CONEJOBELGA

24 febrero 2021

the ninja saviors_vigencia de un clásico



El ninja que todos llevamos dentro.


 

Como remake del título original de Natsume publicado por Taito para la SNES en 1994, The Ninja Saviors: Return of the Warriors (2019) aporta frescura y un lavado de cara muy bien logrado al gameplay que ya era desafiante y adictivo en aquellos días. Las mejoras en el apartado visual son las primeras que saltan a la vista: calidad HD y animaciones más fluidas a partir de la estética 16bit, el formato de widescreen 16:9 que corresponde a la versión arcade de 1987, y dos personajes desbloqueables, Yaksha y Raiden, que se añaden al equipo de Ninja, Kunoichi y Kamaitachi. Mención aparte merece el soundtrack de la mítica banda Zuntata, que ha recibido una estupenda mejora de sonido para esta entrega y además incluye las dos versiones clásicas. 


En cuanto a historia, The Ninja Saviors no es un juego que brille precisamente por su narrativa. Apenas sabemos lo suficiente sobre el país asiático golpeado por el dictador Banglar y su ejército, y con eso basta para que nuestro personaje ponga en acción sus valores cibernéticos de justicia y paz universal a través de ocho niveles saturados de combos. Y es aquí donde radica la mayor fortaleza del guerrero. Como en todo beat 'em up de la vieja escuela, dispones de ataques básicos, agarres y súper poderes (que se activan con una barra de energía extra), y aunque el arsenal es más bien limitado—si lo comparamos con títulos de actual generación—, el factor lúdico sigue intacto. Te verás rodeado de enemigos, con la adrenalina recorriendo tu espina dorsal, en situaciones incómodas.

 

La curva de aprendizaje es justa, y podrás jugar en modo difícil si crees que estás listo para ello. Quizá el único reproche que se me ocurre hacerle a esta joya sea que dura muy poco, apenas dos horas, pero su rejugabilidad es alta si consideramos que puedes activar el modo cooperativo local para dos jugadores y hacer una segunda vuelta. En lo personal, lo he disfrutado y creo que merece la pena darle un vistazo. La versión de este análisis es la del Nintendo Switch, que corre sin problemas de rendimiento y permite llevártelo a cualquier lugar. En síntesis, The Ninja Saviors trae al presente una de las experiencias de gaming más satisfactorias, accesibles y recomendables para las nuevas generaciones y el gueto de los nostálgicos sin redención.









08 febrero 2021

cien caballos en el mar_sonora en la ficción



Seis cuentos sobre el peso de lo irremediable 

en el norte mexicano.

 


Incluso si nunca has visitado Sonora, si nunca has experimentado el calor insultante de sus tierras, si nunca transitaste por la textura de sus regiones, la prosa de Alfonso López Corral ofrece una aproximación salvaje, un panorama físico y mental de lo que allí acontece, paisaje de traiciones, infamias y delirios, coordenadas para viajeros huérfanos. Cien caballos en el mar (Paraíso Perdido, 2017) se compone de 6 relatos cuyos personajes orbitan alrededor de la estafa, la destrucción provocada por el entorno, el oportunismo y la falta de oportunidades, los simulacros del crimen organizado, las prisiones mentales, la vergüenza y la enfermedad. A su modo, cada uno muestra de forma descarnada, directa, sin rodeos cómo es la vida y la muerte en el norte mexicano. 


La narrativa de López Corral emana un tono realista, desengañado; en ocasiones parece que oímos voces tostadas por el sol, con sus jadeos, presentimientos y suspiros atroces ante el infortunio. En la tierra de nadie no hay lugar para los ingenuos, ni para quienes reaccionan contra la corrupción moral, simplemente no hay resguardo para los héroes pues todo heroísmo implica ondear valores absolutos, cierto afán platónico, y desde hace tiempo que el clima se cargó de nubes violentas. Esas nubes arrojan sus dardos contra sujetos que corren en círculos mientras la tormenta devasta el horizonte. A menudo, la sensación de lo irremediable carcome el interior de las historias y transmite un efecto de patetismo visceral y convincente.


