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agosto 19, 2026

muertos s.l._explotar de risa

 

La cuarta y última temporada de Muertos S.L. pisa el acelerador para cerrar el ciclo de la mejor manera posible.

 

 

Creada y dirigida por los hermanos Alberto + Laura Caballero, en asociación con un equipo de colaboradores siempre inventivos, Muertos S.L. cerró su ciclo con el estreno de la cuarta y última temporada, disponible ya en Netflix. La despedida es triste, pero intensa. Basada en los incidentes de la funeraria Torregrosa y su personal, la serie eleva el humor negro a unos niveles de absurdo desternillantes. Mediante diálogos ágiles, los seis episodios de la entrega final aceleran el crescendo de las situaciones hasta llevarlas a un punto de no retorno donde la estampida de carcajadas resulta burbujeante. Como si el equipo de guionistas pisara el acelerador de madrugada, en una noche de fiesta, el impacto del desenlace aturde la respiración. 

 

En su intento por ocupar la dirección de la funeraria, Dámaso (Carlos Areces) y Chemi (Diego Martín) entran a una dinámica del coyote y el correcaminos frenética. A su vez, mientras Abel (Gerald B. Fillmore) se vincula sentimentalmente con una anciana, Olivia (Aitziber Garmendia) descubre que la adivina del tarot es una estafadora confesa, y Manuela (Adriana Torrebejano) se obsesiona en aclarar las circunstancias del accidente donde falleció su novio y la maldición que recae sobre sus pretendientes. Sin dejar fuera la ingenuidad de Nieves (Ascen López), a quien se rinde homenaje póstumo, la astucia de Nino (Salva Reina) o la inefable sumisión de Morales (Roque Ruiz), en el negocio nada funciona como debería y el caos reina de principio a fin.

 

La música original, compuesta por Pedro Barbadillo, añade otra capa de sarcasmo al conjunto. Muertos S.L. juega a ser un divertimento y, desde la ligereza, aviva una reflexión sobre las ambiciones humanas en el breve tránsito de la cuna a la tumba. Y nosotros, simples mortales, explotamos de risa ante lo fatal. Toda vez que crisis, como dice Chemi, significa oportunidad en chino, vale la pena darse una vuelta por el tanatorio de Torregrosa y diseccionar el mayor de nuestros temores a ritmo de jazz. 

 


 

marzo 09, 2022

noche de fuego_niñas semillas


Noche de fuego, de Tatiana Huezo, explora la violencia del narcotráfico sobre la identidad y el cuerpo femenino.



En su tercer proyecto fílmico, tras realizar un par de documentales, Tatiana Huezo entrega una historia vibrante y sensorial. Basada en la novela Prayers for the Stolen (2012), de Jennifer Clement, Noche de fuego (2021) elabora una inmersión en la vida de tres niñas pertenecientes a una zona rural del territorio mexicano que ha perdido su autonomía por la intromisión del cártel en turno. Ana, Paula y María crecen rodeadas de vegetación, insectos, serpientes y la constante amenaza oblicua de un peligro que ha paralizado la vida comunitaria. Los habitantes, avasallados por el crimen debido a la siembra de amapola, enfrentan brotes de violencia súbita cuando irrumpen en sus casas para llevarse a las niñas. Las madres terminan por ocultarlas en agujeros bajo tierra, cortarles el cabello, vestirlas con playeras holgadas o armarse de valor en contra de sus tiranos. Como espectadores, somos testigos mudos. 


La intensidad de estas imágenes con actores no profesionales posee tintes realistas y logra escenas de profunda resonancia poética. Ana describiendo su columna vertebral como un alacrán encerrado en una botella y su corazón hecho con tres piedras de montaña. Y el narcotráfico alrededor de ese cuerpo/territorio asaltado sin permiso. A partir de tal nudo, Huezo insiste en crear imágenes puras para conseguir una hipnótica sensación de crescendo y tragedia. Apenas unos cuantos diálogos, significativos y líricos, nos permiten urdir la trama. Destacan los valores de producción y la mirada hacia un tema incómodo mediante estrategias narrativas que muestran un conflicto de difícil resolución. Como en su momento hizo Amat Escalante en Heli (2013), la línea divisoria entre narco y autoridad es ambigua, incierta, y el fuego al que alude el título de la película termina por volverse la única salida. Eso, y la fuga. 


