septiembre 06, 2016

morfhosis, diseño y arte emergente

 

Donde el espacio y las formas 

dialogan entre sí. 


Después de un año de trabajo, Artillery presenta, en colaboración con Estudio Ploka 8.7, una muestra que fusiona lo más destacado en diseño y arte emergente. Morfhosis se suma a la emoción de los espacios de participación abierta, con la finalidad de dar testimonio de los entornos creativos y de colaboración de la escena emergente en la ciudad.
La exhibición colectiva—que incluye piezas de Keef Winter, Jaime Colín, Eblem Santana, Gabriel Garcilazo, Daniela Bojórquez Vértiz y Minerva Ayón—se llevará a cabo del 23 al 25 al septiembre de 11 a 17 horas en Avenida Álvaro Obregón 154-B, Colonia Roma Norte, en paralelo a Gallery Weekend 2016.


«Morfhosis—explica Félix Feria—surge como una exposición colectiva que pretende ser un reflejo de los contextos físicos y reflexivos derivados de una transmutación visible entre arte y diseño; donde el espacio, las formas, lo natural y lo geométrico dialogan entre sí, lo que da testimonio de una buena comprensión de los entornos creativos que emergen en la ciudad.»

SOBRE LAS ORGANIZADORAS
Dirigida por Ana Garza, Tatyana y Greta Strevel, Artillery Arte Emergente es una galería de arte online que nace con el objetivo de encontrar una nueva forma de conectar a artistas jóvenes con coleccionistas jóvenes, y con ello, ofrecer nuevos espacios al arte emergente y poner al alcance del público piezas únicas que van más allá de la decoración.


PLOKA 8.7 es un despacho de interiorismo creado por Ana Cecilia y Jimena Tron dedicado a la creación y desarrollo de proyectos de diseño de interiores que se enfocan en la decoración, modificación y distribución del espacio, buscando siempre un resultado estético y a su vez funcional en que el cliente refleje su personalidad y estilo.





Una transmutación visible entre arte y diseño.
Félix Feria


Imágenes e información: Artillery
Piezas de Minerva Ayón + Gabriel Garcilazo + Keef Winter


agosto 28, 2016

una historia de bragas y ninjas


Love Exposure exhibe frontalmente los complejos generacionales y el fanatismo religioso en Japón.

Mi familia se fue de vacaciones a Cancún, y me quedé solo en casa. No había ningún obstáculo de por medio. Era sencillo armar una fiesta. Bastaba con hacer las llamadas oportunas, comprar cerveza, el cuento de siempre. Otra opción hubiera sido salir, beber fuera, emborracharme en la calle, y llorar. Sin embargo mi intuición apuntaba hacia otras direcciones. Paralelamente, debido a que la computadora estaba llenísima de datos, resolví depurarla y conservar las mejores películas, series y videos impropios. Es un principio básico, darwiniano: la ley del más fuerte se impone. Limpié mis discos duros, y al trasladar los archivos, volví a colisionar con una película del genial Sion Sono, que había reservado, como un merlot, para momentos especiales. Una historia de ninjas, bragas y religión que se extiende por 4 horas, sin cortes comerciales ni vanos intermedios. Adrenalínica, tarantinesca, barroca. Un meteorito.
Love Exposure (2008) pertenece a la trilogía del odio del iconoclasta director japonés. Le seguirán Cold Fish (2010) y Guilty Of Romance (2011). Si algo caracteriza la obra de este enfant terrible es su absoluta libertad creativa, a la par de un fuerte contenido crítico hacia la cultura oriental y sus complejos generacionales. En términos psicoanalíticos, su discurso sería una mezcla de Lacan, Foucault y  Žižek. Un hijo pródigo de la teoría queer y el hentai. Un friki hecho y derecho. La historia inicia con una epifanía: Yu Honda (Takahiro Nishijima) explica que su madre, antes de morir, le pidió que encontrase a una chica como la Virgen María. El padre (Atsuro Watabe), un devoto sacerdote católico, se enrola con Kaori (Makiko Watanabe), mujer extremadamente carnal y caprichosa. Del conflicto religioso derivan las acciones futuras de ambos y el curso apoteósico de la trama: una montaña rusa de surrealismo, erecciones y chorros de sangre.

Con la ayuda de sus amigos, Yu se convertirá en un fotógrafo de braguitas, conocerá a Yoko (Hikari Mitsushima), la chica de sus fantasías religiosas, y se involucrará en los retorcidos planes de la Iglesia Zero, una secta comandada por la psicótica Aya Koike (Sakura Ando). Contado en breve, el argumento suena como una broma lisérgica, pero la orgía de parafilias, manipulaciones y artes marciales que veremos no deja lugar a dudas: Sono pone toda la carne en el asador, juega con sus dados más mortíferos, y consigue enganchar a un público sediento de emociones borderline. Su estilo puede ser repulsivo, degenerado y chocante—en esto, recuerda los excesos poéticos de Arturo Ripstein y las extravagancias de Álex de la Iglesia. No obstante, la dosis de violencia suministrada tiene un firme propósito de activar las neuronas, repeler cualquier modalidad de fanatismo y devolvernos un reflejo que se ha deformado gracias a nuestra propia miopía interior. 

Lo más notorio, sin duda, es la deliciosa banda sonora, canallesca y repetitiva, como un riff de guitarra en un sermón dominical. Y la secuencia de Yoko recitando el pasaje íntegro de Corintios 13. Háganse un favor: véanla. 



El amor es paciente, es bondadoso.


