CONEJOBELGA

22 mayo 2018

hamlet_convoy teatro


Convoy Teatro abre la temporada de Hamlet en el Centro Cultural Olimpo.
 

TEMPORADA
Hamlet / Instructivo para no morir en el intento, versión de la pieza teatral de William Shakespeare por Convoy Teatro, con traducciones de José María Ruano, Leandro Fernández de Moratín y Luis Astrana Marín, se presentará durante el mes de junio en el Centro Cultural Olimpo, en la ciudad de Mérida.

Las fechas son las siguientes:

Jueves 7 de junio / 8 PM
Viernes 8 de junio / 9 PM
Sábado 9 de junio / 8 PM
Domingo 10 de junio / 7 PM
Martes 12 de junio / 8 PM
Jueves 14 de junio / 8 PM
Costo: $50 general y $25 estudiantes e INAPAM

RED CREATIVA
Mariano Olivera, artista escénico y fundador de Convoy Teatro, dirige este proyecto [apoyado por el Fondo Mérida para la Cultura y el Desarrollo 2017] que defiende el trabajo artesanal y corporal del actor a través de una metodología de laboratorio escénico que posteriormente se materializa en el montaje. Olivera menciona que un aspecto esencial durante el proceso creativo de Hamlet ha sido generar una red creativa basada en colaboraciones de varios ámbitos profesionales. Al reparto, integrado por los actores Antonio Salvador (Hamlet), Pablo Mercader (Claudio), Genaro Payró (Laertes), Monserrat Cervera (Ofelia) y Gabriela Valvaz (Polonio) se suman los músicos Alejandro Kevin y Diego Cano [instalación escénica], así como el diseñador de modas David Silva y el estudio de diseño + comunicación ClapClap, conformado por Christian Núñez y Leandro Loeza.


HAMLET SIN ESTEREOTIPOS
La propuesta de Convoy Teatro continúa la búsqueda de una escena interdisciplinar, sensible e íntima. Asimismo, plantea un teatro profundamente social, que integre a las minorías. «El punto de valor más importante de la obra radica en las actuaciones, que rompen con los estereotipos del Hamlet ya visto—comenta el director. El hecho de que sean 3 actores y 2 actrices quienes puedan representar a todos los personajes es una aventura. Ellos se encargan de orientar al espectador.»



PROVOCACIÓN ESCÉNICA
Hamlet / Instructivo para no morir en el intento reflexiona sobre la impunidad, el poder y la injusticia con un tono provocador. El público presenciará una instalación escénica integrada por elementos industriales, luces neón e indumentaria oscura, en alusión al estilo de Alexander McQueen, una influencia explícita dentro del montaje. «Al final, Hamlet pretende hacer justicia por un hecho criminal, así que veremos un estiramiento de su decisión y las consecuencias que conlleva su búsqueda de la venganza. Habrá un gran desenlace, y no es el que esperamos», señala Olivera.


PATROCINADORES
Como pilares en la realización de este proyecto, es importante destacar al Fondo Mérida para la Cultura y el Desarrollo 2017 y a la Escuela Superior de Artes de Yucatán [ESAY], patrocinadores inestimables de Hamlet / Instructivo para no morir en el intento.



Humano, demasiado humano
Hamlet en Mérida

Tras el asesinato de su padre, el príncipe Hamlet ha decidido cobrar venganza. Pero, más pronto de lo que imagina, el infortunio encontrará en sus intenciones la ocasión perfecta para manifestarse.

A través de una propuesta escénica arriesgada, Convoy Teatro adapta la tragedia de Shakespeare [escrita entre 1559 y 1602] a los tiempos actuales. Los temas siguen vigentes: traición, venganza, amor, locura, impunidad y muerte. Hamlet es el héroe indeciso por antonomasia, el individuo que reflexiona sobre sí mismo de forma circular. El gusano que roe la manzana del ser o no ser.

Mariano Olivera, director de Hamlet / Instructivo para no morir en el intento, señala que su trabajo invita a la acción mediante la cercanía con el público. Lo interesante aquí es el cómo del asunto: en este caso, hablamos de un montaje cercano a la estética industrial, con luces neón y un diseño de vestuario inspirado en Alexander McQueen.  

La temporada, breve pero intensa, incluye 6 fechas en el Centro Cultural Olimpo. Puedes comprar tus boletos con anticipación.