Mención aparte merecen las actuaciones de:


Ana Cristina Ordóñez González (Ana niña)

Marya Membreño (Ana adolescente)


Camila Gaal (Paula niña)

Alejandra Camacho (Paula adolescente)


Blanca Itzel Pérez (María niña)

Giselle Barrera Sánchez (María adolescente)


Como ha dicho la propia directora, Noche de fuego trata sobre lo que significa ser mujer en el contexto de la violencia como un monstruo al que no vemos nunca (en esto recuerda al Haneke de La cinta blanca). Una hostilidad sistémica pone en peligro la integridad física y psicológica de niñas semillas, cuya inocencia se fractura en un instante. Sin concesiones ni melodramas, el paisaje arde ante nosotros. Cámara en mano, presenciamos el incendio.  

Disponible en Netflix. 

 

  


 

enero 24, 2022

archivo 81_ocultismo analógico


La serie creada por Rebecca Sonnenshine despierta entusiasmo entre los amantes del horror analógico y las sectas ocultistas, conspiraciones incluidas.

 

Basada en el podcast homónimo, la serie Archivo 81 (2022) de Netflix parte de la premisa found footage para sumergirnos en una historia de sectas, dioses antiguos y edificios malditos. James Wan, conocido por sagas como Saw, Insidious y The Conjuring, produce esta serie desarrollada por Rebecca Sonnenshine. La historia gira en torno al hallazgo de unas videocintas de 1994 que contienen material inédito acerca del Visser, edificio neoyorkino que ardió en llamas bajo circunstancias misteriosas. Dan Turner [Mamoudou Athie] acepta restaurar este material para seguir el rastro de Melody Pendras [Dina Shihabi], una estudiante de sociología en busca de su madre. Virgil Davenport [Martin Donovan], convencido de que Melody estuvo involucrada en la desaparición de su hermano Samuel [Evan Jonigkeit], le ofrece a Dan las cintas a cambio de trabajar para él en un laboratorio de las montañas Castskills. 

A lo largo de ocho episodios, Archivo 81 cumple con creces su promesa de sumergirnos en una trama obsesiva, de sellos ocultistas, dimensiones extratemporales, sacrificios paganos y atmósferas insanas. No es una serie de jump scares, sino de fenómenos paranormales, lo cual se agradece ya que apela más a la tensión psicológica que al ritmo cardíaco. Los espectadores de ojo crítico podrán identificar varias referencias en su metraje, desde El ministerio del miedo (1944) y Twilight Zone (1959) hasta Solaris (1972) y El proyecto de la bruja de Blair (1999), sin dejar fuera los guiños a Polanski, George A. Romero y John Carpenter. Otro de los atractivos de la serie es que rinde tributo a la nostalgia por los dispositivos audiovisuales analógicos, y lo hace de forma natural, intrínseca a los hilos argumentales. Revive el fetichismo por videocasetes en formato VHS, películas de 8mm, el clásico Walkman y demás parafernalia retro con una devoción alucinante.


Aparte de referencias cinematográficas y liturgia vintage, Archivo 81 introduce la presencia de Kaelego, un demonio cuya efigie hecha de kharonita, piedra extraída del cometa Kharon, es el centro en torno al cual giran las subtramas. Como en su momento Bughuul alimentó la mitología ocultista de Siniestro (2012), aquí volvemos a encontrar un sistema de ritos que involucra imágenes en movimiento y portales dimensionales. Lo que Dan descubre al restaurar las cintas de Melody se remonta a La Sociedad Vos, élite ocultista que sobrevivió en las entrañas del Visser gracias al esfuerzo de nuevos adeptos. Esta noción de continuidad del mal por medio del linaje también asoma en la novela Nuestra parte de noche (2019), de Mariana Enriquez. Como si el horror, para mantenerse vigoroso, exigiera sacrificios generacionales alineados con los astros. Nuevas víctimas que restauran sin saberlo un ciclo indestructible, entre videocaseteras y música ritual.







diciembre 17, 2020

el desorden que dejas_la atracción del vacío


Basada en la novela homónima de Carlos Montero, El desorden que dejas propone un puzzle visual complejo y delicioso.


A veces parece

que estamos en el centro de la fiesta.

Sin embargo

en el centro de la fiesta no hay nadie.

En el centro de la fiesta está el vacío.

 

Pero en el centro del vacío hay otra fiesta.

