CONEJOBELGA

06 agosto 2016

breve historia del tritono


¿Cuál es el origen de la expresión "El diablo en la música"?

Técnicamente, el tritono es el intervalo formado entre el cuarto y el séptimo grado de una tonalidad. En  Nynphomaniac, Seligman le explica a Joe que “el intervalo entre mi y fa es un tritono, el intervalo del diablo. Su uso fue prohibido en la Edad Media.” Guido de Arezzo, teórico musical benedictino que vivió entre los siglos X y XI, censuró el uso del tritono por considerarlo perverso y disonante. Arezzo fue precursor de la notación musical moderna. A partir del  Himno a San Juan Bautista (Ut queant laxis), crea una escala de seis sonidos—conocida como hexacordo—para evitar el séptimo acorde. Sin duda, una treta inteligente.  

El tritono resultaba demasiado imperfecto para una época donde la música, además de servir a fines religiosos, se inspiraba en nociones filosóficas de armonía y proporción. De hecho, en un principio se lo asoció con la  Santísima Trinidad, pero su vibración disonante era tan incómoda que atraía supersticiones. Y estaba también ese asunto de los números. Si hacemos cuentas, los tres tonos completos incluyen seis semitonos, y la relación de este dígito con la  Bestia  se remonta al Apocalipsis.  El tritono era una invitación al caos, una burla contra el dogma. No tenía cabida en un contexto pretendidamente espiritual.

Con el paso del tiempo, el acorde maldito respiró un poco mejor. Durante el barroco se implementó para generar tensión transitoria. Bach  lo aprovecha en su célebre  Tocata y fuga en re menor  (c. 1703-1707), por ejemplo. Véase la ironía: Bach interpretando en el órgano de la iglesia de San Bonifacio, ante el asombro de los monjes, un tema plagado de tritonos. El diablo en la música era real. Otros autores que lo destinan a recrear atmósferas o estados emocionales son  Franz Liszt  en su  Sonata a Dante  (1849), Camille Saint-Saënz  con la  Danza macabra  (1874) y  Sergei Prokofiev  en su inspirada  Sugestión diabólica  (1908).

Géneros populares como el blues, el jazz y el rock & roll le devolvieron a este siniestro pero muy noble recurso la gloria que merecía. Ya en pleno siglo XX, bandas como  Black Sabbath  lo reivindican en riffs  y solos de guitarra. La anécdota es más que elocuente: Tommy Iommi, su guitarrista, perdió la punta de los dedos corazón y anular de la mano derecha en un accidente de trabajo. Una pesada prensa metálica le cayó encima. Este contratiempo lo obligó a colocarse un par de prótesis y afinar su guitarra en do sostenido. Así nació el heavy metal.  Y todo por culpa del diablo.



Evil woman, don't you play your games with me. 

Publicado originalmente en  FAHRENHEITº Magazine [02.08.2016]