CONEJOBELGA

23 abril 2022

the batman_un bestiario de animales huérfanos



Matt Reeves actualiza The Batman 

con registros de neo noir y terror.




A leader, not a cheerleader


Madurez del mito. La construcción narrativa en The Batman (Matt Reeves, 2022) abandona el registro de filmes previos, con énfasis en el arquetipo de un superhéroe por encima de sus posibilidades, capaz de resolver situaciones de riesgo más o menos verosímiles. Un tono sombrío, de neo noir y terror, realista y descarnado, se instala desde las primeras secuencias. La imagen fílmica es granulada; los diálogos parecen machetazos. Los hechos que transcurren en una Gotham City lluviosa durante el 31 de Octubre y hasta el 6 de Noviembre se inspiran en sagas como The Long Halloween, Batman: Year One y Batman: Ego. Por televisión, el Alcalde Donald Mitchell, Jr. (Rupert Penry Jones) debate con la candidata al puesto Bella Reál (Jayme Lawson), quien le asesta: Necesitamos un líder, Mr. Mitchell, no una admiradora. Y alguien que le diga la verdad a la gente. La línea cronológica nos ubica tras los primeros dos años de lucha contra el crimen del hombre murciélago, convertido ya en animal nocturno. Cansado, frágil, depresivo. Ellos creen que me escondo en las sombras, pero yo soy las sombras, reflexiona. Batman es una prueba Rorschach que flota en el viento, con Something in the way de Nirvana. Una mancha de culpa y deber. Que se le reconozca ya entre los delincuentes como Venganza tiene una doble connotación. Sirve para subrayar el temor que inspira entre los débiles y la ironía en el semblante de los mafiosos. 



All those cards


Influencias. El Riddler interpretado por Paul Dano le guiña un ojo al Asesino del Zodiaco y otro al John Doe de Se7en. Traza un plan minucioso para desvelar una red corrupta que carcome Gotham City. Crimen, drogas, depravación y terrorismo salen a la luz mientras Batman (Robert Pattinson) y Gordon (Jeffrey Wright) descifran los mensajes que abren la cloaca. Un legado de fraudes y asesinatos donde confluyen el cínico Os, un Pingüino incipiente a cargo de Colin Farrell, la omnipresencia del mafioso Carmine Falcone (John Turturro) y Catwoman (Zoë Kravitz) en estado anarquista. Némesis de Batman, Riddler dirige una cruzada contra la mentira. Sádico al aplicar castigos, sabe cómo transmitir miedo absoluto en el espectador. Su interpretación del Ave María de Schubert pertenece a los momentos más perturbadores de la trama. El plan de acciones y reacciones que activa desde el primer asesinato hasta la apoteosis final es brillante. Elabora mensajes cifrados con tarjetas vintage que Alfred (Andy Serkis) no duda en resolver. Sin rodeos proclama el juicio de los impíos, la caída de Gotham City. El guión coescrito entre Matt Reeves y Peter Craig incluye sutiles juegos de palabras, ambigüedades lingüísticas y expresiones urbanas del argot estadounidense como pencil neck. Deliciosas en todos los sentidos y que le añaden capas de profundidad a los diálogos, ya de por sí directos. Escenas brutales de combate y un fan service moderado hacen lo demás.



Something in the way


Notas finales. Bajo el registro neo noir, The Batman desenvuelve a su propio ritmo una trama de suspenso que incluye niveles de intensidad, claroscuros y crescendos múltiples. Con 2h 56m de duración, puede parecer muy larga para espectadores habituados a cierto cine de superhéroes. No obstante, como en La Liga de la Justicia de Zack Snyder, aquí no hay desperdicio ni fast food. Fábula gótica de animales huérfanos, su atmósfera opresiva y tono nihilista permiten distinguir una vigorosa renovación del bestiario. 


Disponible en HBOMax.


 





09 marzo 2022

noche de fuego_niñas semillas


Con un enfoque sensorial, Noche de fuego, de Tatiana Huezo,

explora la violencia del narcotráfico sobre el cuerpo femenino.



En su tercer proyecto fílmico, tras realizar un par de documentales, Tatiana Huezo entrega una historia vibrante y sensorial. Basada en la novela Prayers for the Stolen (2012), de Jennifer Clement, Noche de fuego (2021) elabora una inmersión en la vida de tres niñas pertenecientes a una zona rural del territorio mexicano que ha perdido su autonomía por la intromisión del cártel en turno. Ana, Paula y María crecen rodeadas de vegetación, insectos, serpientes y la constante amenaza oblicua de un peligro que ha paralizado la vida comunitaria. Los habitantes, avasallados por el crimen debido a la siembra de amapola, enfrentan brotes de violencia súbita cuando irrumpen en sus casas para llevarse a las niñas. Las madres terminan por ocultarlas en agujeros bajo tierra, cortarles el cabello, vestirlas con playeras holgadas o armarse de valor en contra de sus tiranos. Como espectadores, somos testigos mudos. 