 

Roberto Juarroz


 

El desorden que dejas construye su premisa principal a partir de un suicidio. Raquel  (Inma Cuesta), la nueva profesora de literatura en el Instituto Novariz en sustitución de Viruca (Bárbara Lennie), se ha mudado al pueblo de Germán, su pareja (Tamar Novas). Debido al extraño comportamiento de los chicos durante la clase—principalmente de Iago (Arón Piper), Roi (Roque Ruiz y Nerea (Isabel Garrido)—, descubre a su paso una serie de indicios que la llevarán a reconsiderar el suicidio como una pantalla de algo bastante turbio. Pronto se implicará más de lo necesario, hurgando en el hormiguero al grado de ponerse ella misma en peligro.


La trama típica de un thriller de suspenso es aquí el eje principal de un torbellino de secretos perturbadores y, si bien he intentado no desvelar detalles clave de la historia, configura un relato tenso, con buen manejo del ritmo y las secuencias adrenalínicas. Nada es lo que parece en Novariz y tú, como espectador, tendrás que obtener las pistas para ordenar el caos. Basada en la novela de Carlos Montero, El desorden que dejas gestiona una sabia dosificación de los elementos argumentales. Esto, por un lado, aumenta el interés a cada episodio, y por el otro, te permitirá explorar los recovecos psicológicos de cada personaje. 

 



Un acierto narrativo es el uso de tiempos simultáneos que ponen en perspectiva el pasado y el presente de la profesora muerta y su reemplazo. A través de este recurso, el relato gana en matices y nos permite construir una escena del crimen a la medida, salpicada de falsas pistas. Jugamos un puzzle tóxico y estéticamente atractivo, con música deliciosa y especial atención al detalle de los escenarios, las vistas cenitales de paisajes montañosos y exquisito gusto por la moda. La ambigüedad semántica de un buen texto se traduce a una brillante equivalencia visual: lenguajes particulares con idénticos efectos devastadores. 

 

Mención aparte merece la interpretación de Bárbara Lennie como una mujer inteligente y catastrófica. Inevitable pensar en ese otro monstruo femenino visto en la Magical Girl de Carlos Vermut. Aquí, bajo los ángulos del propio Carlos Montero + Silvia Quer + Roger Gual,  la atracción del vacío sigue causando violentas explosiones de testosterona.  


Disponible en Netflix.

 


 

octubre 30, 2020

enola holmes_detective para una nueva época

 

El apellido es el mismo, tiene la clase y la astucia, pero con un nombre diferente: Enola.

  

ICÓNICO

Todos reconocemos el apellido Holmes. Y cómo no hacerlo, Las aventuras de Sherlock Holmes es uno de los libros clásicos de la literatura inglesa. Su influencia va más allá del ámbito literario, ya que el célebre personaje de Sir Arthur Conan Doyle ha sido trasladado de las páginas a la televisión, el cine, videojuegos, cómics, y muchos otros formatos de contenido.

Sherlock ciertamente ha ganado el aprecio de la gran mayoría, convirtiéndose incluso en el arquetipo del detective por excelencia. Es distante y observador, posee una personalidad estoica que genera una extraña atracción tanto de los personajes que lo acompañan como a los lectores, los cuales se mantienen atentos a cada deducción y acusación que su aguda mente puede elaborar.

La fama del residente del 221B en Baker Street es tal que a veces olvidamos que hay otros personajes con los que comparte apellido, tales como su hermano Mycroft, un refinado caballero inglés que ocasionalmente se aventura con Sherlock. O la inclusión repentina de una hermana menor, una niña que creció sola, la menor de la familia, Enola.

 

JUEGO DE PALABRAS

Si eres un fan acérrimo del más grande detective de Londres, quizá encuentres la figura de Enola como intrusiva, y es que ella no forma parte de la historia canónica escrita por Conan Doyle. Se trata de un personaje femenino creado por Nancy Springer que se inspira, obviamente, en las novelas de Sherlock. Retoma todos los elementos que crearon el mundo londinense de las obras originales y lo retoma desde la perspectiva de una niña de catorce años, la cual debe enfrentar la desaparición de su madre y el entrometimiento de sus hermanos mayores mientras intenta hacerse un lugar en un mundo donde su apellido quizá pese más que su propio nombre.

Con un total de seis novelas, Las aventuras de Enola Holmes se presenta como una serie de libros juveniles que toman el universo de Sherlock y lo reelaboran para entregárselo a una nueva generación de lectores. Y por más que quisiera detenerme a hablar de estas seis novelas, en esta ocasión le toca a su adaptación cinematográfica producida por Netflix, la cual se estrenó a finales del mes pasado.

