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enero 14, 2026

joan duran_conversaciones desde ripoll

 

en charla para CONEJOBELGA desde CATALUÑA, JOAN DURAN aporta reflexiones críticas acerca del arte, la cultura y los proyectos a desarrollar en 2026. 

 

 

estudiar arte es una profesión fake desde la raíz

 

la cultura no se dirige, ni se formula, ni se propone, ni se paga, compra, divulga y anuncia. menos aún, se manda a estudiar y encima te gradúas, diploma incluido, con fiesta de disfraces como punto de partida de una profesión fake desde la raíz. cultura es nuestro comportamiento, personal y comunitario. el chauvinismo es una enfermedad letal para la creación y el desarrollo.

 

 

lo mejor que uno ha hecho es lo que no se materializó

 

en este planeta tierra actual, con tanto retroceso, imposiciones e innovaciones —un gran porcentaje es resultado, causa o reflejo de su deshumanización all over—, el concepto arte con sus implicaciones y ramificaciones, porcentualmente se acentúa cada minuto más y más como un apéndice al dominante mundo del poder y el capital.

 

o al revés.

 

el arte como partícula, por ínfima que fuera, como detonante, avance revolucionario o como un hasta aquí i a partir de ahora ni siquiera creo que debe de andar rondando por las guiadas mentes de la inmensísima cantidad del colectivo de artists. está a la vista, sin camuflajes. aceptó se le cambiara su movie script, los roles de sus actores y actrices y quienes llevan la batuta.

 

en consecuencia… ¿que cómo enfrento a este escenario? déjame terminar mi primer café, que caliente más el sol en esta mañana en RIPOLL, y veo cómo puedo destilar algunas gotas de este ganges que es el caudaloso art planet.

 

por de pronto déjame ver cómo te descifro tu descriptiva atmósfera sociopolítica adversa… sí, claro, tú la ves en YUCATÁN y agarras vuelo en cualquier dirección y c'est la même chose. ojo. es la misma adversidad si estamos hablando para quienes el planeta arte es un infinito espacio para desarrollar actitudes —que algunas se materializan o de perdida se esbozan— y las más quedan en pensamientos à la JULES VERNE. siempre lo he machacado a lo largo de tantos años de activo materializador de ideas a través de trabajo personal o en colectividad: lo bueno-bueno, lo mejor que uno ha hecho es lo que no se materializó. amén. 

 

dejemos para otra conversation el porqué tales proyectos no se materializaron, ya que la letanía sería tan larga como un LP rayado de un kyrie eleison.

 







 

¿y luego qué vas a hacer con el libro?

 

el political power/kapital obviamente planifica/incorpora el arte para endulzar y de paso lobotomizar a la manada y los would be como valor agregado a su oferta.  hablo porcentualmente en cifras aterradoras por ser mayoritarias.

 

me di cuenta que a la entrada de la biblioteca de RIPOLL había mesas repletas de libros en perfecto estado y de todos temas, tamaños y peso… por 50 centavos de €, vaya como 12 pesos mexicanos. fui a la recepción y dije: oye ADRIÀ, creo que hay un error. mira esos libros gigantes del surrealismo, el cubismo, futurismo, bauhaus. libros cruciales sobre la lengua catalana, la guerra civil…  y hasta un libro gigante de comida michoacana. no puede ser, están en perfecto estado, ¿a 50 centavos? no, JOAN, no es error. la política en la biblioteca es que cuando un libro no se ha solicitado por nadie durante —no recuerdo el número de años que me dijo—, va para fuera. 

 

el desinterés en leer libros no implica que la gente no lea. ni hablar. lee pero no para aprender o entender mejor el planeta, sino más bien lee para fortalecer, reafirmar, apuntalar su distanciamiento de la realidad.

