febrero 09, 2026

the plague_run away and save your life

 

The Plague, de Charlie Polinger, es un dispositivo de angustia adolescente. Monstruo bicéfalo que fusiona coming of age 

y body horror con incisivo tinte político.

  

Charlie Polinger dirige The Plague (2025), opera prima que ha cautivado en su recorrido por festivales de cine independiente, recibiendo varios premios en diversas categorías. El soundtrack, a cargo de Johan Lenox, es deslumbrante: coros de intensidad trágica y ludismo siniestro se yuxtaponen con ritmos sincopados de una carga eléctrica que paraliza, y a ratos recuerdan las piezas experimentales del Medúlla de Björk o Le Fil de Camille. Mención aparte merecen las tomas subacuáticas cuyas coreografías remiten al David Lynch de cortometrajes como Six Men Getting Sick, The Alphabet o The Grandmother. 

The Plague aborda la ansiedad social y el acoso juvenil en el contexto de un campamento de waterpolo. Ben (Everett Blunck) debe enfrentarse a las burlas de Jake (Kayo Martin) y compañía por su timidez y mala pronunciación de la letra t, lo que le obliga a decir Sop en lugar de Stop, y recibir el apodo de Soppy. Este casi humorístico incidente va en crescendo y destruye todo a su paso. Eli (Kenny Rasmussen), otro preadolescente que padece dermatitis atópica, es el blanco de las burlas más feroces. Ambos chicos terminan por compartir desgracias, de modo que la atmósfera se vuelve más insoportable y tribal. 

La trama, un monstruo bicéfalo que fusiona coming of age y body horror, se sostiene por las actuaciones sobresalientes de los jóvenes, equilibrados por la figura del entrenador (Joel Edgerton), cuya presencia paternal y protectora resulta fallida, pese a todo. No obstante, The Plague tiene la rara cualidad de no atrincherarse en un solo género y, particularmente, de no aleccionar sobre lo que muestra. De ahí su elegancia, pues cuando parece moverse en una dirección específica—digamos, Carrie—, desvía las coordenadas y sorprende de forma positiva empleando un lenguaje propio, sin la sensación de macguffin. 





Desde que vemos al desdichado Eli sentado aparte, con los audífonos reproduciendo Run Away de Real McCoy, podemos intuir que The Plague nos romperá el corazón. El horror es crecer, dejar atrás la infancia para hacerse mayor, sobrellevar ese proceso doloroso. Por momentos las imágenes del filme remiten a los episodios más crudos de Las partículas elementales, de Houellebecq, cuando Bruno sufre abusos en el instituto, y nada puede borrar ese recorrido vergonzoso hacia la adultez. Que las hormonas jueguen en contra nuestra, que haya eccema donde uno esperaba piel luminosa, que las chicas sientan asco en medio de una erección involuntaria.

Como dispositivo de angustia adolescente, La Plague pone el dedo en la llaga y lo hunde, pero la herida sigue abierta porque el filme concluye de un modo poético y se desvincula de cualquier moraleja hipócrita. Su mensaje sugiere un incisivo tinte político, aunque tal lectura no opaca la experiencia estética de sumergirse en el miedo a ser distinto, a la marginación casi ontológica, terrorífica. El núcleo del conflicto no es tanto la disculpa protocolaria sino el miedo primitivo al otro, a lo que imaginamos antes de lanzar la primera piedra. La acumulación de burlas, agresiones físicas e insultos desembocan en una catarsis capaz de iluminarnos en un sentido más profundo. 

Advertidos están.


The Plague

Charlie Polinger

IFC Films, 2025



enero 14, 2026

joan duran_conversaciones desde ripoll

 

en charla para CONEJOBELGA desde CATALUÑA, JOAN DURAN aporta reflexiones críticas acerca del arte, la cultura y los proyectos a desarrollar en 2026. 