Jueves 7 de junio / 8 PM
Viernes 8 de junio / 9 PM
Sábado 9 de junio / 8 PM
Domingo 10 de junio / 7 PM
Martes 12 de junio / 8 PM
Jueves 14 de junio / 8 PM
Costo: $50 general y $25 estudiantes e INAPAM

HAMLET / Instructivo para no morir en el intento
ConvoyTeatro
#ElReyHaMuerto

RESERVA TUS ENTRADAS
convoyteatro@gmail.com


20 mayo 2018

monos en full hd


El port de Donkey Kong Country Tropical Freeze
ha llegado al Nintendo Switch.


REWIND

La genealogía de Donkey Kong Country abarca tres décadas con sus respectivas pausas. Los orígenes se remontan a 1994, época complicada en términos de saltos generacionales: mientras el Super Nintendo vendía sus mejores títulos, Sony preparaba el lanzamiento de Playstation. Los 16bit permitieron el desarrollo de videojuegos plataformeros robustos en 2D: Castlevania IV, Super Mario World, Yoshi’s Island y, claro, la saga de los monos. Por aquel entonces, Nintendo y Rare se habían asociado para crear una experiencia inédita, con modelos pre-renderizados en 3D que lucían impresionantes ante los ojos de un niño.

En los años siguientes fueron lanzados dos títulos más: Diddy’s Kong Quest [1995] + Dixie Kong’s Double Trouble! [1996], que terminaron por desgastar la fórmula original. Durante el reinado del Wii, Rare le cedió la antorcha a Retro Studios, que preparó una nueva entrega desafiante: Donkey Kong Country Returns [2010] posee una dificultad enorme, de un sadismo encantador. Tropical Freeze [2014], lanzado originalmente para Wii U cuando la consola había perdido ya el apoyo de las third parties, fue una demostración de valentía, pese a sus bajas ventas. Hoy, la versión de Switch tiene como competidor directo al nuevo God of War, la exclusiva de PS4 que nos muestra a un Kratos maduro y paternal.

Los tiempos actuales reclaman héroes antiguos.

NEW [?] GAME

DKC Tropical Freeze llegó con un lavado de cara en su versión más reciente. Ahora corre a 1080p y 60fps, lo cual mejora significativamente la experiencia visual. La versión portátil mantiene 648p estables; luce muy nítida. El gameplay incluye el nuevo Modo Funky para facilitarle las cosas a los jugadores menos entrenados, con la incursión de Funky Kong y sus cinco corazones de energía, doble salto e inmunidad a los pinchos. Una gran ayuda si quieres evolucionar. Aunque necesitarás precisión y paciencia en las escenas más desafiantes, como la 4-2: Rieles hostiles, la 5-2: Canales y canallas, y la hermosísima 6-6: Alud alucinante. Los tiempos de carga se han reducido, por lo que vas a esperar menos entre niveles. El cartucho de la consola híbrida no contempla grandes cambios. Es un port, ni más ni menos. Eso sí, uno muy bueno.

El valor de compra aumenta por su rejugabilidad. Los niveles ocultan letras KONG que abren portales a los mundos K, donde podrás sufrir miles de caídas en los Templos Secretos—solo aptos para gamers audaces. Otro añadido son las pistas musicales desbloquedas al derrotar a los jefes principales de cada sección, y sí: David Wise regresó a componer nuevos temas, mezclar los grandes clásicos, y ambientar cada ecosistema con ritmos pegajosos. Llevártelo a la playa sería justo y necesario; el modo cooperativo permite que un acompañante sea tu cómplice de monerías. Quizá el único inconveniente sea su precio: en México, de $1,400 pesos. Un costo excesivo si pensamos que se trata de un título publicado hace cuatro años que vive su segundo aire. Los haters de Nintendo se ríen de la situación: venderte como nuevo algo que no lo es y, encima, cobrártelo más caro, solo tiene un nombre: _____________.

Lo bonito cuesta.






19 mayo 2018

familia y hedor


Algo huele mal en casa de los huérfanos.

 
1. Llegué un poco tarde a Jardín de cemento [1978], la primera novela de Ian McEwan, publicada en español por Tusquets hacia 1982. En algún momento había rastreado referencias a ella a través de otra gran primera novela: De los niños nada se sabe [1997], de la escritora italiana Simona Vinci, que fue acusada de pedófila cuando la publicó en su tierra natal, en medio de un alboroto mediático que siempre ayuda. A su vez, obviando el torbellino de imputaciones, vienen a cuento dos importantes tratados sobre la naturaleza del despertar sexual: El fin de Alice [1996], de A.M. Homes y Lolita [1955], de Vladimir Nabokov. Libros que dilatan la pupila, oprimen el pecho y atrofian los vasos sanguíneos.