 

anoche, al bajar a cenar en el hostal llevaba un nuevo book de los de a 50 centavos: divide y vencerás / el reparto de ÁFRICA 1880-1914 de un tal HENRY L. WESSELING, de unas 524 páginas. me siento, pasa la atenta mesera y me dice: joan… i qué fas amb aquest llibre? coño, pues eso, leer, comprender mejor, profundizar en algo que ya sabes. y me contesta: ah, ¿y luego que vas a hacer con el libro?

 

el drama es que no me lanzó ese sablazo para ver si se lo regalaba o prestaba, sino porque en las casas, en la mayoría de los estantes que se hicieron para libros ahora van marquitos con retratos de mascotas, gente sonriendo o haciendo muecas.

 

ese es el punto de partida. 

 

 

arte vs business: caso VAN GOGH

 

el arte siempre ha funcionado teniendo entre miles de bemoles, asumo, un puñado de motivaciones, fuerzas generadoras esenciales. vaya, primordiales. 

 

primero debería de ser que el deseo de la persona en adentrarse en la creatividad es irrenunciable. es o eso o me tiro desde un puente a río seco. de lo contrario, no hablemos de arte, hablemos de business, que es otro tema. lo segundo es que desde temprana edad o desde cuando se te prenda el foco, sea a la edad que fuere, hay un componente que aparece y desaparece en este proceso creativo, y es: todo lo que produzco lo hago porque me da la gana o porque me motiva contribuir a activar un cambio, mirar adelante, aportar a la sociedad, desterrar/abolir la dependencia al kapital como destino final de este tren de vida. 

 

viéndolo así, con frialdad polar, ¿qué coño es eso de que tu trabajo termina en casas, mansiones o eventualmente museos resultado de donaciones, herencias, espacios culturales controlados en un ínfimo porcentaje por el componente creativo? don’t fok with me!

 

no existe adentro del sistema establecido de HOY, lo ocasionalmente llamado libertad de pensamiento. again. sí existe pero por TU cuenta de principio a fin. cuando TÚ o tu colectivo, ya sea formando parte de o siendo su tramoyista o trompetista o chief coordinator, encuentran buenos luthiers que les proveen adecuados instrumentos o los compran por amazon, ensayan sin parar, tocan donde desean y atraen a quienes van a nutrirse de lo que dan, no a ver quién o qué pescan en el evento y a coger y se acabó. su obra es para redefinir su particular existencia y aportar. todo kilometraje adicional para acercarse a sus objetivos es de aplaudir pero, como dirían en CUBA, eso ya son otros 5 pesos.

 

caso VAN GOGH: visualmente nunca me ha gustado y eso que en los 80's cruzamos el atlántico la mini familia entera a ÁMSTERDAM a visitar el museo. vemos que lo importante del cuate no es su excelsa forma de pintar, dibujar y andar con su inseparable pipa, sino que no podía concebir la pasividad de tanto artista en bailar al compás de los valses de sus coleccionistas y galeristas, cuando ellos eran sin saberlo precursores del chachachá.

 




nuestros proyectos

 

todos están IN PROGRESS. como la vida misma. de ZAM ZAM nos quedan 2 eventos/proyectos de los 6 que nos comprometimos a realizar, uno por letra. de los 10 libros mastodónticos que pertenecen a la colección THE CONTAINER COLLECTION, llevamos los 3 primeros publicados. el 004, el de FELIPE CARRILLO PUERTO, tiene que ser único e irrepetible. las 7-8 webs que tenemos son una addiction, hay que saberlas ver. del proyecto FLIP COIN VIDEO, nos falta tiempo y equipo humano para seguir armando las pelis; de las 100 que pensábamos hacer ya se estrenaron las 10 primeras y tenemos en resguardo horas y horas de material audiovisual. 

 

CHRISTIAN, ya que preguntas qué viene en el 2026, pues poder regresar vivito a la 51 en MID y seguir brincando a BELIZE y pasar del estudio y las iMacs al monte para ver a las vacas y escuchar a los gallos mañaneros. hasta principios de febrero  no sabré cuándo saldré de este espacio en los pre-PIRINEUS donde crecí y me apuntalé y aún conservo la memoria intacta de las piedras, casas, plantas, sonidos y riachuelos casi secos. son el perfecto nutriente adicional frente a las 12 píldoras que debo de ingerir diariamente, mañana, lunch, merienda, noche.