 

 

estudiar arte es una profesión fake desde la raíz

 

la cultura no se dirige, ni se formula, ni se propone, ni se paga, compra, divulga y anuncia. menos aún, se manda a estudiar y encima te gradúas, diploma incluido, con fiesta de disfraces como punto de partida de una profesión fake desde la raíz. cultura es nuestro comportamiento, personal y comunitario. el chauvinismo es una enfermedad letal para la creación y el desarrollo.

 

 

lo mejor que uno ha hecho es lo que no se materializó

 

en este planeta tierra actual, con tanto retroceso, imposiciones e innovaciones —un gran porcentaje es resultado, causa o reflejo de su deshumanización all over—, el concepto arte con sus implicaciones y ramificaciones, porcentualmente se acentúa cada minuto más y más como un apéndice al dominante mundo del poder y el capital.

 

o al revés.

 

el arte como partícula, por ínfima que fuera, como detonante, avance revolucionario o como un hasta aquí i a partir de ahora ni siquiera creo que debe de andar rondando por las guiadas mentes de la inmensísima cantidad del colectivo de artists. está a la vista, sin camuflajes. aceptó se le cambiara su movie script, los roles de sus actores y actrices y quienes llevan la batuta.

 

en consecuencia… ¿que cómo enfrento a este escenario? déjame terminar mi primer café, que caliente más el sol en esta mañana en RIPOLL, y veo cómo puedo destilar algunas gotas de este ganges que es el caudaloso art planet.

 

por de pronto déjame ver cómo te descifro tu descriptiva atmósfera sociopolítica adversa… sí, claro, tú la ves en YUCATÁN y agarras vuelo en cualquier dirección y c'est la même chose. ojo. es la misma adversidad si estamos hablando para quienes el planeta arte es un infinito espacio para desarrollar actitudes —que algunas se materializan o de perdida se esbozan— y las más quedan en pensamientos à la JULES VERNE. siempre lo he machacado a lo largo de tantos años de activo materializador de ideas a través de trabajo personal o en colectividad: lo bueno-bueno, lo mejor que uno ha hecho es lo que no se materializó. amén. 

 

dejemos para otra conversation el porqué tales proyectos no se materializaron, ya que la letanía sería tan larga como un LP rayado de un kyrie eleison.

 







 

¿y luego qué vas a hacer con el libro?

 

el political power/kapital obviamente planifica/incorpora el arte para endulzar y de paso lobotomizar a la manada y los would be como valor agregado a su oferta.  hablo porcentualmente en cifras aterradoras por ser mayoritarias.

 

me di cuenta que a la entrada de la biblioteca de RIPOLL había mesas repletas de libros en perfecto estado y de todos temas, tamaños y peso… por 50 centavos de €, vaya como 12 pesos mexicanos. fui a la recepción y dije: oye ADRIÀ, creo que hay un error. mira esos libros gigantes del surrealismo, el cubismo, futurismo, bauhaus. libros cruciales sobre la lengua catalana, la guerra civil…  y hasta un libro gigante de comida michoacana. no puede ser, están en perfecto estado, ¿a 50 centavos? no, JOAN, no es error. la política en la biblioteca es que cuando un libro no se ha solicitado por nadie durante —no recuerdo el número de años que me dijo—, va para fuera. 

 

el desinterés en leer libros no implica que la gente no lea. ni hablar. lee pero no para aprender o entender mejor el planeta, sino más bien lee para fortalecer, reafirmar, apuntalar su distanciamiento de la realidad.

 

anoche, al bajar a cenar en el hostal llevaba un nuevo book de los de a 50 centavos: divide y vencerás / el reparto de ÁFRICA 1880-1914 de un tal HENRY L. WESSELING, de unas 524 páginas. me siento, pasa la atenta mesera y me dice: joan… i qué fas amb aquest llibre? coño, pues eso, leer, comprender mejor, profundizar en algo que ya sabes. y me contesta: ah, ¿y luego que vas a hacer con el libro?

