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25 abril 2019

papers, please_la gloria de arstotzka


  Protege el régimen a toda costa.
 
El arte del papeleo
Una de las primeras incursiones de la vida adulta es cumplir con ciertas diligencias, entre ellas la identificación oficial. En algunos países hay que presentarse para cumplir con el servicio militar, e incluso tramitar una licencia de conducir si es que ya posees un vehículo. Pero con cada nueva responsabilidad en la vida, surge un nuevo enemigo, y en esta etapa hace su entrada—muy lenta entrada—la burocracia. El papeleo, los sellos, la firma del licenciado, la original, la copia, un nuevo ecosistema de especies desconocidas se revela ante nuestros ojos en las interminables filas del banco o de las oficinas gubernamentales. Pero como todo arte, es a partir de las situaciones críticas donde nacen las grandes ideas. Por ejemplo, Papers, please.

Lanzado en mayo de 2013 para PC a través de Steam, es el trabajo de un solo hombre, su creador y desarrollador Lucas Pope. Al ser un inmigrante norteamericano en Japón, Pope tomó inspiración para el juego de sus experiencias migratorias. Pero vayamos al punto: ¿qué es Papers, please?






El siguiente, por favor
Papers, please nos pone en la piel de un inspector de migración de Arstotzka, un estado comunista que recién abre sus fronteras después de varios años de guerra con la nación vecina, Kolechia. Como nuevo inspector, tu trabajo consiste en decidir quién entra y quién no al país, por lo que tendrás que sellar pasaportes, revisar permisos, entrevistar e incluso pesar y escanear con rayos X a los solicitantes de asilo en el próspero estado de Arstotzka. Suena como un trabajo sencillo, pero el diseño del juego te incita a mejorar la velocidad con la que atiendes a los migrantes, así como a no cometer errores aceptando papeles falsos o ignorando medidas de seguridad que puedan atentar contra el régimen.

Como todo trabajo de oficina, tienes un horario de entrada y uno de salida, así como una familia que atender y cuidar con el dinero que ganes en el puesto fronterizo, ya que las enfermedades, el hambre y las estaciones del año afectan la vida de tus seres queridos. Una moneda puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Las decisiones se agravan con el paso del tiempo, así como la tensión entre las naciones. Cada persona que cruza la frontera es un enemigo potencial, un terrorista, y al final del juego se verá marcado qué tanto has servido a la gloria de Arstotzka, o qué tanto has conspirado para su caída.
 



Pasaporte y distopía
El apartado visual del juego es sencillo, lúgubre y retro hasta cierto punto, emulando un estilo similar a los primeros juegos de aventura en computadoras. Su trabajo en este rubro es especialmente bueno si lo contextualizamos con la historia, una distopía que recuerda sin duda alguna a la novela 1984 de George Orwell. De igual manera, la música que nos acompaña desde el menú y a lo largo de todo el juego es sombría, con tonos bajos y ruidos de sintetizador en bucle, eternizando nuestra estancia en el puesto fronterizo, a la espera de que algo cambie en el siguiente pasaporte que sellemos.

Papers, please es una experiencia agradable para quienes buscan algo diferente. Aquí no hay acción desenfrenada, tiroteos o enfrentamientos con espadas hasta morir. Es apreciar una historia que se construye desde un punto fijo, con la posibilidad de ser el héroe o el villano, es la preocupación de un trabajador para mantener con vida a su familia, es mirar papeles en una jornada laboral, conocer personas, dudar de ellas, dudar de uno mismo. Ahí está su verdadera belleza: en la capacidad de decidir y afrontar las consecuencias de nuestros actos, es la rebeldía en contra del status quo. Es la gloria de Arstotzka.