 

 JD/CONVERSACIONES DESDE RIPOLL

edición de textos: chris núñez

imágenes: cortesía jd



agosto 06, 2025

before the devil_el diablo y el señor hoffman

 

Philip Seymour Hoffman y Ethan Hawke protagonizan el último filme de Sidney Lumet, una tragedia familiar de tintes shakesperianos.

 

En 2007, Sidney Lumet estrenó la que sería su última película: Before The Devil Knows You’re Dead. El guionista, Kelly Masterson, estudió teología y, sin más, va oscureciendo el destino de dos hermanos que asaltan la joyería de sus padres bajo un tono de tragedia shakesperiana. El ritmo que apunta directamente a la catástrofe moral, los diálogos crudos y las actuaciones de Philip Seymour Hoffman y Ethan Hawke motivan un análisis ulterior acerca de los límites y el poder del dinero. Sin embargo, el problema de fondo es el de la condición humana: lo que hay debajo, en la zona de guerra de nuestros afectos y rencores, se activa cuando muere un ser querido. La disfunción familiar sólo pone los clavos del ataúd. A este respecto, el background de la trama podría remitirnos a Festen, de Thomas Vinterberg, pero hay que guardar distancias.


Before The Devil abre con una escena de cama, orientada al sexo, y cierra con otra escena de cama, orientada a la muerte. Su narrativa utiliza flashbacks de distintas temporalidades y muestra un mismo evento desde varios puntos de vista. La sorpresiva muerte de Philip Seymour Hoffman sugiere un inquietante paralelismo con Andy Hanson, el personaje que interpreta: un contador de bienes raíces adicto a la heroína. Incluso, uno de los monólogos memorables corre por cuenta suya: «La contabilidad en los bienes raíces se puede sumar hacia abajo o cruzado y todo funciona. Todos los días, todo se suma. El total siempre es la suma de las partes. Es limpio, claro, absoluto. Pero en mi vida nada se suma. No. Nada se relaciona con nada. Yo no soy la suma de mis partes. Todas mis partes no se suman a mí, supongo.»


El asalto a la joyería, la muerte de la madre [Rosemary Harris] y el conflicto posterior in crescendo son básicamente los tres niveles de tensión que coordinan el quiebre definitivo. El robo, de pésima ejecución, es una raíz de la trama mediante la cual descubrimos una geometría más compleja que va del padre [Albert Finney] a los hijos, y de éstos a la esposa de uno/amante del otro [Marisa Tomei], con un asunto de drogas como tintineo metálico. Antes que los créditos sobre fondo negro nos levanten del sillón, seguiremos pensando en el efecto mariposa de nuestras decisiones. En las jeringuillas que se quedan clavadas por años a nuestros brazos aún sedientos. Instantes de plenitud lejana. Media hora de paraíso antes de abrir los ojos a la verdad y darle al diablo nuestra mejor sonrisa. Nuestra mejor actuación.


Before The Devil Knows You’re Dead

Sidney Lumet

ThinkFILM, 2007  


junio 23, 2025

maggie taylor_surrealismo adobe



La nostalgia es onírica.   


Maggie Taylor y sus mundos oníricos habitados por objetos de uso cotidiano extienden la vigencia del surrealismo en la ilustración digital. Si el inconsciente está estructurado como un lenguaje, según Lacan, Taylor se ha rodeado de arquetipos infalibles para darle sustancia a su discurso—desde la Alicia de Lewis Carroll hasta los peces de Magritte, recorriendo los ambientes bucólicos de Remedios Varo, la pulcritud artesanal de Max Ernst y la subterránea consistencia de lo absurdo en los ambientes rurales de la Norteamérica decimonónica. Fascinante genealogía fundada con apariciones de conejos, huesos de pájaros a lo Jan Svankmajer, señoras solemnes que deambulan con cisnes en los jardines y hombres enterrados a mitad del campo nebuloso. Las dislocaciones de sentido cultivan metáforas graciosas, dotadas de misterio y anacronismo lúdico, de tal suerte que éstas bien podrían ser las amables pesadillas de Amélie Poulain. Nada oscuro hallaremos al otro lado del espejo, y si acaso la contemplación de los paisajes agita el mecanismo de la nostalgia, bastará sintonizar una vieja estación radiofónica en la que suene un organillo para mantener las pequeñas lágrimas en suspenso. 

