CONEJOBELGA

28 mayo 2020

a perfect circle_a 20 años de mer de noms



Analizamos la vigencia de un álbum fascinante a dos décadas de su lanzamiento.

 

Con letras más bien crípticas y elaboradas atmósferas sonoras, A Perfect Circle lanzó Mer de noms el 23 de Mayo de 2000. Un álbum importante en todos los sentidos, titulado así por la cantidad de nombres que se incluían a modo de títulos de canciones. Los seguidores de Maynard James Keenan, el vocalista de Tool que ahora se fusionaba con el guitarrista Billy Howerdel, esperaban un disco con la misma tesitura rítmica; sin embargo, esta pieza de arte respira bajo un clima esotérico de resonancias emocionales intensas. Más que derivar en un trabajo de metal progresivo, la primera placa de APC siembra las raíces de una estética misteriosa, sensitiva y mística. Poco a poco, a lo largo de su trayectoria, se consolidará como un proyecto sólido e independiente de la fuente madre.

 



Además de Keenan + Howerdel, el quinteto estaba integrado por Josh Freese (percusiones), Paz Lenchantin (violín) y Troy van Leewen (guitarras). El apartado visual también cosechó un séquito de admiradores que veían en los símbolos rúnicos la oportunidad para tatuarse mensajes ultraestilizados. Mer de noms puede ser apreciado como una obra de arte íntegra, ramificada en imágenes, conciertos, colaboraciones insólitas y una calidad musical sobresaliente. En Febrero de 2019, la prestigiosa revista Metal Hammer comentó que «Mer de noms es más instantáneo, accesible y frágil que cualquier cosa a la que Tool le haya puesto su nombre, pero comparte el mismo tono elegante, la soberbia composición de las canciones y, obviamente, la poderosa voz de su icónico líder.»

 

 

Temas como The Hollow, Magdalena, Orestes, 3 Libras, Renholder o Thomas gravitan alrededor de un planeta desconocido, rojizo, insoportablemente magnético. Exploran los límites del erotismo, la religión, las tragedias griegas y la melancolía de los amores imposibles. No obstante, el conjunto final es más que la suma de sus partes, adquiere un estrato superior debido a la madurez compositiva, el nivel de inmersión emocional y el desesperado encuentro con la belleza. Luego vendrían tres placas más, Thirteenth Step (2003), Emotive (2004) y Eat the Elephant (2018). Con el paso del tiempo, APC deja atrás la disonancia por la armonía, abandona sus consignas trágicas a favor de la protesta política y abre nuevos círculos en búsqueda de la perfección, quizá inalcanzable.

 

En retrospectiva, Mer de noms será su mejor apuesta.

 

 

06 mayo 2020

christian núñez_narrativa fantasma



Desde que somos pequeños, intentamos reducir nuestra sensación de angustia metafísica con todo tipo de razonamientos y subterfugios lógicos. Durante las últimas décadas, tras el abandono de los grandes metarrelatos, la fe se ha convertido en una moneda corriente en un mundo sin Dios. ¿Pero en qué creer, si ya no vemos más que fantasmas? Ahora que la muerte nos aplasta las narices, quizá sea momento de replantearnos las viejas relaciones entre el bien y el mal, entre el horror y las tinieblas. 
 

 

The horror has gone, it’s become the darkness.

 

Anthony and The Johnsons

 

Domingos muertos

 

Recuerdo un incidente muy curioso. Sucedió en el barrio, con un muchacho de la cuadra. No éramos amigos, ni siquiera vecinos, nada. Yo lo veía en la calle, solitario, cuando jugaba fútbol con mis compañeros. Solía sentarse a contemplar el partido. Tal vez se drogaba, o traficaba con drogas, no lo sé; bastante raro era verlo por ahí. Hasta que un día lo encierran. Sufre depresiones, crisis de ansiedad, sus padres dicen que está endemoniado. Cuando vuelve a casa, intenta prenderse fuego. Se arroja desde el segundo piso. Los padres pierden la cabeza pero documentan el caso. Tienen audios y videos. El hijo ha escrito un libro, Las paredes sin techo, y lo quieren publicar.

