y grotesca sensiblería. Padres golpeadores, alcohólicos, drogadictos, mujeriegos, machistas, crecieron con esas canciones. Embarazaron a sus mujeres bajo los efectos del kitsch. Engendraron a sus hijos—uno tras otro—para luego justificar acciones absurdas o violentas en nombre del amor. Y ese amor, esa ridícula membrana de falsa felicidad, esos exabruptos de cursilería platónica, Luisito Rey los encarna con una pasmosa y verosímil desvergüenza. A las dos de la madrugada verlo morir merece un cigarro. Pero ya no fumas. El lirismo absoluto es el lirismo de los últimos instantes, ha escrito Cioran. Luis Miguel como símbolo de una época que nunca fue dorada. Como el portavoz romántico de una educación sentimental fallida. Es justo lo que nos merecemos. Escribirás una reseña.


Luis Miguel, la serie
Humberto Hinojosa + Natalia Beristáin
Disponible en Netflix


11 julio 2018

rosaura luna_el muro y la piel


Dos conversaciones con Rosaura Luna,
en distintos momentos de su trayectoria,
dibujan un retrato vigente.


El 24 de julio de 2015 cayó en viernes. Rosaura Luna llegó a un café del Centro Histórico de Mérida y platicamos durante 57 minutos. Los temas iban y venían en torno a la situación de las artes visuales bajo la perspectiva de una estudiante de la UADY que cursaba el décimo semestre. Son los primeros signos hacia un proceso más profundo.


HERRAMIENTAS  
Cuando salí de la prepa, no tenía idea de qué iba a estudiar; era mala para la escuela y no sabía qué iba a hacer con mi vida. Me aplicaron varias pruebas para ver cuál era mi orientación profesional, y en todos salía artes, artes, artes. Y bueno, me dije: a ver qué onda. Y me inscribí a la universidad para ver qué tal.

Durante el tiempo que estuve en el Consejo Estudiantil en la UADY [2013], los estudiantes no estaban satisfechos con ciertos maestros ni con espacios físicos o las insuficientes herramientas que teníamos. Por ejemplo, la ESAY cuenta con una sala en el Museo Fernando García Ponce-Macay, y nosotros no tenemos ningún espacio dentro de la universidad para exponer. Más o menos en esa época, hice mis prácticas profesionales en Zoma Gráfica, con Ernesto Novelo. Él me enseñó prácticamente todo lo que sé de metal en grabado, y en la escuela aprendí xilografía, una técnica un poco más sencilla, más rápida. También hice una estancia en la Ceiba Gráfica, en Veracruz, junto con nueve estudiantes más, para aprender una técnica de grabado en piedra. Por último, en Málaga estudié cuatro asignaturas: historia contemporánea, nuevas tecnologías, dibujo contemporáneo y arte en torno al espacio.


EXPLORACIÓN
Al principio, me dediqué a explorar. Siempre he sido muy fan de los temas oscuros, como de terror y así, pero en realidad estaba explorando la técnica. No tenía gran importancia. Ya después empecé a interesarme por temas políticos. Cuando ganó Enrique Peña Nieto, para mí fue traumático. Me puse a investigar y encontré que la corrupción no solo está presente en la estructura política, sino también dentro de las empresas. Por ejemplo, en la forma que nos venden los alimentos ya industrializados.

Yo no creo que la gente deba ignorar temas como el de Ayotzinapa, o el de los alimentos procesados, o cómo funciona el sistema legal. Estamos totalmente desconectados sobre lo que está ocurriendo en el país. Yo necesito hablar de la otra cara de la moneda, porque esa es nuestra realidad. Depende de cada quién, pero he visto en aumento el número de personas que quieren darse cuenta. Y no voy a parar, voy a seguir produciendo esto. Probablemente no tenga la mejor calidad, o tal vez sí, tal vez pueda hacerlo mejor, pero eso no importa. Es cuestión de práctica.


