CONEJOBELGA

25 octubre 2019

néstor herrera_corazón expuesto



Néstor Herrera construye visiones pictóricas
que deambulan del erotismo a la muerte.




«Busco que mis fotografías parezcan pinturas al óleo. Y muchas veces las confunden. Creo que eso es lo que distingue mi trabajo conceptual.»
























Mi sangre es un milagro que, desde mis venas,
cruza el aire de mi corazón al tuyo.

Frida Kahlo














 
«Descubrí que podía plasmar mis sentimientos + pensamientos a través de la fotografía, y eso fue un BOOM emocional.»







22 octubre 2019

joker_la tragedia como comedia



Nadie es payaso por gusto. 

Emmet Kelly fue un gran payaso. A principios del siglo XX creó el personaje de Willy el Desgastado y definió la imagen del payaso harapiento, miserable y sin hogar que tan famosa se hiciera durante la época de la Gran Depresión en Estados Unidos. Su ropa raída, sucia y parchada no era casualidad. Hay algo de inquietante en un sujeto que se propone hacernos reír luciendo tan miserable, algo perturbador; pero ese algo no radica precisamente en él, sino en el público que lo observa. La triste verdad—¿o cómica, quizás?—es que tomamos felicidad de la desgracia ajena. De alguna forma el mal sufrido por el prójimo nos hace reír. Es disfrutable. ¿Por qué otra razón un payaso se presentaría con una imagen tan deprimente, si no es porque la audiencia lo encontrará divertido? Cruel, ¿verdad?

Lo anterior es tan cierto que los alemanes, que siempre tienen un término para todo, bautizaron ese sentimiento de beneplácito ante la desgracia ajena como schadenfreude, o la alegría que llega como consecuencia del infortunio de los demás. Tiene sus orígenes en la naturaleza competitiva del ser humano que ve en la caída del prójimo una oportunidad para superarlo. Si todo esto suena exagerado, pensemos un momento en el humor físico: esa fórmula desgastada que hace reír mediante caídas, golpes, lesiones, y pastelazos. En el corazón de la idea del payaso como figura de entretenimiento yace el lastimarlo.


Pensemos en Arlequín y la Comedia del Arte, payaso engañado que es motivo de burla. Pensemos en Gwynplaine, el personaje de Victor Hugo al que le deformaron el rostro con instrumental quirúrgico para poner en él una horrible y sangrienta sonrisa de oreja a oreja. Sí, en el siglo XIX se deformaba de esta manera a los niños para presentarlos luego en graciosos espectáculos itinerantes. Glasgow Smile, le llamaban a la práctica, ¡y la gente se reía! ¿Qué nos dice eso de la naturaleza humana?

Hablando de Gwynplaine, es sabido que de él tomaron inspiración Bob Kane y Bill Finger para crear al Joker. En la nueva película del personaje de cómics, dirigida por Todd Phillips, vemos una y otra vez el ciclo de humillación y maltrato del desfavorecido como objeto de diversión para los demás. Los habitantes de Gotham se regodean en la perversidad y tienen como blanco favorito a gente como Arthur, el futuro Joker. Este, como Gwynplaine, trabaja haciendo reír a la gente; pero por dentro los payasos son tristes, pues así son sus vidas. Si sus vidas no fueran tristes entonces no serían payasos porque, afrontémoslo, nadie es payaso por gusto. Significa exponerse a la crueldad humana.





Pero cuando el payaso gira el script y comienza a practicar el mal, cuando el que sufre es el auditorio y no él, irónicamente la cosa ya no es tan divertida. Arthur explica esta contrariedad en la siguiente línea: El humor es subjetivo. El público decide qué es divertido y qué no lo es de manera arbitraria. Le cuesta trabajo entender por qué razón se acaban las sonrisas cuando la gente feliz es la que sufre y el payaso infeliz es el que ríe, si cuando la cosa era al revés no había problemas. Arthur no acepta este fenómeno y lo encuentra muy hipócrita, abiertamente declara no sentirse mal por todo el daño y caos que ha causado. ¿Por qué habría de importarle? ¿Acaso recibió apoyo alguno durante sus horas más oscuras?  

No es el primer bufón que se rebela. Hop Frog (de Edgar Allan Poe) era un enano de corte real que, cansado de los abusos y humillaciones, quemó vivos al rey y sus cortesanos como venganza por las ofensas sufridas. Por supuesto, la broma no fue graciosa como lo hubiera sido en sentido opuesto: ¿qué feliz rey podría evitar reírse de un payaso infeliz que sufre lo indecible?

Arthur mismo reflexiona sobre el tema del sufrimiento divertido cuando dolorosamente declara: No he sido feliz un solo minuto de mi vida… pensaba que mi vida era una tragedia, ahora sé que es una comedia. De esto se extrae que en la miseria del payaso yace la clave de su éxito para hacer reír: no sería un payaso gracioso si no sufriera; su tragedia personal es la comedia de la que se alimentan los demás.



10 octubre 2019

greta thunberg_la casa en llamas



La volcánica figura de Greta Thunberg
despierta odio y admiración a partes iguales.
Analizamos el fenómeno y sus factores clave.

 
Un aspecto no menos importante del bosque es su múltiple inamovilidad.
Cada tronco singular está enraizado y no cede ante ninguna amenaza exterior.
Su resistencia es absoluta, nunca cede su lugar. Puede ser talado, pero no movido.
Así se convirtió en símbolo del ejército: un ejército en formación,
un ejército que bajo ninguna circunstancia huye, que se deja hacer pedazos
hasta el último hombre antes de abandonar un palmo de terreno.

