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27 noviembre 2019

gareth morgan_por una metáfora



Notas en torno al estudio
Imágenes de la Organización,
de Gareth Morgan.
  
Lenguaje figurado

En La insoportable levedad del ser (1984), Milan Kundera relata la historia de amor entre Tomás y Teresa a partir de múltiples metáforas. La estrategia narrativa le permite avanzar por bloques y, de paso, reflexionar sobre temas filosóficos: el eterno retorno de Nietzsche, la relación entre el peso y la levedad, la estética kitsch. Hacia el capítulo 4, Kundera explica cómo Teresa entra en la vida de Tomás de forma inevitable y se queda a vivir con él gracias a una metáfora:

Volvió a imaginar que Teresa era un niño al que alguien había colocado en un cesto untado con pez y lo había mandado río abajo. ¡No se puede dejar que un cesto con un niño adentro navegue por un río embravecido! ¡Si la hija del faraón no hubiera rescatado de las olas el cesto del pequeño Moisés, no habría existido el Antiguo Testamento ni toda nuestra civilización! [] Tomás se daba cuenta en aquella ocasión de que las metáforas son peligrosas. Con las metáforas no se juega. El amor puede surgir de una sola metáfora.


Nitidez y precisión

Afirma Wittgenstein en el Tractatus Logico-Philosophicus (1921) que los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo. En la medida que dominamos el lenguaje, nuestra comprensión del mundo se hacen más nítida. Nitidez y precisión lingüística: dos condiciones necesarias para establecer descripciones válidas sobre la realidad.

A través del símbolo somos capaces de acceder a un conocimiento profundo de lo que nos rodea. Es curioso cómo la ciencia involucra términos metafóricos para referirse a procesos complejos: el gato de Schrödinger, el mar de Dirac, la cinta de Möbius son solo tres casos en los que una metáfora facilita la explicación de ciertos aspectos de la mecánica cuántica, el vacío y las superficies geométricas no orientables.


Organizaciones simbólicas

Gareth Morgan, en su estudio Imágenes de la Organización (1997), aplica el mismo criterio al diseccionar distintos estilos de organización según la metáfora en turno. Tanto si se trata de una máquina como de un organismo, un cerebro o una prisión, las observaciones del autor británico-canadiense no dejan de ser reveladoras para entender hasta qué punto el lenguaje simbólico resulta decisivo en los contextos laborales.

Y vigente.

Por mencionar un caso relacionado con el inbound marketing, este basa gran parte del recorrido del consumidor en la metáfora del viaje del héroe o monomito, propuesta por Joseph Campbell. El ciclo se repite infinitamente, y todas los contenidos se estructuran en 4 fases: atraer, convertir, cerrar y deleitar. La odisea del hombre contemporáneo no es otra que la de comprar en un estado de aventura cíclica y consumismo epifánico.






Cárceles mentales

Por supuesto, lo anterior es solo un efecto producido por el uso engañoso de los medios digitales. «Tenemos empleos que odiamos para comprar cosas que no necesitamos», dice Tyler Durden en Fight Club, y cuánta razón tiene. La prisión psíquica, como explica Morgan en su ensayo, surge a pesar de uno mismo:

Nuestro estudio de la organización y el inconsciente ha dibujado muchas imágenes de prisión psíquica, siguiendo las relaciones entre nuestra vida consciente e inconsciente en términos de sexualidad reprimida, patriarcado, miedo a la muerte, pecho materno, ositos de peluche y sombras y arquetipos. Estas metáforas nos animan a llegar a ser más sensibles acerca de los significados ocultos de nuestras acciones y preocupaciones cotidianas y a aprender cómo podemos elaborar y transformar nuestra energía inconsciente de maneras constructivas. Nos llevan a ver cómo la agresividad, la envidia, el enfado, el resentimiento, la exaltación sexual y otras dimensiones de nuestra vida oculta pueden reconstruirse en el trabajo de la organización.


Lehman Brothers

En Margin Call, película dirigida por J. C. Chandor, se observa que el crack financiero mundial de 2008 a causa de los paquetes tóxicos de hipotecas subprime fue orquestado desde arriba por un grupo de ejecutivos de Lehman Brothers. El corporativismo es agresivo, frío y jerárquico; se refleja en los despidos de la primera secuencia, en los diálogos de John Tuld, el director general (interpretado por Jeremy Irons) cuando dice: Les aseguro que no llegué aquí por mi inteligencia o cuando obliga a Sarah Robertson (Demi Moore) a ser utilizada como chivo expiatorio ante la posible quiebra. Dos analistas de riesgo menor y el jefe de la mesa de negociación (Penn Badgley, Zachary Quinto, Paul Bettany) hablan de cómo gastan sus sueldos en prostitutas, ropa y automóviles. Uno de los chicos llora en el baño por el temor a ser despedido, y Sam Rogers, el jefe del departamento (Kevin Spacey) únicamente está preocupado por la enfermedad de su perro. Margin Call es básicamente una historia de terror financiero ambientada en Wall Street.