 

el drama es que no me lanzó ese sablazo para ver si se lo regalaba o prestaba, sino porque en las casas, en la mayoría de los estantes que se hicieron para libros ahora van marquitos con retratos de mascotas, gente sonriendo o haciendo muecas.

 

ese es el punto de partida. 

 

 

arte vs business: caso VAN GOGH

 

el arte siempre ha funcionado teniendo entre miles de bemoles, asumo, un puñado de motivaciones, fuerzas generadoras esenciales. vaya, primordiales. 

 

primero debería de ser que el deseo de la persona en adentrarse en la creatividad es irrenunciable. es o eso o me tiro desde un puente a río seco. de lo contrario, no hablemos de arte, hablemos de business, que es otro tema. lo segundo es que desde temprana edad o desde cuando se te prenda el foco, sea a la edad que fuere, hay un componente que aparece y desaparece en este proceso creativo, y es: todo lo que produzco lo hago porque me da la gana o porque me motiva contribuir a activar un cambio, mirar adelante, aportar a la sociedad, desterrar/abolir la dependencia al kapital como destino final de este tren de vida. 

 

viéndolo así, con frialdad polar, ¿qué coño es eso de que tu trabajo termina en casas, mansiones o eventualmente museos resultado de donaciones, herencias, espacios culturales controlados en un ínfimo porcentaje por el componente creativo? don’t fok with me!

 

no existe adentro del sistema establecido de HOY, lo ocasionalmente llamado libertad de pensamiento. again. sí existe pero por TU cuenta de principio a fin. cuando TÚ o tu colectivo, ya sea formando parte de o siendo su tramoyista o trompetista o chief coordinator, encuentran buenos luthiers que les proveen adecuados instrumentos o los compran por amazon, ensayan sin parar, tocan donde desean y atraen a quienes van a nutrirse de lo que dan, no a ver quién o qué pescan en el evento y a coger y se acabó. su obra es para redefinir su particular existencia y aportar. todo kilometraje adicional para acercarse a sus objetivos es de aplaudir pero, como dirían en CUBA, eso ya son otros 5 pesos.

 

caso VAN GOGH: visualmente nunca me ha gustado y eso que en los 80's cruzamos el atlántico la mini familia entera a ÁMSTERDAM a visitar el museo. vemos que lo importante del cuate no es su excelsa forma de pintar, dibujar y andar con su inseparable pipa, sino que no podía concebir la pasividad de tanto artista en bailar al compás de los valses de sus coleccionistas y galeristas, cuando ellos eran sin saberlo precursores del chachachá.

 




nuestros proyectos

 

todos están IN PROGRESS. como la vida misma. de ZAM ZAM nos quedan 2 eventos/proyectos de los 6 que nos comprometimos a realizar, uno por letra. de los 10 libros mastodónticos que pertenecen a la colección THE CONTAINER COLLECTION, llevamos los 3 primeros publicados. el 004, el de FELIPE CARRILLO PUERTO, tiene que ser único e irrepetible. las 7-8 webs que tenemos son una addiction, hay que saberlas ver. del proyecto FLIP COIN VIDEO, nos falta tiempo y equipo humano para seguir armando las pelis; de las 100 que pensábamos hacer ya se estrenaron las 10 primeras y tenemos en resguardo horas y horas de material audiovisual. 

 

CHRISTIAN, ya que preguntas qué viene en el 2026, pues poder regresar vivito a la 51 en MID y seguir brincando a BELIZE y pasar del estudio y las iMacs al monte para ver a las vacas y escuchar a los gallos mañaneros. hasta principios de febrero  no sabré cuándo saldré de este espacio en los pre-PIRINEUS donde crecí y me apuntalé y aún conservo la memoria intacta de las piedras, casas, plantas, sonidos y riachuelos casi secos. son el perfecto nutriente adicional frente a las 12 píldoras que debo de ingerir diariamente, mañana, lunch, merienda, noche.