La intensidad de estas imágenes con actores no profesionales posee tintes realistas y logra escenas de profunda resonancia poética. Ana describiendo su columna vertebral como un alacrán encerrado en una botella y su corazón hecho con tres piedras de montaña. Y el narcotráfico alrededor de ese cuerpo/territorio asaltado sin permiso. A partir de tal nudo, Huezo insiste en crear imágenes puras para conseguir una hipnótica sensación de crescendo y tragedia. Apenas unos cuantos diálogos, significativos y líricos, nos permiten urdir la trama. Destacan los valores de producción y la mirada hacia un tema incómodo mediante estrategias narrativas que muestran un conflicto de difícil resolución. Como en su momento hizo Amat Escalante en Heli (2013), la línea divisoria entre narco y autoridad es ambigua, incierta, y el fuego al que alude el título de la película termina por volverse la única salida. Eso, y la fuga. 


Mención aparte merecen las actuaciones de:


Ana Cristina Ordóñez González (Ana niña)

Marya Membreño (Ana adolescente)


Camila Gaal (Paula niña)

Alejandra Camacho (Paula adolescente)


Blanca Itzel Pérez (María niña)

Giselle Barrera Sánchez (María adolescente)


Como ha dicho la propia directora, Noche de fuego trata sobre lo que significa ser mujer en el contexto de la violencia como un monstruo al que no vemos nunca (en esto recuerda al Haneke de La cinta blanca). Una hostilidad sistémica pone en peligro la integridad física y psicológica de niñas semillas, cuya inocencia se fractura en un instante. Sin concesiones ni melodramas, el paisaje arde ante nosotros. Cámara en mano, presenciamos el incendio.  

Disponible en Netflix. 

 


  


 

24 enero 2022

archivo 81_ocultismo analógico


La serie creada por Rebecca Sonnenshine despierta

entusiasmo entre los amantes del horror analógico

y las sectas ocultistas, conspiraciones incluidas.

 

Basada en el podcast homónimo, la serie Archivo 81 (2022) de Netflix parte de la premisa found footage para sumergirnos en una historia de sectas, dioses antiguos y edificios malditos. James Wan, conocido por sagas como Saw, Insidious y The Conjuring, produce esta serie desarrollada por Rebecca Sonnenshine. La historia gira en torno al hallazgo de unas videocintas de 1994 que contienen material inédito acerca del Visser, edificio neoyorkino que ardió en llamas bajo circunstancias misteriosas. Dan Turner [Mamoudou Athieacepta restaurar este material para seguir el rastro de Melody Pendras [Dina Shihabi], una estudiante de sociología en busca de su madre. Virgil Davenport [Martin Donovan], convencido de que Melody estuvo involucrada en la desaparición de su hermano Samuel [Evan Jonigkeit], le ofrece a Dan las cintas a cambio de trabajar para él en un laboratorio de las montañas Castskills. 

A lo largo de ocho episodios, Archivo 81 cumple con creces su promesa de sumergirnos en una trama obsesiva, de sellos ocultistas, dimensiones extratemporales, sacrificios paganos y atmósferas insanas. No es una serie de jump scares, sino de fenómenos paranormales, lo cual se agradece ya que apela más a la tensión psicológica que al ritmo cardíaco. Los espectadores de ojo crítico podrán identificar varias referencias en su metraje, desde El ministerio del miedo (1944) y Twilight Zone (1959) hasta Solaris (1972) y El proyecto de la bruja de Blair (1999), sin dejar fuera los guiños a Polanski, George A. Romero y John Carpenter. Otro de los atractivos de la serie es que rinde tributo a la nostalgia por los dispositivos audiovisuales analógicos, y lo hace de forma natural, intrínseca a los hilos argumentales. Revive el fetichismo por videocasetes en formato VHS, películas de 8mm, el clásico Walkman y demás parafernalia retro con una devoción alucinante.


Aparte de referencias cinematográficas y liturgia vintage, Archivo 81 introduce la presencia de Kaelego, un demonio cuya efigie hecha de kharonita, piedra extraída del cometa Kharon, es el centro en torno al cual giran las subtramas. Como en su momento Bughuul alimentó la mitología ocultista de Siniestro (2012), aquí volvemos a encontrar un sistema de ritos que involucra imágenes en movimiento y portales dimensionales. Lo que Dan descubre al restaurar las cintas de Melody se remonta a La Sociedad Vos, élite ocultista que sobrevivió en las entrañas del Visser gracias al esfuerzo de nuevos adeptos. Esta noción de continuidad del mal por medio del linaje también asoma en la novela Nuestra parte de noche (2019), de Mariana Enriquez. Como si el horror, para mantenerse vigoroso, exigiera sacrificios generacionales alineados con los astros. Nuevas víctimas que restauran sin saberlo un ciclo indestructible, entre videocaseteras y música ritual.