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enero 15, 2025

disclaimer_la verdad resplandeciente


Disclaimer, de Alfonso Cuarón, aborda temas relevantes como la cancelación artística, la manipulación mediática y el poder de las narrativas a puerta cerrada.



Dirigida por Alfonso Cuarón para Apple TV+, Disclaimer (2024) se divide en siete episodios que reclaman ser vistos más de una vez para apreciar la filigrana de su orfebrería. La historia se inspira en la novela homónima de Renée Knight y podría condensarse así: Catherine Ravenscroft (Cate Blanchett) acaba de obtener un importante premio como documentalista cuando recibe un libro autopublicado en el que se narra un romance clandestino de una mujer joven (Leila George) acompañada de su hijo en playas italianas. Un encuentro que, además, termina en tragedia. El amante implicado se llama Jonathan (Louis Partridge) y existen varias fotografías íntimas de Catherine posando para él. ¿Quién es el autor de ese librito difamatorio, titulado The Perfect Stranger, y por qué el padre de aquel muchacho (Kevin Kline) quiere cobrar venganza distribuyéndolo por cuenta propia al esposo (Sacha Baron Cohen) y al vástago, ahora mayor (Kodi Smit-McPhee), de Catherine? 


La trama sabe dosificar sus revelaciones: vía flashbacks narrados por distintos personajes, organiza un fresco de imágenes soberbiamente fotografiadas por Emmanuel Lubezki, dupla habitual de Cuarón, y reflexiona sobre temas relevantes como la cancelación artística, la manipulación mediática y el poder de las narrativas a puerta cerrada. En palabras del director mexicano para Vogue: “Creamos una imagen de nosotros mismos hacia los demás, que es muy distinta a la que tenemos de nosotros mismos frente al espejo. Ahora, con las redes sociales, esos discursos se han magnificado. Y las narrativas no tienen nada que ver con la verdad.” Como thriller, Disclaimer sabe traducir tales ideas con sofisticación formal y actuaciones sobresalientes. Capa tras capa, juega con el espectador a reconstruir una engañosa fachada que se desmorona, replantea nuestra percepción de los acontecimientos y tras un cierre inesperado invita a una segunda ronda.


Cuarón ejecuta una serie con valores de producción impecables, cuyos créditos incluyen a la propia Blanchett. Arriesga en magnitud y alcance para conseguir una vista panorámica. La complejidad de las perspectivas amplía el relato y le inyecta suspenso hasta las últimas escenas. El realizador lo explica así en Gatopardo: “Lo que trabajé muy de cerca con Cate Blanchett, era que la serie tuviese dos lecturas, una la primera vez y la otra cuando la vuelves a ver, que de alguna manera se convierten en dos cosas distintas. La primera vez, la serie está compuesta de cuatro narrativas básicas, tres de ellas acompañadas por un narrador, una en primera persona, otra en segunda persona y otra en tercera persona y hay una cuarta narrativa que nace del libro, cada una con una forma fílmica distinta. Pero hay una narrativa más importante, la quinta narrativa es la que el público se construye mientras ve la serie. La idea era el choque de todas ellas.”


Disclaimer se mira de una forma y, a posteriori, nos obliga a volver sobre nuestros pasos, en busca de nuevos indicios, acercándonos a una verdad resplandeciente que siempre estuvo ahí, a la vista.

 






 

febrero 19, 2024

true detective: night country_atmósfera bajo cero

 

Cuarta iteración de la mítica serie creada por Nic Pizzolatto, True Detective: Night Country recrea un pueblo de Alaska donde un crimen de resonancias sobrenaturales nos volará la cabeza.


Esclavos cardíacos de las estrellas,

conquistamos todo el mundo antes de levantarnos de la cama,

pero despertamos y el mundo es opaco,

nos levantamos y es ajeno,

salimos de casa y es la tierra entera,

más el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido.