 


 

ALONE 

Todo comienza con una madre desaparecida. Enola, la más joven la familia Holmes, se queda sola y con la intriga de cómo es que su madre, la mujer que la educó y cuidó durante 16 años, se esfumó sin dejar rastro de la noche a la mañana. Esto no mejora con la llegada de sus hermanos mayores, Sherlock y Mycroft, su familia más cercana y al mismo tiempo la más lejana. Los problemas solo aumentan con la presencia de estos, ya que Mycroft ahora tiene la tutela de Enola y considera que la educación que recibió durante tantos años es demasiado radical para una señorita, por lo que no se detendrá hasta que su hermana menor se convierta en una dama útil para la sociedad.

Con todo el mundo en su contra, escapar con el objetivo de resolver el misterio detrás de la desaparición de su madre suena como la única alternativa. O al menos eso parecía, hasta que la intromisión de un joven marqués interfiere con la situación. A la búsqueda de la madre, ahora se suma la caza furtiva de este noble novato.

 

INDICIOS Y RUTAS 

La película, dirigida por Harry Bradbeer, es muy disfrutable. Digo, las historias detectivescas siempre son entretenidas de ver ya que consiguen atrapar la atención del público aprovechando que seguimos al detective a todas partes—de cierta forma, nosotros también estamos resolviendo el misterio de forma simultánea.

En este caso, nos encontramos con una narración algo enrevesada, pero que consigue mantenernos atentos. En gran medida se debe a que, a pesar de que se trata de la hermana menor de Sherlock, no se vuelve una versión simplona de los famosos casos del gran detective. Enola, como personaje y en la totalidad de la historia que ella nos cuenta, es única. No intenta ser Sherlock ni Mycroft, y se agradece que las apariciones de estos personajes masculinos sean puntuales en los momentos necesarios. Al final, la historia gira en torno a ella, y no es una excusa para vendernos otra aventura del afamado detective londinense. Tampoco estamos ante el comienzo de un dúo dinámico, con Enola siendo una Robin o Aqualad. Ella es la protagonista y de eso no hay duda. 

Sobre esto último hay una constante discusión alrededor de si la película puede catalogarse como feminista. ¿Lo es? No soy el más calificado para decirlo, pero al menos sí puedo mencionar que hace un esfuerzo por entregarnos a un personaje femenino que ha crecido con los conocimientos, habilidades y pensamiento que le permiten actuar de forma independiente y fuerte sin dejar de ser una chica con la que todos, especialmente las niñas y adolescentes, se pueden identificar. A lo largo de la película se mencionan referencias a movimientos organizados por mujeres y para mujeres, información vinculada con la desaparición y búsqueda de Eudoria, madre de Enola. Al final, Enola Holmes no es una iteración más de Sherlock, estamos ante una detective para una nueva generación. Quizá la que nos hacía falta para resolver los misterios pendientes.  

Disponible en Netflix.





abril 09, 2020

kiki_el mar, la bruja y su gato


Un clásico de Ghibli, disponible ya en Netflix.
  
El catálogo de Ghibli llega por fin a Netflix con películas entrañables como El castillo en el aire (1985), Mi vecino Totoro (1988), La princesa Mononoke (1997), El viaje de Chihiro (2001), El increíble castillo vagabundo (2004) y Kiki: Entregas a domicilio (1989). La mayoría de tales producciones fueron realizadas por el director Hayao Miyazaki, gracias a quien dicha casa animadora obtuvo un Oscar por su trabajo en El viaje de Chihiro, el primer largometraje con formato de anime en ganar esta categoría. Más de una vez nos hemos emocionado con los paisajes y personajes del universo Ghibli, como es el caso de la bruja primeriza Kiki.     

Kiki es una chica de 13 años que emprende una odisea en compañía de su gato negro Jiji. Para ello necesita hacer “prácticas” en otra ciudad, a través de las cuales podrá adquirir experiencia y especializarse. Al principio siente la incertidumbre de no saber dónde comenzar, pero en su confusión encuentra una ciudad y se establece allí; todo se vuelve un poco más llevadero.  

Kiki sobrevive. Sola en un nuevo ambiente, conoce a una familia de panaderos que le proveerá confianza y hospedaje a cambio de realizar el servicio de entregas a domicilio. La magia parece sorprender a algunos, mientras que otros ven maravillados cómo las brujas se asientan en ciudades para brindarles pócimas, videncias y dones. Kiki se cruzará con nuevos amigos que le ayudarán a descubrirse como bruja, y aprenderá que la intervención de otros no le resta crédito a su esfuerzo personal. 