 
 

El acróbata

 

Deberías saber que viví en un departamento sobre una azotea, que se inundaba con las lluvias, pero hermoso, y blanco, y sumamente tranquilo. Y una noche dormí en el techo, en el colchón inflable azul de siempre, y me despertó el ensayo de una banda de música cristiana. Deberías saber que estuve yendo al cine solo por varios meses, y una noche salí de ver una película de terror sobre una posesión satánica, y mi camisa era blanca, de manga larga, y no había nadie en la calle, y tuve miedo después de bajar del taxi. Deberías saber que a menudo tengo miedo de bajarme de los taxis, y de no regresar. Deberías saber que mi casero sufrió una complicación cardíaca, y me visitó después como si hubiera regresado de la muerte, con un aparato a la altura del pecho, y el rostro pálido, y las arrugas malignas de los hombres mayores. Deberías saber que una tarde fui corriendo a ese departamento a esperar al instalador de TV por cable, y que no llegó, y fui de nuevo varias veces, en un tiempo récord de hora y media, rápido, sin pensar.

 

Y compré comida barata y comí en la mesa de la cocina del trabajo, y tomé tal vez un vaso de agua, y esperé la presencia de los ángeles, y seguí existiendo. Deberías saber que he seguido existiendo, a pesar de no saber de ti durante varios años. Y encontré nueva música para mostrarte cuando pudiéramos hablar en el futuro, nuevas canciones que hubiera querido oír contigo, igual que los sábados antes de mudarme por tercera vez. Deberías saber que he visto cientos de películas de terror desde que te fuiste, y soñé que Lolita, la perra, vestía un traje sastre verde a cuadros, y se despedía de mí, y ya no regresaba. Y que fui al psicólogo, me acerqué al budismo, regresé al gimnasio, practiqué boxeo, seguí escribiendo poesía, compré cajas de plástico y me fui preparando mentalmente para viajar. Deberías saber que estoy escribiéndote desde un piso 13, y afuera el cielo es grisáceo, y me puse una camisa verde, pantalón de mezclilla, cinturón, zapatos negros, y te extraño. Y que de veras te quise. Deberías saber eso.


 
 

  

Unheimlich

 

Mirar hacia dentro de uno mismo de manera sana, sin destruirse.

 

F. Nietzsche, Fragmentos póstumos

 

A) Brothers. Morton Schatzman explica en un análisis del caso Schreber que a menudo la criatura psicótica vive rodeada de gente desconcertante: su propia familia.

 

B) Vida interior. Durante una crisis de llanto, el paciente buscaba el número de alguien que pudiera caer del cielo. Resolvió subir a la azotea, contemplar la puesta de sol y relajarse. Se había cortado las muñecas: las gotas formaban un charquito púrpura, un espectáculo minimalista y silente como una película de Louise Brooks. 

 

C) Baúl. El reto era sencillo: hojear las revistas, bajarse los pantalones y manosearse frenéticamente. Quien consiguiera el orgasmo antes que los otros, tendría un rango superior dentro del grupo. Esa tarde, sin embargo, alguien había sustraído nuestro baúl del porno. En su lugar, dejó tres libros de Mariana Enríquez.

 

D) Las simples cosas. Para conservar fresca su niñez, metía los juguetes al refrigerador.

 

E) Silence situations. Sueño que una mujer espera a su marido bajo las escaleras. El hombre se desnuda mientras mantiene un rostro serio, adusto por el cansancio y la rutina. Rostro joven sin ojos ni boca, inescrutable. Entonces un niño baja, mira la escena y toca su acordeón frenéticamente. La mujer duerme sobre las piernas del hombre. Yo despierto. El niño del sueño me mira a los ojos, y clava un alfiler en mi corazón.

 

F) Matrioska. Un pasante de medicina trabaja disfrazado de botarga en la puerta de una farmacia. Está viviendo los últimos días de su relación amorosa con la cajera. En medio de una fuerte discusión, ella sufre un derrame cerebral y muere. El muchacho asiste al velorio. Abrumado por la culpa, visita el cementerio. Desentierra el ataúd y descubre que la chica estaba embarazada. Traslada el cadáver con un veterinario. Al extraer el embrión, encuentran un conejo.