Fernando Pessoa como Álvaro de Campos, Tabaquería

 

True Detective: Night Country toma lugar en Ennis, Alaska, durante los últimos días de 2023, en una comunidad iñupiaq recluida en sus tradiciones, cuyo ecosistema se ha visto alterado por los efectos contaminantes de una mina al servicio de intereses financieros. Las primeras secuencias nos llevan a la estación científica Tsalal (del hebreo volverse oscuro), en la que un trágico incidente donde han desaparecido seis científicos activa una investigación policial a cargo de Liz Danvers (Jodie Foster), quien junto con Evangeline Navarro (Kali Reis) y Peter Prior (Finn Bennett) intentará esclarecer el misterio. 


La trama, cerrada sobre sí misma, alcanza sus mejores secuencias en los últimos dos episodios, ahora reducidos de ocho a seis, y maneja una elegante amalgama de suspenso, thriller policiaco y relato sobrenatural. Sirve también de respuesta en espejo a la primera temporada, con ecos al Rey Amarillo de Chambers y el horror cósmico de Lovecraft. Se observa un tratamiento muy elaborado de la imagen, el nivel de producción impresiona, las actuaciones brillan en medio del invierno glacial y los inesperados giros argumentales nos agarran del cuello. En este sentido, para sorpresa de discípulos y detractores, True Detective por fin eleva el vuelo tras dos temporadas sólo medianamente aceptables. Es evidente que Night Country se metamorfosea, entra por los ojos y explora fibras sensibles sobre asuntos como la muerte y el duelo, la crisis medioambiental, las relaciones interpersonales y la gran interrogante metafísica de lo que nos espera del otro lado. Sobre lo último, con generosidad poética nos ofrece un inframundo de fantasmas entrañables, cercanos al mundo de los vivos, que deambulan entre sueños y duermen junto a nosotros. En cuanto a referencias, homenajes y guiños, The Thing (John Carpenter, 1982), The Silence of the Lambs (Jonathan Demme, 1991) y Blue Velvet (David Lynch, 1986) componen una tríada persistente, además de las espirales atávicas que conectan con Carcosa, Rust Cohle y la familia Tuttle.


Como showrunner, Issa López dirige, coescribe y produce una entrega con personajes femeninos que no se arredran frente al despeñadero, liberadas de tabúes, insumisas y antipatriarcales. Su trazo psicológico, ceñido a un perfil reconocible al principio, gradualmente adquiere matices de sensibilidad genuina y emociones turbulentas. Que el intro incluya la sugestiva Bury a Friend permite calibrar las características de nuestro viaje: místico, sórdido y fúnebre, como un oso polar tuerto en medio de la carretera teñida de nieve. Night Country es pura atmósfera. Disponible en HBOMax.

 







diciembre 10, 2023

la mesías_el reino y sus demonios

 

Una familia enclaustrada. Una madre mesiánica. Música pop y sectas familiares. Reseñamos La Mesías, de Javier Ambrossi & Javier Calvo, la serie más alucinante del año.




Una mujer sin rostro canta de pie sobre mi alma,

una mujer sin rostro sobre mi alma en el suelo,

mi alma, mi alma: y repito esa palabra

no sé si como un niño llamando a su madre a la luz,

en confusos sonidos y con llantos, o bien simplemente

para hacer ver que no tiene sentido.


Leopoldo María Panero, El circo


 

Vivimos invadidos por la ideología, los discursos maniqueos, el simulacro digital. Hubo una época previa, embrionaria, en la que Internet no era la máquina de ficciones que es hoy. Un paraíso perdido de estética kitsch, genuina por sus carencias, idealista. Y en aquella caverna de sombras platónicas, ¿qué tan fácil resultaba mentirle a las audiencias, improvisar realidades distorsionadas, condicionar al rebaño con argumentos falaces? Antes de la posverdad, ¿cómo operaba el montaje colectivo, la melodía triste del flautista de Hamelín? 


El encierro en casa, laboratorio en miniatura de tiranías sociales, engendra seres anómalos. Una madre que bordea la psicosis, frustrada, y un padrastro dominante, vetusto. Una camada de hijas que bajo restricciones y amenazas descubren el cine como vía de escape. “A mamá no le habla Dios. Mamá está loca”, expresa Enric, el hermano mayor, ahora rebautizado como Isaías, mientras Resurrección (antes Irene) recibe órdenes como por mandato divino bajo el asfixiante yugo de lo familiar y lo siniestro. Bienvenidos a la España profunda.