(AUTO) CRÍTICA
En la licenciatura de Artes Visuales/UADY hace muchísima falta la crítica. En la escuela, los alumnos exponen sus trabajos, entre ellos rayan las piezas, y esa es una forma de crítica. También me han robado obra. Y suelen decir: Ay, pues agradece que sí está padre tu trabajo y se lo quieren llevar. ¿Cómo voy a agradecer eso? Falta dar el paso para hacer esto de forma profesional, porque el trabajo no se respeta. Yo no soy de Mérida, soy de la Ciudad de México. Sé que hay mejores escuelas de arte allá, pero vine a radicar aquí por la seguridad. Mi familia tenía muchos problemas de extorsión. En retrospectiva, mi trabajo trata mucho sobre la dignidad, del ser humano y de la vida en general.

Como artistas, deberíamos interesarnos en el ser humano, y no seguir enajenándonos con lo abstracto, que no significa realmente mucho.

En la historia de arte contemporáneo en México ya hubo una ruptura, y todavía la vemos en el Macay, pero sigue habiendo una visión muy conservadora. Tuve la oportunidad de hablar con Pilar Cámara—que ya falleció—en un Simposio, y también conocí a Gabriel Ramírez. Y escucho su manera de hablar, y lo que proponen, y no es para nada lo que yo quiero hacer. No me funciona. Y eso es lo que está exhibido en nuestro museo más importante. Creo que está bien preservarlo, pero ya es caduco.

Volviendo al tema de la crítica, los artistas la necesitamos. Una crítica seria, objetiva y libre de aspectos personales, no un espectáculo, porque eso no nos ayuda a crecer. La autocrítica es fundamental, y también salirnos de la burbuja meridana, diversificarnos en cuanto a técnica y darle valor y contenido a la obra.


WHISTLEBLOWERS
En Málaga, me aloqué empecé una serie llamada Whistleblowers. Trata sobre las personas que están dentro de alguna organización gubernamental o empresa importante y denuncian los actos de corrupción. Como Edward Snowden, que denunció a la CIA y la NASA, además de otros alertadores que han descubierto información que debería competernos a todos porque es de interés público. Quise utilizar el arte para dignificar y presentar a estos personajes considerados verdaderos héroes contemporáneos que arriesgaron sus vidas a favor de la justicia.

Todo inició tal vez con la música. Cuando iba a la secundaria o preparatoria, oía música que hablaba sobre las injusticias sociales; quizá no lo entendía en su momento, pero ya después, conforme fui poniendo más de atención, entendí mejor. Siempre consideré importante el trabajo de estas personas, pues se arriesgan para transmitir un mensaje.


MUSEO
En estos tiempos, las cosas caducan rapidísimo y no puedes realmente definir tu arte. Pero sí hay que proteger esa parte humana que se ha ido perdiendo. Si te involucras demasiado con las instituciones culturales, en cierto modo estás vendiéndote para hacer lo que ellos quieren. ¿Y para qué vamos a tener una institución cultural si no nos dejan manifestar nuestra cultura? Hay que hacer un balance de eso. Porque ya están las instituciones ahí, y ya están funcionando, pero hay que trabajar también con el público. Si la gente no va al museo, nosotros tenemos que ir a la gente. Dar el siguiente paso.










El diálogo se reanuda el 18 de mayo de 2018, en BlackMoon Custom Tattoo, el estudio de Leto Martín. Rosaura me recibe un día después de haberse tatuado el hombro izquierdo. Le obsequio un libro de Tumbona Ediciones: 62 maneras de apoyar la cabeza (y unas cuantas más). Platicamos en una pequeña sala por un lapso de dos horas sobre tatuajes y feminismo. El tiempo vuela.


EXPO
Presenté un mural hace aproximadamente un mes, dos meses, no recuerdo exactamente, pero está en el Museo de la Ciudad, en una exposición que fue parte de la Semana de las Artes. Reunimos a varios ponentes, entre artistas, promotores culturales y museógrafos. El tema es el acoso callejero. Yo nunca hablo de esas cosas en mi trabajo. Siento que cuando me refiero al asunto, encuentro mucha resistencia, me tratan como si estuviera loca, hay gente que se ha atrevido a echarme la culpa. Entonces, lo evito. Pero justo cuando empecé a trabajar con Leto Martín, las cosas fueron cambiando, pues tanto ella como muchos otras chicas vienen y también comparten sus versiones.  