2. Analizado bajo criterios morales y no estéticos, el arte se transforma en prejuicio. Olvidarlo puede generar malentendidos, acusaciones ad hominem francamente ridículas. Lo primero que debes entender, querido lector, es que nadie te obliga a leer un libro sedicioso. Ni debes insultar lo que no entra en tu sistema de apreciación artística. Términos como inmoral, pervertido, degenerado pertenecen a otra esfera. Si ese tipo de valoraciones rigieran el criterio editorial, nos perderíamos de muchísimos títulos. Además, sería fascista. El valor de la obra reside en sus características formales, en su sentido simbólico, en su capacidad de romper el hielo de nuestro mar interior, diría Kafka. No en el enfoque de lo que tú consideras bueno o malo.

3. En Jardín de cemento, McEwan examina el trasfondo de las relaciones familiares de cuatro hermanos en una casa sin adultos. Tanto el padre como la madre han fallecido y los menores deciden hacerse cargo de la situación. La novela explora los vínculos afectivos entre Julie, Jack, Sue y Tom. Sus peleas, contrapuntos, burlas y altibajos emocionales son registrados por Jack, un adolescente de quince años bastante típico: acneico, sucio, flojo, experto en respuestas cortantes, onanista. Julie, la hermana de diecisiete, asumirá el rol de administradora despótica. Sue, de trece, será por momentos un conejillo de indias, y Tom, el pequeño de seis, querrá vestirse de niña para evitar el bullying en la escuela.

4. La novela abre con la muerte del padre y cierra con un final imprevisible, de esos que nunca olvidas. Narrada en primera persona, nos introduce a una microsociedad carente de reglas o códigos estrictos. El autor evita cualquier exposición de los hechos que pueda ser interpretada como un ejemplo de lo que no debe hacerse. El equivalente opuesto sería un libro que pretenda fijar una postura respecto a las circunstancias; quizá la Biblia. No es el caso de McEwan. Su relato adopta un tono seductor, un poco sórdido, poblado de personajes complejos en un espacio asfixiante. A puerta cerrada, la casa de los huérfanos hiede. Edipo sonríe desde la escalera.

5. Jardín de cemento podría considerarse un libro incómodo. Define a un autor políticamente incorrecto cuya prosa envuelve un regalo prohibido, una galleta de la suerte humedecida con ácido. Pero algo podría darle más rabia a sus detractores: el material carece de fisuras. Golpeará tu cráneo con una fuerza inusitada. Y lo mejor: será disfrutable.



Jardín de cemento
Ian McEwan
Tusquets, 2011 (3ª edición)



18 mayo 2018

beta_gira sur 2018


 Viernes de rock alternativo.

La banda mexicana Beta [Puebla] se presentará hoy a las 9 PM en el Centro Cultural Dante, como parte de su gira Sur 2018. El concierto incluye la participación de cuatro bandas invitadas: PilotoX  [Campeche], Marble Caves [Villahermosa], Kilómetro 0 [Cancún] y VDevil [Mérida].

El concierto, gestionado por Sureste Records + La Caverna, es una muestra de la oferta musical independiente en la región. La entrada tiene un costo de $130 pesos. Puedes adquirir tus boletos en la librería Dante de Prolongación Montejo y en la sucursal de Plaza Altabrisa.





09 mayo 2018

lina albrikiene_encuentros contingentes


Lina Albrikiene aterriza en Mérida.
 

Laboratorio Catástrofe [calle 70 #484 por 57 y 59, Centro Histórico] inaugura la exposición individual Espacios contingentes, de la creadora lituana Lina Albrikiene. La muestra, conformada por video + fotografía, explora los caminos de la memoria, el tiempo y la impermanencia.

Espacios contingentes, con curaduría de Nadia V. Pérez Basurto, surge como un ejercicio de cooperación y diálogo intercultural entre Lituania y México, creando así puentes de trabajo e intercambio.

INAUGURACIÓN
Miércoles 9 de mayo / 8 PM
Entrada libre
Brindis de honor



 
Lina Albrikiene [1984. Vilna, Lituania] Vive y trabaja entre Lituania y Letonia. Es miembro del consejo de la Asociación de Artistas Interdisciplinarios de Lituania. Estudió arte mediático y fotografía en la Academia de Arte de Vilnius. Durante sus estudios comenzó a trabajar el tema de la memoria, desarrollando su concepto a través de video, fotografía e instalación. En 2011 Albrikiene fue galardonada con el Gran Premio del Ministerio de Cultura para Artistas Jóvenes debutantes y recibió el Gran Premio de la Bienal de Jóvenes Creadores Europeos en París, Francia. Además, ha participado en diferentes residencias artísticas en París (2011), Krems (2015) y Viena (2017).