Los escenarios son asombrosos y llenos de vida. La animación de los vuelos de Kiki sobre el mar que rodea la ciudad es cuidadosamente detallada; brinda una sensación de cercanía inminente. Con perspectivas cenitales que enfatizan el paisaje y a los personajes, los cuadros de las películas dirigidas por Miyazaki generalmente son elaborados con animación tradicional y fondos de acuarelas.

La música, a cargo de Joe Hisaishi, nos cautiva mientras disfrutamos de la historia, con transiciones suaves y bien estructuradas. Siempre encontraremos una pieza que nos rondará en la cabeza por un largo tiempo. Algo que las vuelve memorables es que incluso después de mucho tiempo siguen siendo reconocibles a primera oída, como sucede con A wish to the moon de Mi vecino Totoro, One Summer’s Day de El viaje de Chihiro, Merry Go Round of Life de El increíble castillo vagabundo y, por supuesto, A Town With an Ocean View, el tema principal de esta animación. Pueden pasar años y volveremos a tararearlas con solo escuchar los primeros acordes.

Por otro lado, los protagonistas de Miyazaki son demasiado humanos. Sus películas incluyen alguna enseñanza o consejo moral, a pesar de no haberlos buscado. Como parte de la infancia de muchos, son obras recomendadas para cualquier audiencia. Kiki: Entregas a domicilio mantiene en alto el influjo del director japonés.





enero 13, 2020

the witcher_la cacería apenas comienza


Exterminar monstruos a cambio de recompensas nunca será suficiente para quienes tienen un destino ya pactado.
 
Origen y destino 
The Witcher surge en 1993 como una saga literaria de Andrzej Sapkowski, y aunque ha quedado a la sombra de los videojuegos, sin duda es una propuesta sólida. El autor polaco logró construir un universo de fantasía tan vasto que incluso pudo expandirse a otros medios.

Para los gamers, Geralt de Rivia no necesita presentación. The Witcher III: Wild Hunt (2015) se convirtió en uno de los títulos más galardonados y consistentes dentro de los juegos de rol. La trilogía no solo puso en el mapa y demostró el talento que hay detrás de CD Projekt RED, sino que dejó en claro que en occidente se podían hacer RPGs de calidad que igualaran en mecánicas y narrativa a los estudios japoneses.

Ahora, el viaje del brujo cuenta con una adición destacada: la serie live action de Netflix. Si el material original ya era bueno, y los videojuegos nos enseñaron a los personajes más allá de las palabras, ¿cómo lograría la guionista Lauren Schmidt Hissrich poner un ladrillo más en la pared? Las cartas estaban sobre la mesa, pero creemos que lo consiguió de forma satisfactoria.
 

Intersecciones en el Continente
The Witcher (2019) nos narra las aventuras de Geralt de Rivia, un brujo que vive matando monstruos por quien le pague mejor en oro, comida, cerveza y mujeres. Interpretado de modo excepcional por el actor Henry Cavill, nuestro cazador es un sujeto áspero. Transmite miedo, respeto y cierto carisma a pesar de su apático comportamiento.  

Pero la historia no solo involucra al héroe más cínico del Continente. También se encarga de cubrir otras dos rutas, protagonizadas por Ciri, una misteriosa niña que debe escapar cuando su reino es atacado y que de alguna forma está conectada con Geralt; y Yeneffer, una hechicera con historia trágica de fondo, quien persigue ciertos intereses ocultos mediante el desarrollo de sus habilidades.

Con ocho episodios y líneas temporales diversas, la primera temporada oscila entre personajes que coinciden, colaboran y entablan poderosos vínculos, y serán arrastrados al clímax del final, donde los senderos terminan por cruzarse.


Atmósfera y carácter
Uno de los puntos fuertes de The Witcher es la construcción de atmósferas. Bosques medievales, bestias que asolan pequeños pueblos, campesinos desesperados, trovadores, magos, reyes y caballeros. A pesar de que la serie no innova demasiado en este rubro—perfeccionado en series como Vikingos o Game of Thrones—, al menos mantiene una disfrutable gama de escenarios.