Los traumas de infancia también producen monstruos. Alienadas por el dogma, las relaciones de poder originan culpa, resentimiento, incertidumbre. El cristianismo funda una moral de esclavos. Si a lo anterior añadimos una pátina de cultura pop dosmilera, una madre mesiánica tricéfala y un grupo musical de chicas entonando versos delirantes, la fórmula se convierte en experiencia religiosa. Justo lo que Javier Ambrossi & Javier Calvo han logrado amalgamar en La Mesías (2023), serie de 7 episodios transmitida por Movistar Plus+.


Las coordenadas visuales que los Javis cruzan son múltiples y ambiciosas, desde la estética low fi, con claras alusiones al estilo Almodóvar, hasta la saga de Flos Mariae, el grupo musical de hermanas frikis cuyos videos inspirados en la Virgen María llegaron a viralizarse con miles de reproducciones en YouTube. Sin olvidar el alucinante homenaje coreográfico a Cantando bajo la lluvia y la figura espectral de Carlos Saura y su Mamá cumple cien años. Un vórtex de influencias que incluye alienígenas y música original de Hidrogenesse. 


Lo que cambia, respecto a su filmografía anterior, es la complejidad (el arco narrativo abarca tres bloques cronológicos) y el tono (salvo interludios, casi no hay humor, sino drama con añadidos ufológicos). Quienes lleguen a La Mesías por el recuerdo de La llamada, Paquita Salas o Veneno, van a sorprenderse ante la metamorfosis que supone este nuevo mundo, la sofisticada base psicológica de sus personajes, la tesitura de los conflictos trenzados con virtuosismo formal, y el ritmo galopante en sus momentos más desgarradores.


La Mesías sabe surfear temas polémicos con determinación y madurez. En tanto ficción, revierte el juicio unilateral del fanatismo religioso. La advertencia del autoengaño y la búsqueda legítima de redención oscilan en ambos extremos de la fe. Quizás por ello su crescendo alcanza la cúspide en el sexto capítulo, y el séptimo sirve como epílogo para restañar heridas del pasado y asimilar el trauma. Su mensaje llega claro y conciso. En el reino de Dios, la rebeldía se torna soledad y silencio. Pero vale la pena alzar la voz, revertir el pecado, fugarse al mundo.


Las tres versiones de Montserrat, interpretadas por Ana Rujas, Lola Dueñas y Carmen Machi, son brillantes. Perfilan un personaje voluble, contradictorio, terrorífico. Los hermanos mayores, Enric e Irene, en sus distintas capas, ejercen contrapeso dramático. Los roles adultos corresponden a Roger Casamajor y Macarena García. El reparto de las niñas/adolescentes concentra un rango expresivo hipnótico, con Amaia entre filas. Albert Pla como padrastro fanático transmite desasosiego. Cecilia Roth en su odisea ufoespiritual es la cereza del pastel.


La Mesías incluye una escena realizada con Inteligencia Artificial en la que Irene visita la casa de su infancia, y en un viaje de ketamina fusiona pasado y presente de modo fantasmagórico, mientras la música de Stella Maris resuena: escuchamos sintetizadores ominosos en un trance de criaturas lisérgicas, ángeles caídos y vírgenes nocturnas. “Pom, pom, toc, toc, queremos entrar en el reino de Dios”, entonan las niñas, luciendo vestidos de princesas. El mundo es una rave llena de voces infantiles. No hay sentido. No hay salida. 

Sólo el vacío de nuestra inmersión emocional.

 











septiembre 07, 2023

venus_departamento lovecraftiano

 

Venus, el filme protagonizado por Ester Expósito que inauguró Sitges 2022, se añadió recientemente al catálogo de HBO Max. 

 

La fuga de Lucía


Venus (2022), de Jaume Balagueró, pertenece a la colección The Fear Collection, que integra en colaboración a Sony Pictures, Amazon Prime Video y Pokeepsie Films, la productora del director español Álex de la Iglesia + Carolina Bang. 