Strauss-Kahn

«En organizaciones agresivas e individualistas, la cultura corporativa suele caracterizarse por lo que Wilhem Reich describiría como ética faliconarcisista. Los individuos faliconarcisistas identifican subconscientemente conductas exhibicionistas, donde la satisfacción deriva de ser visible y un triunfador», señala Morgan. 

Welcome to New York (2014), la película de Abel Ferrara basada en el escándalo sexual de Dominique Strauss-Kahn (DSK), presidente del Fondo Monetario Internacional, es un caso que ilustra lo anterior. Mucho se ha escrito sobre el perfil de Strauss-Kahn en los medios. Una periodista francesa oculta bajo el seudónimo de Cassandra hablaba sobre él en 2007, en el libro Secretos de un contendiente presidencial:

Es un buscador de placer. Como todo animal político, tiene problemas para controlarse. Su ojo con las mujeres es como un láser: cuando entra a un café, una oficina o cualquier lugar público, sigue el mismo ritual. Recorre la habitación con la vista casi imperceptiblemente, mientras sigue hablando, durante solo unos segundos. Tras identificar a su presa, la bombardea con mensajes de texto.

Los términos empleados permiten comprender mejor las observaciones de Morgan sobre cómo nuestras pulsiones inconscientes pueden afectar a la organización a un nivel subterráneo. También conocido como el rey de la fiesta, DSK fue absuelto dos veces: en 2012, cuando Nafissatou Diallo, empleada del hotel Sofitel en Nueva York, lo acusó de agresiones sexuales—cuyo proceso motivó su renuncia a la presidencia del FMI—y en 2015, cuando libró la acusación de proxenetismo dado que no había pruebas en su contra.

De nuevo, Morgan: «Delahanty y Gemill, de la Universidad de Siracusa sugieren que deberíamos entender el papel del inconsciente en la vida organizacional como un tipo de agujero negro. Como es bien sabido, la metáfora ha sido usada en Física para caracterizar intensos campos gravitatorios aún invisibles que absorben toda la materia que pasa. De forma parecida, la dimensión invisible de la organización que hemos descrito como el inconsciente puede tragar y atrapar las ricas energías de la gente implicada en el proceso organizacional.»

Agujeros negros. Las metáforas pueden ser peligrosas.


Hotel Auschwitz

Ninguna organización está exenta de caer en las trampas del lenguaje. El principal inconveniente de asociar y encapsular el funcionamiento de una empresa con una metáfora es el reduccionismo. Dado que una estructura organizacional puede cambiar, y debe cambiar para su permanencia y crecimiento, hasta ahora no existe un solo símbolo, una metáfora perfecta que refleje tal dinámica. Los intentos por conceptualizar y establecer estructuras simbólicas favorecen el análisis, detectan fisuras. Como mapas mentales, activan el pensamiento crítico y la imaginación poética.

No obstante, vivimos tiempos difíciles. La poética organizacional corre el riesgo de perder prestigio. Quedarse atrapado en la metáfora, defenderla en pro de una organización, supone riesgo de absolutismo, negligencia o ingenuidad. Sin una dimensión ética, la dictadura del concepto puede arrasar al individuo. A propósito de su novela Una niña está perdida en el siglo XX, Gonçalo M. Tavares comentaba para El País [29.02.2016]:

Cuando los protagonistas llegan al hotel, todo está a oscuras y la única luz es la que ilumina los nombres de las habitaciones con los nombres de los campos de exterminio. Están perdidos y cuando tiempo después encuentran su habitación tienen una sensación de alegría y alivio, parece una salvación, y sin embargo es la luz terrible de Auschwitz. Cuando estamos a oscuras tenemos que tener tranquilidad cuando surge una luz porque la luz que parece salvadora puede ser perfectamente terrible y mucho de lo que ha ocurrido en el siglo XX tiene que ver con eso. Esa oscuridad puede ser el desempleo prolongado, la guerra, la pobreza. Es importante no permitir que se prolongue la oscuridad porque puede aparecer una luz que puede ser peor que ella.

Y esa imagen, la de abrir una puerta luminosa llamada Auschwitz sin saberlo, es aterradora, como metáfora y como realidad.



Imágenes I Unsplash
Tim Marshall + Bill Fairs + Gemma Evans + Rod Long + Ravi Roshan