Love Exposure. Sion Sono. Third Window Films, 2008.


agosto 24, 2016

juan pablo delgado berman_memorias imaginarias


Con un particular uso del acrílico y las acuarelas, el fotógrafo Juan Pablo Delgado Berman (Mérida, Yucatán, 1982) integra un collage de memorias en esta serie realizada durante sus viajes a Canadá, Alemania y Serbia.


Retos
Como artista visual, los desafíos dependen mucho del ángulo desde el cual se observen. Desafortunadamente, en el sureste mexicano las artes visuales son consideradas aún por una mayoría como una curiosidad o afición, y no como una actividad que invite a un proceso reflexivo. Podría decir que, principalmente, existen dos retos para nosotros: ser tomados en serio por una gran parte de la sociedad como agentes reflexivos, y dejar la zona cómoda creada desde los núcleos artísticos. Es necesario tomar riesgos tanto intelectuales como en el oficio. Abrirnos a otros códigos.

Memorias imaginarias 
Para este proyecto, descarté la idea de presentar solo estampas fotográficas. En vez de ello, aposté por una suerte de registro de lugares, personas, objetos y situaciones que podrían pertenecer a cualquiera. De ahí las imágenes saturadas de luz y las tomadas con rollos caducos; además, por supuesto, de la intervención con acrílico, acuarela y objetos como pedazos de madera u hojas.
Creé un collage de memorias a partir de la fotografía. Un cuerpo de trabajo que está, de alguna forma, en el subconsciente de todos.  Fue un ejercicio muy intuitivo.





Obra visual
Me he desarrollado prácticamente en la fotografía digital, aunque en los últimos proyectos utilizo con mayor frecuencia cámaras análogas y rollos expirados. En Zapping, invito a la reflexión sobre el lugar que se le otorga a la TV en nuestra sociedad, aunque la TV ha sido sustituida poco a poco por celulares o tabletas. En Reflexiones, invito a responder preguntas sobre quiénes somos, qué hemos hecho con nuestro espacio, hacia dónde vamos, mismo tema para la serie Ah-Kim Pech (PECDA 2010), aunque más enfocado a Campeche. Paisajismo Contemporáneo aborda la cuestión ambiental, lo mismo que Intima Natura (PECDA 2013). La naturaleza es una constante.

Influencias
De los autores que me han marcado de forma significativa podría mencionar a cineastas como Andrei Tarkovsky e Ingmar Bergman. Sonará como  un cliché, pero me nutren la vida y las experiencias en general, las historias. Me gusta trabajar con los temas de la naturaleza, la identidad y, desde hace unos años, con el de la memoria y el tiempo. En el apartado literario, me atraen figuras como Borges y Bolaño. También escucho música de Bach, Mozart, Schumann y algo de jazz: Miles Davis, Don Cherry, John Coltrane. Y, por supuesto, Chico Che.
  




Tendencias
La tendencia es consumir lo más que puedas pero sin que te exija mucho, porque si lo hace, no tendrás tiempo de consumir más y te quedarás rezagado dentro de ese cadena o círculo vicioso de consumismo artístico-cultural.
Por otro lado, en cuanto a las temáticas, cada vez veo más el presente como un vestigio arqueológico, un espacio de ruina autoconstruida. La documentación y los proyectos referentes al tema me parecen interesantes y no, no me refiero a las fotos de puertas y casas abandonadas que se caen de viejas, que vemos en Facebook o Instagram todo el tiempo.

Saturación de imágenes
Este fenómeno es inevitable. Las imágenes siempre han estado ahí, solo que ahora los medios para consumirlas y generarlas son accesibles para una mayoría. Sin embargo, que estemos rodeados de imágenes no significa que sean buenas, que las entendamos o sepamos leerlas. Pero fijar un criterio único sería un acto violento, por no decir fascista.
En definitiva, necesitamos interactuar con diversas disciplinas. Pienso que también sería muy importante una formación temprana en las ciencias de la comunicación. No podemos aspirar a nada si no podemos siquiera comunicarnos de manera correcta.




Memorias Imaginarias consta de 24 fotografías a color y b/n tomadas con película de 35 mm y cámara digital en lugares como Canadá, Alemania y Serbia. Estas imágenes no son únicamente pequeñas historias sino también piezas de un rompecabezas en el cual el espectador se transforma en un participante activo de la Historia imaginaria.

El artista combina la imagen fotografiada con una variedad de intervenciones, algunas de ellas pictóricas y otras puramente fotográficas, creando un lenguaje visual de momentos fragmentados. Cada imagen es creada con su propio y distintivo paisaje emocional a través de cambios hecho en el color, rango tonal y profundidad.

Memorias Imaginarias nos lleva a una visión mucho más compleja: brinda un sentido de conectividad, belleza, introspección y narrativa poética de la imaginación humana.

Marija Konjikušić



MEMORIAS IMAGINARIAS
Edición de textos: Christian Núñez
Todas las imágenes: Cortesía JP Delgado Berman
Memorias imaginarias (13), Sarah y los niños, fotografía digital.
El campo de cielo verde, 35 mm, intervención con acrílico s/papel fotográfico, 10x15 cm.
Belgrado en rojo, 35 mm, intervención con acrílico s/papel fotográfico, 10x15 cm.
La ventana, 35 mm, intervención con acrílico s/papel fotográfico, 10x15 cm.
El campo con cielo rojo, 35 mm, intervención con acrílico s/papel fotográfico, 10x15 cm.
El perro, 35 mm, intervención con acrílico s/papel fotográfico, 15x21 cm.
El río, 35 mm, intervención con acuarela s/fotocopia, 10x15 cm.
Der Gott, El Dios (tríptico), 35 mm, intervención con acrílico, hojas y madera s/papel fotográfico.