 

G) Diálogos con la mujer barbada. Un hombre abandona su lugar de origen. Rompe cualquier vínculo emocional con su esposa y se inscribe a un tratamiento clínico de reasignación de sexo. Sin embargo, algo falla durante la metamorfosis: empieza a reducir su tamaño. Intenta contactar a la ex mujer, pero solo consigue ser atrapado en una manifestación callejera. Allí conoce a una mujer barbada, con el físico de Patti Smith, que imparte la doctrina del punk a una familia de ratones. Bajo su nueva identidad, nuestro personaje predicará una mezcla de feminismo y provocación ideológica con destellos animalistas.

 

H) Unplugged. Una mujer ciega atada a la usanza japonesa, llorando desnuda, frente a un pianista. Veo con entusiasmo cómo mi propia muerte será el comienzo de grandes aventuras, dice antes de trozarse el cuello. La sangre mana en cantidades obscenas. El auditorio grita de emoción. Despierto en la sala de urgencias, rodeado de médicos y un sacerdote. El horror se ha ido. Ahora llega la oscuridad.

 

I) Desenfoque gaussiano. En el salón de dibujo, solo ella regresa por mí. De modo que solo ella importa. De modo que solo ella importa mientras regrese por mí. El resto sigue borroso.

 

J) Lógicamente. Antes de concluir la última consulta, el paciente le entrega al psiquiatra un pliego de hojas titulado Las paredes sin techo, abre la boca y se pega un tiro. Ojalá que nunca volvamos a vernos, murmura con sorna el anciano. Ojalá que no, al menos aquí, le responde el chico.

 

K) Adidas. Mi propio obstáculo era pensar en ella. Quería evocar su rostro y al mismo tiempo sentir agujas en el pubis, atracción y rechazo. Con el tiempo practiqué una cirugía de mis emociones, una disección clínica de mi trastorno. Resultaba imposible olvidarla en seco, extinguirla, releer sus cartas desde un piso trece, contemplar nuestros tenis. Era un amor difícil de curar. Si puede haber algo más estúpido.

 

 

 

Fin de curso

 

En el trayecto de ida, un adolescente vestido con una sudadera blanca le pidió cigarros. Pronto se hicieron amigos y acumularon suficientes afinidades en torno a Bowie como para terminar besándose en los asientos traseros. El muchacho entonces le confesó que se encontraba en la fase terminal de sida y bajó antes de que ella despertara. Se lo encontró por segunda ocasión en una fiesta del grupo, mucho más borracho y alegre. Esa falsa alegría del final le resultaba conocida. Aquel muchacho estaba llegando a la cima de su propia catástrofe; necesitaba un limbo. Fumaron con los pies dentro de la alberca. Luego, entre lágrimas, se bañaron juntos. Albert Camus: «Toda filosofía de la no significación vive en una contradicción por el hecho mismo de que se expresa. Da con ello un mínimo de coherencia a la incoherencia. Hablar repara. La única actitud coherente fundada en la no significación sería el silencio, si el silencio, a su vez, no significara. Lo absurdo perfecto trata de ser mudo.» Al amanecer, entre vasos desechables y preservativos, una lluvia tenue mojaba sus cuerpos. Se habían enamorado, quizá demasiado tarde.

 

 

Conjunto vacío

 

El chico se dirige a la cocina para revisar si la secadora cumplió sus funciones. La ropa se ha secado por completo aunque exhala olor a humedad. Clasifica sus playeras mientras mastica restos de la cena de año nuevo y mira de frente los edificios iluminados imaginándose los cerros detrás porque a las ocho de la noche no es posible distinguirlos. Camina a su habitación con los calcetines doblados y los pantalones de mezclilla extendidos encima del televisor y sorprende a otro chico que repite las mismas acciones. Intercambian palabras inocuas en tono amigable post apocalíptico. Uno entra a ordenar en el cajón los calcetines y otro cierra la puerta de su cuarto. También uno cierra la puerta de su cuarto, escucha música electrónica, medita en los encuentros y desencuentros ocasionales, la ropa húmeda, los cerros y la incertidumbre ontológica para seguir leyendo sobre historia de las religiones aunque no crea absolutamente en nada. Por eso, tal vez, continúa.