El surrealismo deja en suspenso las definiciones, pero la libertad que predicaba difícilmente era gratuita. Nuestro inconsciente funciona con reglas y bastará una revisión a sus precursores para saber que el delirio y la técnica ejecutaban un emotivo vals en las pinturas más célebres del movimiento. Giorgio de Chirico tenía dotes de urbanista y sus plazas desiertas con leones y esculturas híbridas dejaron lecciones valiosas a los videntes del futuro. Lacan en su explicación del nudo borromeo dice que el sujeto está constituido sólidamente por los registros de lo real, lo imaginario y lo simbólico. En el tercer círculo se ubica el lenguaje, a través del cual se genera el pensamiento y la identificación del yo con la cultura. Lo real no puede conocerse. Lo real se transita pero jamás lo aprehendemos, es «lo que no cesa de no escribirse». Nuestro pensamiento se construye mediante representaciones de lo real a través de lo simbólico y las imágenes/conceptos como una cámara fotográfica. Lo simbólico abre puertas, entra en contacto con el deseo y su inmediatez. De tal modo que cuando miramos un pez, podemos recordar a nuestra madre y remitirnos a la famosa frase de William Faulkner en Mientras agonizo. El surrealismo es una disección espiritual. 

La obra de Maggie Taylor acelera la eficacia poética de las neuronas. Sus paisajes funcionan como vendas en una operación a corazón abierto y párpados cerrados. Magia y misterio practican un sabbath con texturas vintage donde lo femenino se manifiesta en la paleta de colores, las escenografías, los personajes y los incomprensibles entornos. En el sitio web de la ilustradora su trabajo se divide en 5 series (Ladies, Gentlemen, Boys & Girls, This & That y Almost Alice) y 4 libros de impecable diseño editorial. Sin embargo, se echa de menos la perspectiva más arriesgada del surrealismo. La de Buñuel y Dalí imaginando sacerdotes arrastrados por pianos; la de Bataille haciendo apología de los huevos y los ojos en sus novelas eróticas; la de Lautréamont en las orillas del crimen y la locura; la de Artaud y su exaltación de la crueldad. El suyo es un surrealismo enlatadito como la Sopa Campbell, muy digerible en términos comerciales y creativos. Ideal para freaks que no lo parecen. Comentario al margen: su marido, el fotógrafo norteamericano Jerry N. Uelsmann, también hace incursiones en el inconsciente sin recurrir a la paleta de colores. El reino del blanco y negro le sienta bien.  



Welcome, freaks.


Publicado originalmente en El MACAY en la cultura, 
Diario de Yucatán [12.12.2011]



ernesto walker_breve y significativo viaje abstracto


 Minimalismo, abstracción, azar.