Elias Canetti, Masa y poder
  
Enfant terrible
Su retrato parece digno de una novela de Houellebecq. Niña, mujer y ambientalista, nace un 3 de enero de 2003. Hija de Malena Ernman [cantante de ópera] + Svante Thunberg  [actor].  A los once, hundida en una depresión severa a causa del cambio climático, pierde 10 kilos tras dejar de comer durante dos meses. Le diagnostican Síndrome de Asperger, trastorno obsesivo compulsivo y mutismo selectivo. Con dieciséis, se salta clases en la escuela. Impulsora del movimiento Fridays For Future, que alcanzó rápidamente la escala global, grita consignas frente al Parlamento de su natal Estocolmo, enfundada en un simbólico impermeable amarillo. ¿Cómo se atreven a robarme mi infancia?, cuestiona en la Cumbre del Clima de la ONU. Es candidata, junto a Raoni Metuktire y Abiy Ahmed, al Premio Nobel de la Paz 2019. Habla de forma directa, señala sin miedo a los responsables de la crisis ambiental. Así es Greta Thunberg.

«Yo tan solo he llegado en el momento justo. Cada vez más personas son conscientes de la situación de emergencia que vivimos, del hecho de que estamos atravesando una crisis existencial que no ha sido tratada nunca como tal», comenta en una entrevista para El País [11.03.2019].

Thunberg, poseedora de una ética insobornable y un carisma irresistible para las causas ambientalistas, ha sido utilizada como el rostro de proyectos con fines lucrativos. Ella se desvincula; intenta moverse por la vía independiente. Como en el caso de We Don’t Have Time, la ONG fundada por Ingmar Rentzhog que buscaba líderes jóvenes para sus campañas. Verde es el color de la inocencia. Greta los mandó a la luna. Detractores como el Presidente Donald Trump ironizan sobre su temperamento: «Parece una joven muy feliz que mira hacia un futuro brillante y maravilloso», comentó sobre ella en Twitter tras cruzársela durante la 74ª Asamblea General de las Naciones Unidas. Thunberg contraataca: pone las palabras textuales de Trump en su biografía de esta red social. De paso, viraliza la mirada furibunda que le dirige al mandatario estadounidense. 







La casa en llamas
Que intelectuales como Slavoj Žižek se refieran a Greta como una chica con masculinidad tóxica es de lo más elocuente. Durante una entrevista para Joe, el filósofo esloveno señala:

«Eso es lo que me gusta de Greta Thunberg, esa chica. Si alguna vez hubo una persona que habla con cierto odio, con lo que llaman ‘masculinidad tóxica’, es ella. Necesitamos mujeres como ella, porque su método es hermoso, no obstante correcto. No está diciendo que ‘debemos entender más’ y así sucesivamente. Ella no pretende saber. Su mensaje es que la ciencia nos dice muchas cosas de manera clara. Ella no es esta mujer caricaturesca, suave, que dice ‘tengamos un diálogo’. ¡No! ¡Jódete! ¿Qué diálogo? ¡Actúa!»

Con un súperyo implacable, similar al de la preadolescente de El listón blanco, filme de Michael Haneke, la figura de Thunberg inspira lo mismo temor que sarcasmo. Lejos han quedado los panfletos ecologistas de Björk, las pretensiones de integración orgánica con la Madre Tierra. Greta encarna un movimiento incontenible, volcánico. En Aprender a rezar en la era de la técnica, Gonçalo M. Tavares traza el perfil de un cirujano que entra a la política para practicar una cirugía en el cuerpo social. Así Greta.

En los próximos meses, veremos cómo el tablero cambia según el clima político, del que Greta es un personaje clave. Veremos qué planes respaldan su llamado a la acción. No es un secreto que ganar dinero a través de iniciativas verdes será un negocio muy lucrativo si las leyes obligan a los gobiernos a implementar medidas contra la emisión de gases CO2 y el uso de combustibles fósiles. Se habla del lobby de la energía verde y los hilos que mueven el discurso de Thunberg. Y claro, la casa está en llamas. Por más de una razón.




Arde Troya 
El peligro—y la decepción—de ver convertido un discurso intrínsecamente honesto en un caballo de Troya que abra las puertas al jugoso futuro ecoamigable es obvio. Svante Thunberg, el padre de Greta, ahora su manager, es pariente del científico Svante Arrhenius, Premio Nobel de Química en 1903, quien descubrió la relación entre el calentamiento global y la emisión de dióxido de carbono. Y ha contratado como jefe de prensa a Daniel Donner, quien forma parte de la European Climate Foundation. Los medios parecen oler que la pureza emitida por esta chica se ha construido milimétricamente, a golpe de indignación y propaganda. En síntesis, resulta engañosa.  
Lo que nadie sabe con precisión es cuán lejos puede llegar el humo de la casa en llamas. Ni cuántos de los implicados se quemarán. Y no es para menos. La activista y su padre cruzaron el océano Atlántico en el Malizia II, un velero sustentable equipado con paneles solares y turbinas subacuáticas, propiedad del príncipe de Mónaco, Pierre Casiraghi y capitaneado por Boris Herrmann. Las críticas no cesan. ¿Por qué Greta recibe el respaldo de la familia real de Mónaco? ¿No es acaso una marioneta de sus padres, las empresas energéticas, los políticos oportunistas? ¿Pero cómo una niña mentalmente enferma, por añadidura blanca y europea, puede estar en defensa del fraude climático? 
Y eso es lo fascinante de ella. Su capacidad para provocar una auténtica crisis. En su sentido etimológico, κρίσις viene del griego; expresa un cambio súbito y repentino. Una revolución. Que arda Troya entonces.