Hubo un tipo que llegó al museo y comentó que la pieza era el mural de Todos los hombres son malos. Afortunadamente, un compañero le explicó que desde su punto de vista, efectivamente, todos los hombres tienen el potencial de ser malos. El señor se sorprendió de no sentirse respaldado, y se fue.


MENSAJE
No puedo dejar de manifestarme políticamente. Al principio, no quería utilizar mi obra para quejarme, o para terapearme, y exponer el resultado. Eso no me late. Prefiero que sea una situación que haya logrado resolver racionalmente y luego pueda abordarla con los principios técnicos del arte. Porque siento que muchas veces, la banda que hace obra muy apasionada y sin pensar, ni siquiera está fijándose en que existe un bagaje técnico enorme. Puedes llegar a niveles de dominio en la pintura o el grabado como cualquier maestro de la historia, pero eso no va a suceder debido a que estés llorando y pateando el lienzo. Así no es. Si vas a enviar un mensaje con la obra, tienes que encargarte de que la comunicación sea correcta.

Prefiero a la gente que se interesa por cómo resolver lo económico, en qué círculos sociales se va moviendo, y que está puliéndose en su trabajo, a los artistas que andan como bohemios por la vida, improvisando sin lograr nada, ya sabes.


MURALES
Los principios o los discursos que aprendes en la universidad te hacen creer que eso es lo que debes de decir. Sin embargo, veo que quienes avanzan honestamente en sus propias ideas son los que tienen un trabajo más interesante. Si tienes esa parte resuelta, vas a empezar a conectar con la gente.

Los murales comenzaron casi por casualidad, porque yo hacía grabado y dibujos en formato pequeño, y un día un amigo me dijo: Te compro unos murales. Y le respondí: Si yo nunca he pintado un mural, no sé de dónde quieres que pinte un mural. Y bueno, pinté para su restaurante de mariscos sobre dos superficies, unos seis o siete proyectos en total. Y pues ahí siguen. Como los subí a Internet, me llamaron otras personas. Unos vatos que hicieron un proyecto de sustentabilidad con el Ayuntamiento de Mérida, me invitaron a pintar con ellos. De repente los mismos muralistas me llevaban a Sisal, donde por cierto el resultado fue un fracaso porque la pared se cayó a los tres días; no estaba bien adecuada. Pero siempre tienes que hacer ese tipo de cosas o enfrentarte a cierto problemas para aprender.

Lamentablemente, en la escuela te enseñan aspectos muy básicos. Lo teórico está avanzado, pero no trasciende a la historia contemporánea. Se queda hasta el siglo 20, y no te hablan de las tendencias actuales. Vemos hasta las vanguardias, hiperrealismo y un poco de Duchamp, pero ya pasó demasiado tiempo.


TÉCNICA
Prefiero trabajar con acrílicos. Intenté hacer murales con aerosol, pero no me gustó mucho el resultado. Es una técnica muy noble, aunque prefiero las pinceladas. Hace poco tomé un curso con Patricio Betteo en Internet, y no es posible que en seis capítulos haya aprendido tanto en comparación con la universidad. Y no digo que esta sea completamente mala o algo así, pero siento que el nivel es muy bajo. 

Un amigo me decía hace poco, con un tono entre burlesco y provocador: Oye, Rosaura, ¿pero tus murales son arte? Y yo así de: ¡No sé! Pero no me importa. Trato de ser crítica, y por lo menos yo sí me he sentido un poco decepcionada al salir de la escuela. No sé qué le falta exactamente a mi carrera o a la UADY en general para que los egresados no terminen desempleados. A muchos artistas les cuesta un trabajo impresionante, porque tienen que avanzar donde antes no había nada. Obviamente, tienes que ceder con lo que las personas te van pidiendo. No siempre tienes que tatuar, no siempre tienes que pintar murales, no siempre tienes que hacer activismo. Puedes hacer lo que quieras. Hasta el día de hoy, he podido rebatir a las personas que me han cuestionado. No tengo conflicto con eso.

Muchas de las conferencias a las que asistí durante la licenciatura concluían diciendo que el capitalismo apesta y es lo peor que le ha pasado a la humanidad, y deberíamos hacer algo al respecto. No considero que sea tan así. Creo que antes de cambiar la economía, debemos enfocarnos en lo emocional y lo espiritual, porque hay una crisis bastante grande.