Diamantes negros mexicanos 
Ernesto Walker obtuvo el primer lugar en el Saatchi Drawing Showdown 2011 convocado por esta reconocida galería londinense con la pieza Black Diamonds, una serie de 12 dibujos a tinta de 55 x 75 cm que grafican mediante diseños geométricos varios tiroteos ocurridos en diferentes estados de la República Mexicana durante los meses del 2010. Por cada mes, Walker traduce a una imagen abstracta los impactos de bala de los enfrentamientos armados. El concepto de los diamantes representa este momento de crisis como un proceso social capaz de generar experiencias de valor para la maduración de la ciudadanía, evitando la crudeza de la imaginería habitual. Una visión inteligente y sofisticada sobre el caos y la violencia del país. Como gesto de respeto, se omiten las imágenes ilustrativas de los cadáveres.
La propuesta de Walker une intereses sociológicos y geométricos al oficio de artesano joyero aprendido años atrás. Combina ambos conocimientos—uno de efectos prácticos, decorativos, preciosistas; el otro de carácter analítico, interpretativo y circunstancial—aplicando la interdisciplina al problema del narcotráfico y los números fríos. Ese giro de tuerca de la sangre a las estadísticas y de la belleza al matadero dejará pensando a más de uno. Entre sus influencias, el autor señala el papel referencial del escultor estadounidense Alexander Calder, de quien incluso hizo “fusiles” en sus primeros diseños. Del fusil al fusil, Walker caminó hacia Calder para obtener diamantes negros. “Es la idea la que te dicta el medio en el que vas a trabajar”, dice. “Y ya después empiezas tú a descubrir cositas.”





El arte de la desaparición del arte 
En la página web de Ernesto Walker hallamos pequeñas joyas. Ctrl + Z es un ejercicio con el que ilustra cómo borrar tres dibujos originales e inéditos a lápiz por medio de gomas, cuyas virutas se guardan en tres elegantes frasquitos, para “plantear la aparente eliminación de la imagen como una forma de trascendencia y de evolución de la obra, antes que de su desaparición.” No hay mucho que explicar porque la idea está clarísima. Tanto, que el arte ha desaparecido ya. Preservamos su ilusión, su proceso, su evaporización limpia y cristalina.
Proyecto de estudio sobre métodos alternativos de lectura y la traducción visual de textos literarios consiste en el trazo de figuras geométricas sobre los versos del poemario Nocturnos y nostalgias, del escritor mexicano Xavier Villaturrutia. “Y mi voz que madura / y mi voz quemadura / y mi bosque madura / y mi voz quema dura / como el hielo de vidrio / como el grito de hielo / aquí en el caracol de la oreja.” Y no hay nada que explicar, porque la poesía lo canta en su lenguaje.
Ensayo sobre la intimidad de tres notas de remisión forma un incidental tríptico amoroso unido por el dibujo a tinta de una entidad abstracta sobre estos documentos fiscales de la famosa tienda de telas Parisina. Y no debemos decir gran cosa, porque el amor se rompe frágilmente. Como el papel del que está hecho.

Me interesa explorar la casualidad como elemento constitutivo de la construcción de discursos: Ernesto Walker.


Publicado originalmente en El MACAY en la cultura,
Diario de Yucatán [26.12.2011]



junio 05, 2025

le phare_plastilina nostálgica



Un álbum incondicional para días nublados.


Nunca, por más que viaje, por más que conozca

la partida de un lugar, la llegada a un lugar, conocido o desconocido,

pierdo, al partir, al llegar, y en la línea móvil que los une,

la sensación de escalofrío, el miedo a lo nuevo, la náusea—

esa náusea que es el sentimiento que sabe que el cuerpo tiene alma.

Treinta días de viaje, tres días de viaje, tres horas de viaje—

siempre algo opresivo se infiltra en lo hondo de mi corazón.


Álvaro de Campos

  

1. Yann Tiersen grabó Le phare (1998) para aquellos que reconocen los matices de la melancolía, sus derrames internos, sus intersticios impúdicos. De las catorce composiciones, cuatro tienen letra, en inglés y francés: La rupture, Monochrome, Les bras de mer y L'effondrement. Las restantes (Le quartier, La dispute, L'arrivée sur l'ile, La noyée, Le fromveur, L'homme aux bras ballants, Sur le fil, Les jours heureux, La crise y L'effondrement) inspiran historias ricamente instrumentadas. Con cuarenta y cuatro minutos y siete segundos, Le phare es un recuerdo blanco, casi inocente. Favor de contener el aliento.


2. La rupture es la segunda pieza del álbum, detrás de Le quartier, y una de mis favoritas. Claire Pichet interpreta una balada veloz, despedida contundente, que llega justo a la hora de los aterrizajes forzosos. Una bofetada.  