Basada en el cuento de Lovecraft Los sueños de la casa de la bruja, la película relata la experiencia límite de Lucía [Ester Expósito], una bailarina en fuga con una bolsa deportiva llena de LSD, quien se dirige al antiguo departamento de su madre fallecida—el Edificio Venus—en busca de ayuda para reencontrarse con su hermana Rocío [Ángela Cremonte] y Alba [Inés Fernández], su pequeña sobrina. 


Allí ocurre lo innombrable. 


Dentro del edificio existe registro documental de extraños acontecimientos vinculados con el ocultismo y la antropofagia; en los últimos años, varios inquilinos han desaparecido. Mientras un trío de ancianas frikis [Magüi Mira, Aten Soria, María José Sarrate] hilvana un rito para encarnar a Lamashtu, Lucía debe enfrentarse por igual a fuerzas desconocidas y un grupo de mafiosos tras su cabeza. 


 

Collage y frottage


Si bien a nivel temático el guión del propio Balagueró y Fernando Navarro navega entre drama, survival horror y thriller con alusiones al Polanski de Rosemary’s Baby o Lords of Salem de Rob Zombie, la fusión alcanza un clímax narrativo burbujeante y se independiza de sus referentes con un desenlace sangriento y optimista que reivindica el salvajismo de Ester Expósito como nueva scream queen


Estímulos sensoriales aparte, las escenas sanguinolentas y de pesadilla se restriegan contras las pupilas dilatadas del espectador en un tour de force efectivo, a veces efectista, siempre visceral y grotesco, con cierta nostalgia vintage que recuerda a la Verónica de Paco Plaza; nada que no se haya visto antes, y sin embargo con algo aún capaz de seguir sacudiendo.


Sobre el entramado de fondo/forma parece levitar la trilogía de Las tres madres de Dario Argento, y las brujas terminan inspirando una mezcla de terror y ternura, en el aire se percibe un olor a paredes antiguas, cuando se abren las heridas familiares hay hemorragias visibles y la sangre metafórica se alinea con el eclipse que despertará el horror cósmico en clave femenina.



Lección cero


Lejos de las tramas flojas que orbitan las principales plataformas de streaming, con un sólido arsenal dramático, Venus ondea un final ambiguo y, no obstante, refresca el género en virtud de su ritmo frenético. Una ristra de imágenes fantásticas permanece en la memoria visual de quien transite sus departamentos lovecraftianos. Disponible en HBO Max.








abril 19, 2021

sharp objects_esquirlas del gótico sureño


En Sharp Objects, Gillian Flynn explora

las turbias relaciones madre-hija con ejemplar salvajismo. Reseñamos la adaptación del libro a la miniserie de HBO.



A veces nada te detiene cuando vas descendiendo

Y en el fondo no se encuentra la salida

En el fondo solo existen los comienzos


La Barranca, Cuervos



Llegué a la adaptación de Sharp Objects (2018) en HBO tras el impacto que Gone Girl me había producido, y lo hice a través de una reseña sobre el material audiovisual de Gillian Flynn, una autora de la que no he leído los libros originales. Mismo caso que con la saga de Game of Thrones, cuyos voluminosos tomos están esperando en algún lugar de mi biblioteca de series basadas en películas. Por supuesto, esa biblioteca no existe y es conocida la advertencia de que resulta engañoso juzgar el legado de un autor a partir de sus productos derivados. Ya en el colmo de la ironía, si uno es cínico, puede fingir que ha leído las obras originales con tan solo ver tal serie o filme, y construirse un concepto alternativo y personalísimo del asunto en cuestión. Errado y pretencioso, sí, pero honesto. Tantas obras de Stephen King se han diseminado gracias al cine que sería descabellado exigirle al consumidor cultural una devoción estrictamente lectora.  

Dirigida por Jean-Marc Vallée, la miniserie de Sharp Objects desarrolla el eje de la trama en torno al asesinato de dos niñas en Wind Gap, pueblo natal de la periodista Camille Preaker [Amy Adams/Sophia Lillis], quien es enviada por su jefe a cubrir el crimen. En cuanto se instala en la casa materna, olfatearemos una atmósfera que detonará recuerdos incómodos: la pérdida de su hermanita, el maltrato recibido por parte de Adora [Patricia Clarkson], su madre, y la tensa relación de amor-odio con Amma [Eliza Scanlen], su media hermana. En esa elegante casa victoriana se tejen resentimientos disfrazados de sobreprotección, antiguas culpas sublimadas en postales familiares, consumo masivo de alcohol y la melodía del gótico sureño destilando en los atardeceres opresivos. Naturalmente, la investigación de Camille se tuerce al conocer al detective Richard Willis [Chris Messina]; los giros de tuerca suben de tono hasta conseguir un crescendo malsano, y el final no decepciona.