Texto + imágenes: Laboratorio Catástrofe


02 mayo 2018

elefantes blancos


Tras 14 años de ausencia,  A Perfect Circle
presenta su cuarto álbum, Eat the Elephant.
 
A Perfect Circle ha vuelto con su cuarto material de estudio, Eat the Elephant, que puso en circulación el pasado 20 de abril [disponible también a través de su canal de YouTube] para invadir la escena musical con una singular composición que nos aleja de todos sus trabajos anteriores.

En esta ocasión, Maynard James Keenan, frontman de Tool y Puscifer, y Billy Howerdel, de Ashes Divide, se volvieron a echar el paquete de armar las letras y la música, respectivamente, bajo la dirección del productor Dave Sardy, quien ha colaborado con Red Hot Chilli Peppers, Marilyn Manson y Wolfmother, entre otros.

Maynard es conocido por tomarse su tiempo a la hora de escribir las letras de las canciones, y en 14 años es bastante obvio que no repetirá viejas estrategias ni le dará a los fans lo que quieren a pesar de la prolongada espera. Desde el principio debe notarse que Eat the Elephant es un álbum tan diferente como en su tiempo lo fue Thirteenth Step (2003) respecto a Mer de Noms (2000).


A la banda se le podría acusar de ser calientahuevos y crear expectivas falsas para joder a sus fans—algo que a Maynard le divierte muchísimo. El primer sencillo, lanzado en octubre de 2017, fue The Doomed, un combo compuesto de guitarras pesadas, batería estruendosa y una voz que protesta contra la sociedad insensible ante la obligación de proteger a los más desafortunados.

Sin embargo, The Doomed es única en su estilo dentro del playlist, pues la primera canción—que le da nombre al álbum—abre con una batería de jazz y una composición de sonidos y voz muy minimalista. Por ese lado, Billy Howerdel se encargó de diseñar una serie de melodías de lo más variada, como TalkTalk, que inicialmente tiene un riff de bajo que va construyendo la atmósfera, dando pie a uno de guitarra, seguido de otro más poderoso que cubre por completo la canción. Este recurso también es usado al revés en Desillusioned, cuando la presencia de la banda se esfuma y finalmente sólo quedan el piano y la voz.

Pero justo cuando nos estamos acostumbrando a cierto sonido melódico, llegan la instrumental de dos minutos, DLB; Hourglass, que incluye mucho sintetizador y vocoder (viaje breve en el tiempo a finales de los 90), para cerrar después de la ultra sedante Feathers—cuyo coro es bastante olvidable—con Get the Lead Out, una especie de outro repetitivo muy largo y con ciertos tintes de hip hop, que de nuevo recurre a lo electrónico.



Como todos los proyectos en los que Maynard se ha visto involucrado, este no es uno fácil de digerir. Sus letras, que hablan de lo absurdo del mundo moderno, el abuso de la tecnología y los hipócritas religiosos (Try walking your talk or get the fuck out of my way), así como el amplio uso de su rango vocal, que va desde lo angélico hasta lo violento, hacen contraste con la música multicapas.

Especial mención merece So Long, And Thanks for All the Fish, con una letra bastante oscura a pesar de su ritmo alegre. Nuestra realidad es engañosa y decepcionante; lo mejor es bucear dentro del teléfono móvil y evadir lo cerca que está el fin. Signal the final curtain call in all this atomic pageantry. Mind and body blown away, what a radiant crescendo. Qué gloriosa muerte producida por nuestras propias manos.

Algunos extrañarán un sabor un poco más intenso y consistente. Dirán que A Perfect Circle liberó un elefante blanco. Pero este elefante es para escucharlo una y otra vez a través de los años. Con cierta reminiscencia pusciferiana, Eat the Elephant es un paso atrevido y experimental de la banda. Derrocha vulnerabilidad y está hecho sin pensar en complacer más que a Keenan y Howerdel. No se mantendrá intacto a lo largo del tiempo. Como el vino, poseerá cualidades y matices diferentes en cada ocasión que volvamos a él.

Eat the Elephant, 2018
A Perfect Circle
BMG