 

 JD/CONVERSACIONES DESDE RIPOLL

edición de textos: chris núñez

imágenes: cortesía jd



octubre 06, 2025

alien earth_el origen de las especies

 

La criatura ya está aquí, entre nosotros. Dale un vistazo a nuestra reseña de Alien: Earth. 

 

 

Something’s inside me

Unborn and unblessed

Disappears in the ether

This world to the next

Disappears in the ether

One world to the next

Human kindness

 

PJ Harvey, When Under Ether

 

Explorando Nunca Jamás

Alien: Earth juega a contarnos una fábula retrofuturista que plantea los antecedentes de la primera película filmada por Ridley Scott cuyo estreno en 1979 provocó un cisma en la cultura popular. El tono maduro, la tensión creciente y el diseño del xenomorfo marcaron tendencia. Sus efluvios establecieron un modelo de artificio audiovisual dirigido a un público maduro, en las antípodas de Star Wars, y crearon la franquicia que ahora aterriza en Disney+. Bajo la inventiva de Noah Hawley, quien como showrunner se encarga del guión y la dirección, la precuela integra elementos tanto del filme original como de Peter Pan, la novela de James Matthew Barrie. 

El argumento no puede ser más sencillo: 

En el futuro, la inmortalidad podrá conseguirse a través de tres modos: a) cíborgs o humanos modificados cibernéticamente; b) sintéticos o seres con inteligencia artificial, y c) híbridos o sintéticos dotados de conciencia humana. Un grupo de menores con enfermedades terminales, bajo la tutela de Boy Kavalier (Samuel Blenkin), el joven fundador y director ejecutivo de Prodigy Corporation, terminarán adoptando las personalidades de los niños perdidos descritos en la novela de Barrie. Entonces un día, mientras el equipo científico de Kavalier dirige sofisticados experimentos en la paradisíaca isla Neverland, la nave espacial Maginot, propiedad del consorcio Weyland-Yutani, impacta contra un edificio de Ciudad Siam tras la fuga de un xenomorfo. De inmediato, seis híbridos adolescentes acuden para desempeñar actividades de búsqueda y rescate, entre ellos Marcy Hermit, rebautizada como Wendy (Sydney Chandler), quien coincide allí con su hermano gemelo, Joe Hermit (Alex Lawther), a quien dejó de ver cuando sus padres la cedieron a Prodigy para transferir su conciencia a un cuerpo perfecto. ¿Se nos escapa algo?

 

Estábamos más seguros en el espacio

Además, la trama involucra la presencia de Kirsh (Timothy Olyphant), sintético a cargo de las unidades híbridas, y Morrow (Babou Ceesay), el feroz cíborg custodio de la nave Maginot y las criaturas alienígenas que viajan en su seno. Al xenomorfo se suman garrapatas, moscas, vainas de plantas y un carismático pulpo con ojo—claramente, el mejor de todos—que harán acto de presencia a medida que los acontecimientos de la fábula se embrollan hasta un punto crítico. Entre sus aciertos, Alien: Earth teje vasos comunicantes con el origen de la saga, y estos son tan claros que incluso recrea la película fundacional en su quinto episodio. 

Los alegatos contra las cinco megacorporaciones que gobiernan el planeta (junto a Weyland-Yutani y Prodigy están Lynch, Threshold y Dinamyc) parecen apenas trasunto de los consorcios tecnológicos que hoy en día rigen el ritmo macroeconómico. Un insight aún más provocador reside en la pregunta sobre la identidad: lo que nos hace humanos y hasta qué punto dejamos de serlo para transformarnos en monstruos. En consecuencia, y porque cada capítulo ejecuta una visceral canción de rock en sus créditos finales—de Black Sabbath a Tool, pasando por Queens Of The Stone AgeAlien: Earth merece un visionado cuidadoso, diría Charles Darwin.

 





Lee AQUÍ la reseña de Alien Romulus.