Con Sharp Objects, tanto Amy Adams como Patricia Clarkson obtuvieron varios premios y nominaciones, y aunque las afinidades electivas se imponen al criterio consensuado, sin duda estamos ante una obra rica en matices, poderosa, decadente. Parece inofensiva pero no deja de escupir veneno. En la búsqueda del asesino, Camille pierde la propia estabilidad emocional, y ese derrumbe interior, manifestado en forma de alcoholismo y depresión, en plena edad adulta, ejerce una fuerza gravitatoria irresistible. Caemos en espirales para llegar a una última secuencia post créditos cargada de tanto sarcasmo que es imposible fingir que no ha pasado nada. Así como en la primera temporada de True Detective nos asomamos al problema del mal en estado puro, las disecciones de Gillian Flynn sobre el cuerpo familiar, las relaciones madre-hija y los fantasmas heredados provocan escalofríos. Y todo envuelto en un precioso gótico sureño de pesadilla. 







diciembre 17, 2020

el desorden que dejas_la atracción del vacío


Basada en la novela homónima de Carlos Montero, El desorden que dejas propone un puzzle visual complejo y delicioso.


A veces parece

que estamos en el centro de la fiesta.

Sin embargo

en el centro de la fiesta no hay nadie.

En el centro de la fiesta está el vacío.

 

Pero en el centro del vacío hay otra fiesta.

 

Roberto Juarroz


 

El desorden que dejas construye su premisa principal a partir de un suicidio. Raquel  (Inma Cuesta), la nueva profesora de literatura en el Instituto Novariz en sustitución de Viruca (Bárbara Lennie), se ha mudado al pueblo de Germán, su pareja (Tamar Novas). Debido al extraño comportamiento de los chicos durante la clase—principalmente de Iago (Arón Piper), Roi (Roque Ruiz y Nerea (Isabel Garrido)—, descubre a su paso una serie de indicios que la llevarán a reconsiderar el suicidio como una pantalla de algo bastante turbio. Pronto se implicará más de lo necesario, hurgando en el hormiguero al grado de ponerse ella misma en peligro.


La trama típica de un thriller de suspenso es aquí el eje principal de un torbellino de secretos perturbadores y, si bien he intentado no desvelar detalles clave de la historia, configura un relato tenso, con buen manejo del ritmo y las secuencias adrenalínicas. Nada es lo que parece en Novariz y tú, como espectador, tendrás que obtener las pistas para ordenar el caos. Basada en la novela de Carlos Montero, El desorden que dejas gestiona una sabia dosificación de los elementos argumentales. Esto, por un lado, aumenta el interés a cada episodio, y por el otro, te permitirá explorar los recovecos psicológicos de cada personaje. 

 



Un acierto narrativo es el uso de tiempos simultáneos que ponen en perspectiva el pasado y el presente de la profesora muerta y su reemplazo. A través de este recurso, el relato gana en matices y nos permite construir una escena del crimen a la medida, salpicada de falsas pistas. Jugamos un puzzle tóxico y estéticamente atractivo, con música deliciosa y especial atención al detalle de los escenarios, las vistas cenitales de paisajes montañosos y exquisito gusto por la moda. La ambigüedad semántica de un buen texto se traduce a una brillante equivalencia visual: lenguajes particulares con idénticos efectos devastadores. 

 

Mención aparte merece la interpretación de Bárbara Lennie como una mujer inteligente y catastrófica. Inevitable pensar en ese otro monstruo femenino visto en la Magical Girl de Carlos Vermut. Aquí, bajo los ángulos del propio Carlos Montero + Silvia Quer + Roger Gual,  la atracción del vacío sigue causando violentas explosiones de testosterona.  


Disponible en Netflix.