 


 

 

Biblic draw

 

La mayoría de los personajes bíblicos del Antiguo Testamento no ven a Dios. Presencian manifestaciones de lo divino y las alturas a través del paisaje: una zarza ardiente, un diluvio, un carro de fuego. La fe nos exige creer que en lo invisible. A menudo, en el relato se atraviesa una parábola inquietante: el sacrificio de Isaac en manos de Abraham, por ejemplo. Es a partir del Nuevo Testamento que Jehová decide mandar a su hijo a la Tierra. Jesús muere crucificado por amor a los hombres y antes de exhalar le pregunta a su Padre porqué le abandonó. A modo de respuesta, resucita al tercer día. El milagro de la vida eterna es la campaña publicitaria perfecta del cristianismo. No obstante, ni siquiera en esta situación insólita vemos al Creador. La presencia divina, un oasis de silencio rodeado de catástrofes religiosas, parece más un boceto que un retrato concluido. ¿Qué papel jugamos nosotros en esa hoja en blanco? Dibuje su respuesta en el recuadro siguiente.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cartografía

 

Soy como un pájaro al que nadie permitió escapar porque los dueños del hotel murieron. Los empleados también se han ido y nuestra despedida quedó inconclusa. Soy el personaje de una calcomanía borrada a fuerza de manoseos contra los urinarios públicos. Al pie de la escalera, el polvo cubre bondadosamente los restos intangibles de mis fracasos. Mañana, cuando los viajeros invadan las habitaciones, seré solo un huérfano sin brazos, un souvenir que por falta de historia provocará ironías e indiferencia. Lejos ya, lejos de, lejos para, en el sentido más nocturno de la expresión, como los cables eléctricos tras un huracán o la estación de ferrocarriles después de una matanza. Y en los parques en los que nunca seré bienvenido, las estatuas legitimarán mi ausencia, y el impasible vendedor de helados querrá ahuyentarme para seguir prometiendo mentiras a los extranjeros, ante la risa atónita de los vagabundos y los taxistas.

 

 

Crochet

 

Mi abuela murió en enero, época en la que inicié la correspondencia. No eran sólo cartas de amor, sino registros de situaciones que se remontan a los dieciocho años, con intervenciones de mi padre, mi madre, mis hermanos, mi abuela paterna y mi padrastro, entre otros. A todos ellos les dije que estaba a punto de irme. Quería irme con ella. Pero ella quería irse con otro. Entonces me fui solo y la dejé sola. Así de fácil. He intentado rescatar las secuencias cinemáticas y los poemas, aunque releyendo el conjunto no sé bien por dónde empezar. Podría insertarlos en futuros relatos, imagino por ejemplo la historia de un hombre que se enamora furiosamente y escribe cartas suicidas a una mujer anónima. Esa sería la historia perfecta. Como es lógico, termina hablando acerca del contenido de las cartas algunas líneas más adelante, borra los indicios pero después intenta recuperar los pormenores de su ultimátum, un día las palabras lo persiguen y le devoran el rostro hasta dejarlo irreconocible. Muere como un perro.

 

 


Universal

 

El jefe de cirugía salió del quirófano, se encogió de hombros y balbuceó alguna frase incomprensible. Tras un largo silencio, el cadáver a sus espaldas me entregó varias hojas. Las paredes sin techo, dijo con una sonrisa universal.

 

 

Fur

 

Al principio, la bestia no quería matarlos. El bosque se resistía en secreto, pero los niños ya habían instalado sus casas de campaña. Naturalmente, no convenía dar muestras de enojo. Invasión fulminante. Un tanto más violenta que la del año pasado, cuando unos excursionistas acamparon allí antes de subir las montañas. Pero eran tan silenciosos que no hubo mayor problema. Nunca conoció gente así. Un sábado abandonaron el área rumbo al siguiente distrito. A diferencia de los niños, que parecían dioses en la edad insoportable.