Otro gran acierto son, sin duda, los personajes, desde los protagonistas como Geralt (Henry Cavill), Ciri (Freya Allan) o Yennefer (Anya Chalotra) hasta los secundarios como Jaskier (Joey Batey), Triss (Anna Shaffer) o la reina Calanthe (Jodhi May). Están bien caracterizados y pasan tiempo suficiente en pantalla para desarrollar sus propias historias, siempre ligadas al famoso brujo.

Evidentemente, los protagonistas consiguen un desarrollo argumental más amplio, e incluso un arco narrativo que se concluye durante la primera entrega, pero también se abren ramificaciones que nos llevarán, en su momento, a nuevos nudos. Geralt busca su origen mientras se ve involucrado en luchas políticas entre reinos, Yeneffer intenta demostrar su valía y hacerse un lugar en la trama, y Ciri vive una odisea tras fugarse de su reino natal bajo los estragos de la guerra.

En conclusión: Tanto si eres un fan que viene de los videojuegos, alguien que ha leído los libros o incluso un espectador casual, disfrutarás The Witcher. Quizá la narrativa no lineal podría parecer un problema, pero es lo suficientemente generosa como para seducirnos e invitarnos a establecer conexiones. Con dos temporadas más confirmadas, la aventura de Geralt está lejos de terminar.  





enero 10, 2020

don't f**k with cats_una de gatitos



  Advertencia: el siguiente documental incluye escenas controversiales.


La compasión hacia los animales está tan estrechamente 
ligada a la bondad de carácter que se puede afirmar con seguridad
que quien es cruel con los animales no puede ser una buena persona.

Arthur Schopenhauer


Don’t f**k With Cats: Hunting an Internet Killer (2019), de Mark Lewis, puede convertirse en un fenómeno tan viral como el caso en el que se inspira. La búsqueda y captura de Luka Rocca Magnotta, el asesino de los gatos que subía sus videos a Internet, provoca las mismas reacciones que un paseo en la montaña rusa. Al principio no lo tomas tan en serio, después parece divertido, y cuando empiezas a sentir vértigo ya es demasiado tarde. El miedo genera aceleración cardíaca, sudoraciones, paranoia, sentimiento de culpa, vómitos—como si leyeras un cuento de Mariana Enriquez.

La miniserie tiene un inicio muy low profile: primero conoceremos a un par de entusiastas investigadores civiles que asumen el desafío de encontrar al chico raro. Lo hacen igual que todos nosotros cuando estamos buceando en la red: con pesquisas, avances y retrocesos, días buenos y malos. Deanna Thomson + John Green, sin conocerse personalmente, colaboran entre sí a través de un grupo de Facebook creado para descubrir la identidad del canadiense. Thomson, oculta bajo el seudónimo de Baudi Moovan, es directa y hasta humorística. Le sobra carisma.





Si algo tiene esta serie true crime es un arco narrativo bien construido y con varios picos de tensión. Después del primer episodio—apenas son tres, y se van como agua—, te toma del cuello y no te suelta. Vas a sentir la misma curiosidad obsesiva de quienes iban tras de Luka de un país a otro siguiéndole el maldito rastro. La investigación abarca Las Vegas, Toronto, Londres, París y Berlín, e incluye las confesiones de la propia madre del fugitivo, Anna Yourkin, quien publicó junto con el escritor Brian Whitney el libro My Son, The Killer.

En la reconstrucción de los hechos, Don’t f**k With Cats utiliza el pastiche audiovisual. Ciertos efectos sonoros enfatizan de forma sensacionalista momentos críticos de la trama, enturbiando la neutralidad. Con todo, dejará satisfechos a los espectadores que disfrutan el cine noir y las series policiacas. ¿Hasta dónde la personalidad camaleónica de Magnotta es también un conglomerado de ficciones pop, y nosotros actuamos como simples voyeurs? Esta pregunta flota sobre el documental y se agudiza hacia el tercer episodio, el que más acrobacias argumentales nos plantea.

Destapar elementos importantes de la intriga arruinaría el factor sorpresa. Y vaya que Don’t f**k With Cats oculta bajo la manga un par de ases. O gatitos. O cuchillos. O picahielos. Si te gustan las emociones fuertes—eso me decía el profesor de contabilidad cuando copiaba en los exámenes—, vas a disfrutar el producto. Son tres horas sin desperdicio, sin la sensación de que deberías estar en el gimnasio como propósito de año nuevo. En su lugar, Netflix nos regala un licuado de suspenso y drama con gotitas de humor negro. La dieta qué.