TATTOO
Así como llegué al mural porque alguien quería uno, me llegaban a pedir diseños para tatuaje de forma recurrente. Desde que estudiaba la prepa se me hacía bien chido, pero me abrumaba, me parecía muy difícil el ambiente del tatuaje. Y la neta, en otro tiempo no lo hubiera aguantado. Es muy cerrado, y tienes que encajar con ciertos estándares sociales para que alguien te quiera adoptar. Si eres un vato inseguro, desidioso, flojo y con falta de disciplina, pues todos te van a mandar al infierno. Mejor ponte a dibujar. Realmente esa fue la primera respuesta que recibí cuando intenté entrar al tatuaje hace cinco años. Lo veía muy lejano.

En los tres meses que llevo aquí, he sido más consistente por el nivel de exigencia y disciplina. Leto está enfocada en un nicho de gente y ya sabe lo quiere hacer. Tiene su estilo, sus propias ideas desarrolladas. En mi caso, como ya había hecho obra visual en pequeño y gran formato, soy capaz de generar conceptos. Al principio hice unos corazones y una botella, y como todos me pidieron la botella, hice un chingo. A partir de ahí empecé a trabajar con los contenedores en general, y siempre me habían parecido interesantes las maquinitas de dulces, que por cierto han gustado mucho. También los conejitos. Me gusta proponer diseños bajo demanda por Internet. Los clientes eligen el suyo y agendo las citas.


FEMINISMO
Cuando vine a trabajar al estudio de Leto, no sentí que me estuviera alejando del activismo, porque platicamos con las chicas que vienen a tatuarse, e incluso con algunos hombres. Por lo general, nos ponemos a discutir asuntos de feminismo. Nunca había tenido con quién platicar de eso, y que le importe de verdad. Platicamos desde nuestra experiencia; por ejemplo, llegué a pelearme con unas niñas en la escuela porque intentaron maquillarme y peinarme a la fuerza. No es algo que a los hombres les suele suceder. Hablamos de esas situaciones mínimas que si las exploras o indagas, te revelan patrones familiares como el machismo y el patriarcado, y a veces hay chicos que se enojan. Otros te dicen: Suena muy razonable lo que estás diciendo; te apoyo.

Pareciera que Yucatán es el estado más seguro de México, pero la violencia intrafamiliar y el suicidio están por los cielos. Ni siquiera en la casa estamos seguros. Hubo una ocasión en la que me fui a meserear a un hotel, y uno de los empleados de la cocina me acosaba, y cuando traté de quejarme ante el jefe, pasó lo mismo. No me importó perder el trabajo con tal de no enfrentarme a ello. Durante mi estancia, uno de los clientes me pidió posar con poca ropa para él. Otro era un luchador profesional que me exigía su comida gratis porque era famoso, y me trató de una manera súper violenta, aprovechándose de que soy mujer y mido 1.50.

Luego participé en un festival de grafiti y el fotógrafo me tomó una foto enfocando mis nalgas, ya sabes, con intención sexual. Y una de las organizadores solo dijo: Es que tus nalgas son las mejores del festival. ¿Se supone que debo sentirme halagada? Las mismas mujeres son complacientes en un contexto machista. Todo el tiempo pasan esas cosas. Y en el estudio podemos hablar al respecto. ¿Y dónde has visto en Mérida a un grupo de feministas tatuadoras? Eso es algo que incomoda bastante. Hemos recibido mucha hostilidad por parte de hombres artistas, que sienten coraje y envidia. Aun así, es un alivio saber que no estás sola. Como el feminismo te puede llegar por tantos lados, es muy respetable el camino que decidas recorrer.

Hace tres años, cuando platicábamos, no estaba segura de lo que estaba haciendo, ni de porqué lo hacía o si estaba sirviendo de algo, y ahora quiero desarrollar mi técnica en lo artístico/conceptual, desarrollar mis posturas activistas/políticas, seguir creciendo. Va para largo.









Edición de textos Christian Núñez
Imágenes Cortesía Rosaura Luna