La ironía es otro factor estilístico que funge como catalizador del desamparo. La carretera de Sonora, Karma por amor y Poliomielitis se sostienen por un travieso humor negro que deviene tragicomedia. No es difícil emitir algún bufido mientras nos enganchamos a sus tramas. No es difícil conmoverse o lanzar insultos al aire cuando reconocemos en sus conflictos las huellas de nuestros psicodramas. Tanto en la vida real como en la ficción, lo que expresa Octavio Paz como esencia del mexicano es axioma. «Para el mexicano—escribe en El laberinto de la soledad—la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado. Es decir, de humillar, castigar y ofender. O a la inversa.» Cualquiera de los senderos conduce al mismo destino, a la chingada, a la nada, al desierto.


Cien caballos en el mar es un viaje sin retorno, quizás el mejor de todos. Espejo de cuerpo entero para fantasmas vivos, logra destruir certezas, y es posible que al concluirlo aún flote sobre las aguas el cadáver de nuestras propias ficciones, el peso de lo irremediable.

 


Cien caballos en el mar

Alfonso López Corral

Paraíso Perdido, 2017


29 enero 2021

30 monedas_legado de judas

 

30 monedas: el mejor Álex de la Iglesia 

regresa con una serie demoníaca.


 

Sabemos que Judas traiciona a Jesús, se cuelga de un árbol y las treinta monedas de su traición se dispersan por el mundo. Pero siglos más tarde, en Pedraza, Elena (Megan Montaner) asiste a una vaca durante su parto y, en lugar de un borrico, el animal da luz a un bebé. Paco, el alcalde (Miguel Ángel Silvestre) se involucra en el fenómeno y hay sospechas de que el padre Vergara (Eduard Fernández), exorcista y ex boxeador en el destierro, está vinculado al incidente. De qué modo, corre por cuenta del espectador averiguarlo.


30 monedas, la serie de HBO Europa dirigida por Álex de la Iglesia, funciona como un clúster de obsesiones en clave de horror. Cada episodio se presenta de forma independiente y con identidad propia, subordinada al ambicioso guión que el director español ha coescrito con Jorge Guerricaecheverría. Dupla creativa que ha liberado legítimas joyas, prácticamente una filmografía completa desde El día de la bestia (1995) hasta Perfectos desconocidos (2017), y ahora esto. Estamos ante un Álex de la Iglesia en estado puro, dice la crítica, y vaya que es verdad.


¿De qué va 30 monedas? De la lucha entre el bien el mal con el trasfondo de un complot religioso internacional. Si bien Álex de la Iglesia insiste en haber filmado una serie de horror puro y duro, la producción es tan alucinante que en varios segmentos emití de forma involuntaria una especie de risa nerviosa y ambigua. No siempre vemos desfilar bestias que rinden tributo a Lovecraft, posesiones y dobles malditos, espejos dimensionales, resucitados por hechicería y sacerdotes que argumentan con demonios. 

  

 

Ejercicio radical de cultura pop que consigue alturas hiperbólicas, uno se ríe desde su asiento y termina preguntándose: ¿pero qué estoy viendo? Sin embargo, esta densidad friki no es para todos, y habrá quienes consideren a 30 monedas como una descomunal acrobacia para urdir tramas de cine B mediante guiños, gags y trucos de mago. Pero vaya que si entras al universo retorcido que propone, te acostumbras a sus blasfemias, giros diabólicos y personajes excéntricos, estimarás en su justa medida más de una tesis teológica, cuestionarás el dogma.


Porque Álex de la Iglesia no escatima en recursos técnicos ni diálogos para explicarnos que quizá Judas fue, dentro del plan divino, el apóstol perfecto: obedeció al pie de la letra el designio mesiánico para irse al infierno. Por ende, Satanás formaba parte de una obra de teatro metafísica, donde el mal había sido orquestado por el bien, y practicarlo era perfectamente admisible, incluso admirable. Satánico en estado de gracia, no apto para minimalistas ni monjes tibetanos. Veas lo que veas, niégalo.