Windows, doors, walls and carpets,

chairs, tables and flowers, bread, wine,

butter and jam, fries, meat, beans and all spices.


I've lost the taste of these things for two weeks now.

I'm just waiting for a cup of dirty snow.

Airports, railroad stations, highways, streets and foggy lines.


Traffic, lights, cars and planes, boats, bicycles and walkers.

Now i'm wondering, blind, in the city.

I'm surrounded by towers, made of dirty snow.


Faces, ears and bellies, backsides, legs, fingers and feet.

Sweat, tears, dripping bodies, parties, someone is fucked up.

Now I'm quiet in this snow, snowy country.

I'm hanging on until I am old, just older than now.


El constante desplazamiento de una ciudad a otra, de un pensamiento a otro, de una cartografía a la siguiente, geográfica o mental, motiva el desarraigo. ¿Qué sientes tú al leer esto? ¿Qué imaginas al escuchar este disco? ¿Te gustan mis recomendaciones? ¿Cómo hago para comunicarme contigo? ¿No deberías, al menos, ser amable? ¿Me debes amabilidad? El disco que estoy reseñando podría ser el último. Tú no quieres oírlo y es para ti. Entonces no leas. No digas cuándo terminaremos. Afuera hay pájaros. No los escuches. Nunca los escuches. Y no mires la oscuridad. Piérdete.


3. Yann Tiersen grabó Le phare para combatir incendios. Es una teoría improbable, pero factible. Ahí tenemos la película de Jean-Pierre Jeunet, Le fabuleux destin d'Amélie Poulain, con una protagonista sacada de un cuento de hadas luminoso. Tiersen compuso canciones inéditas y recicló piezas extraídas de álbumes anteriores. Además de Le phare, se valió de La valse des monstres (1995), Rue des cascades (1996) y L'absente (2001). Después haría por encargo otro soundtrack indispensable, inspirador, para el filme Good bye, Lenin! (2003) de Wolfgang Becker.


La música de YT es plastilina nostálgica que potencia la imaginación y el sexto sentido. Le phare segrega un hilillo translúcido de melancolía. Multiinstrumentista virtuoso, veo a YT con su acordeón en el faro, como el Principito de Saint-Exupéry con el dibujo de su borrego. Está contemplando la tierra de nadie, la rosa que no se deja tocar, y de repente lo llaman por teléfono, le dicen Deja el faro, Yann Tiersen, regresa al mundo, es inútil. Él contiene la respiración.  


4. Soñé que Amélie Poulain me llevaba yoghurts a la escuela. De este modo combatíamos incendios. Nos sentábamos a ver las llamas, todas esas llamas inhóspitas del mundo. Amélie decía:


–Escucha el acordeón, ese acordeón.

–Sí (yo estaba nervioso).

–Triste, ¿no es cierto?

–Sí.

–Come tu yoghurt.

–Sí.

–¡Despierta!


Y luego, tras un largo silencio:


–Escucha el piano.


La noyée, La dispute y Sur le fil fueron tres temas de Le phare que se incluyeron en el soundtrack de Amélie. Aquella noche no quería despertar.


–Te quiero mostrar unos discos, Amélie.

–¿Cuáles?

–Unos de Yann Tiersen.

–¿Cuáles?

–Y adentro puse dos poemas.

–¿Cuáles? Déjame ver.


Y luego de un largo silencio:


–Hubo un hombre con lengua de madera / que intentaba cantar. / Y en verdad era lamentable. / Pero hubo uno que escuchó / el traqueteo de esta lengua de madera / y supo lo que el hombre deseaba cantar, / y con eso el cantor quedó contento… ¿Quién lo hizo?

–Stephen Crane.

–¿Y qué relación guarda con la reseña?

–No lo sé, Amélie, no lo sé.

–No entiendo.

–Te lo explico en el camino, mientras acabo mi yoghurt.


Le phare

Yann Tiersen

Virgin, 1998