 

Por encima de todo, la bestia buscaba un poco de paz. En el destierro se propuso construir a su alrededor un santuario de rocas gigantes. Que los niños estuvieran ahí resultaba un grave error. Al parecer, seguiría ocurriendo. Cada temporada, el refugio sería imán de gritos y caos absoluto. Imposible ignorarlos. Sus ojos escrutaban la escena. Ahora, los pequeños prendían una fogata con hojas crujientes. El humo crecía. Uno de ellos, al parecer el líder, asumió el mando. Vigilaba que el fuego no se extinguiera. Silbaba, sonreía.

 

Un automóvil se estacionó.

 

Poco a poco, la bestia se iba llenando de furia y pánico. Desde adentro, insidiosamente, corría el veneno. Sus uñas contra las rocas. El hocico perlado de gotitas amarillas. Reconoció el rostro de tres varones y una adolescente con prótesis para piernas. La chica llevaba un traje de baño. En el otro extremo, los niños corrieron hacia el estanque. La bestia se aproximó hasta la entrada del túnel. Podía mirar la escena a escasos metros: los hombres rodearon a la chica, quien era incapaz de sostenerse, y cayó de bruces. Risas desenfrenadas, encías rojas, hilos de saliva.

 

El ruido a lo lejos de los niños en la noche. Y la muchacha gritando. Uno de los jóvenes bebía de una botella y lanzaba bufidos de sorna. Tomemos algunas fotos, dijo otro. El tercero llevaba una pala: empezó a cavar. Los tres rodearon a la muchacha y se fotografiaron con ella hasta el aburrimiento. Se desnudaron juntos, celebrando un antiguo rito iniciático. La chica fingió que intentaba huir, se retiró las prótesis, pataleaba con los muñones y se reía escandalosamente. Era difícil determinar si se trataba de una farsa. En todo caso, disfrutaban la escena.

 

Al agua, dijeron de pronto. 

 

Cuando los niños regresaron, se produjo un extraño paréntesis. Trazaron un círculo alrededor de la fogata; durmieron entre dóciles contracciones. A estas alturas ya nada ocurriría, pensó la bestia. En la extenuación, los menores mostraban un vínculo de sangre y cansancio. Pronto observó que ninguno tenía órganos sexuales. Los falos habían desaparecido. Solo eran capaces de jugar, y de dormir. De soñar acaso con una vida, pero nunca vivirla realmente. La bestia se puso lentamente los pantalones. Una hora después, decidió salir.

 

 

 

Créditos de una película rusa

 

Hablaremos también de cómo los jinetes continúan avanzando en línea recta justo donde nos vimos la última vez, un poco agotados por el esfuerzo de existir, pero de modo más vehemente cansados del cansancio, de la fe y su pérdida. Hubo momentos de paz durante aquellos días, hubo momentos de luz y claridad respecto al hecho de encontrarnos en el límite de nuestras posibilidades. Yo, como siempre, hice una recopilación mental de las canciones de los últimos años, de las melodías instrumentales mientras los caballos reanudaban su trayectoria cotidiana. Nos aburríamos mutuamente y decidimos separarnos, quizá en función del miedo y la derrota, porque ya no veíamos la necesidad de seguir juntos, y el cuerpo no bastaba. Nos dimos un beso y pensé, de acuerdo a una vieja idea, que lo demás no importaba, ni el dinero ni la falta de dinero, ni Satanás ni Dios. Y me acosté a dormir, entre periódicos volando.

 





Christian Núñez

Escritor, periodista cultural y creativo publicitario. Autor de los libros Aviones y bocetos, Shhh, La burbuja azul y The Crying Boy Project. Fundador de ClapClap, estudio especializado en branding, y de dos plataformas de periodismo cultural: ConejoBelga + Dudumdush. Ha colaborado en medios/proyectos como BrainPOP en Español, Drugstore, Fahrenheit, La Ciudad de Frente, Replicante, Origama y el Museo Fernando García Ponce-MACAY.