marzo 09, 2022

noche de fuego_niñas semillas


Noche de fuego, de Tatiana Huezo, explora la violencia del narcotráfico sobre la identidad y el cuerpo femenino.



En su tercer proyecto fílmico, tras realizar un par de documentales, Tatiana Huezo entrega una historia vibrante y sensorial. Basada en la novela Prayers for the Stolen (2012), de Jennifer Clement, Noche de fuego (2021) elabora una inmersión en la vida de tres niñas pertenecientes a una zona rural del territorio mexicano que ha perdido su autonomía por la intromisión del cártel en turno. Ana, Paula y María crecen rodeadas de vegetación, insectos, serpientes y la constante amenaza oblicua de un peligro que ha paralizado la vida comunitaria. Los habitantes, avasallados por el crimen debido a la siembra de amapola, enfrentan brotes de violencia súbita cuando irrumpen en sus casas para llevarse a las niñas. Las madres terminan por ocultarlas en agujeros bajo tierra, cortarles el cabello, vestirlas con playeras holgadas o armarse de valor en contra de sus tiranos. Como espectadores, somos testigos mudos. 


La intensidad de estas imágenes con actores no profesionales posee tintes realistas y logra escenas de profunda resonancia poética. Ana describiendo su columna vertebral como un alacrán encerrado en una botella y su corazón hecho con tres piedras de montaña. Y el narcotráfico alrededor de ese cuerpo/territorio asaltado sin permiso. A partir de tal nudo, Huezo insiste en crear imágenes puras para conseguir una hipnótica sensación de crescendo y tragedia. Apenas unos cuantos diálogos, significativos y líricos, nos permiten urdir la trama. Destacan los valores de producción y la mirada hacia un tema incómodo mediante estrategias narrativas que muestran un conflicto de difícil resolución. Como en su momento hizo Amat Escalante en Heli (2013), la línea divisoria entre narco y autoridad es ambigua, incierta, y el fuego al que alude el título de la película termina por volverse la única salida. Eso, y la fuga. 


Mención aparte merecen las actuaciones de:


Ana Cristina Ordóñez González (Ana niña)

Marya Membreño (Ana adolescente)


Camila Gaal (Paula niña)

Alejandra Camacho (Paula adolescente)


Blanca Itzel Pérez (María niña)

Giselle Barrera Sánchez (María adolescente)


Como ha dicho la propia directora, Noche de fuego trata sobre lo que significa ser mujer en el contexto de la violencia como un monstruo al que no vemos nunca (en esto recuerda al Haneke de La cinta blanca). Una hostilidad sistémica pone en peligro la integridad física y psicológica de niñas semillas, cuya inocencia se fractura en un instante. Sin concesiones ni melodramas, el paisaje arde ante nosotros. Cámara en mano, presenciamos el incendio.  

Disponible en Netflix. 

 

  


 

enero 24, 2022

archivo 81_ocultismo analógico


La serie creada por Rebecca Sonnenshine despierta entusiasmo entre los amantes del horror analógico y las sectas ocultistas, conspiraciones incluidas.

 

Basada en el podcast homónimo, la serie Archivo 81 (2022) de Netflix parte de la premisa found footage para sumergirnos en una historia de sectas, dioses antiguos y edificios malditos. James Wan, conocido por sagas como Saw, Insidious y The Conjuring, produce esta serie desarrollada por Rebecca Sonnenshine. La historia gira en torno al hallazgo de unas videocintas de 1994 que contienen material inédito acerca del Visser, edificio neoyorkino que ardió en llamas bajo circunstancias misteriosas. Dan Turner [Mamoudou Athie] acepta restaurar este material para seguir el rastro de Melody Pendras [Dina Shihabi], una estudiante de sociología en busca de su madre. Virgil Davenport [Martin Donovan], convencido de que Melody estuvo involucrada en la desaparición de su hermano Samuel [Evan Jonigkeit], le ofrece a Dan las cintas a cambio de trabajar para él en un laboratorio de las montañas Castskills. 

A lo largo de ocho episodios, Archivo 81 cumple con creces su promesa de sumergirnos en una trama obsesiva, de sellos ocultistas, dimensiones extratemporales, sacrificios paganos y atmósferas insanas. No es una serie de jump scares, sino de fenómenos paranormales, lo cual se agradece ya que apela más a la tensión psicológica que al ritmo cardíaco. Los espectadores de ojo crítico podrán identificar varias referencias en su metraje, desde El ministerio del miedo (1944) y Twilight Zone (1959) hasta Solaris (1972) y El proyecto de la bruja de Blair (1999), sin dejar fuera los guiños a Polanski, George A. Romero y John Carpenter. Otro de los atractivos de la serie es que rinde tributo a la nostalgia por los dispositivos audiovisuales analógicos, y lo hace de forma natural, intrínseca a los hilos argumentales. Revive el fetichismo por videocasetes en formato VHS, películas de 8mm, el clásico Walkman y demás parafernalia retro con una devoción alucinante.


Aparte de referencias cinematográficas y liturgia vintage, Archivo 81 introduce la presencia de Kaelego, un demonio cuya efigie hecha de kharonita, piedra extraída del cometa Kharon, es el centro en torno al cual giran las subtramas. Como en su momento Bughuul alimentó la mitología ocultista de Siniestro (2012), aquí volvemos a encontrar un sistema de ritos que involucra imágenes en movimiento y portales dimensionales. Lo que Dan descubre al restaurar las cintas de Melody se remonta a La Sociedad Vos, élite ocultista que sobrevivió en las entrañas del Visser gracias al esfuerzo de nuevos adeptos. Esta noción de continuidad del mal por medio del linaje también asoma en la novela Nuestra parte de noche (2019), de Mariana Enriquez. Como si el horror, para mantenerse vigoroso, exigiera sacrificios generacionales alineados con los astros. Nuevas víctimas que restauran sin saberlo un ciclo indestructible, entre videocaseteras y música ritual.







diciembre 25, 2021

índex_entre duchamp y gutenberg


Con curaduría de SAMIA FARAH y museografía de OMAR SAID CHARRUF, ÍNDEX: MUESTRA DE LIBROS DE ARTISTA, reúne a 20 creadores + colectivos en el CENTRO DE ARTES VISUALES, ubicado en el barrio de Santa Ana [MÉRIDA, YUCATÁN]. Construidas a partir de leyes efímeras, híbridas, mutables, las piezas motivan reflexiones en torno al libro como objeto y contenedor de experiencias.




NEW WEIRD


En Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, Borges relata cómo un reino ficticio, citado en una versión apócrifa de la Enciclopedia Británica, consigue emanciparse de sus orígenes literarios para incidir y apropiarse de la realidad. Lo publica por primera vez en el número 68 de la revista Sur [Mayo de 1940] y sienta las bases de la ficción especulativa. 


Orson Welles logró algo similar el domingo 30 de Octubre de 1938 con la transmisión radiofónica de LA GUERRA DE LOS MUNDOS, que generó un clima conspiranoico de escala masiva en Estados Unidos. Sin ir más lejos, el propio QUIJOTE perseguía gigantes que eran molinos de viento.


Las obras de ÍNDEX amplían estas coordenadas de imaginación new weird. Hay algo de enciclopedismo fantástico, odisea vintage y antología clínica en el orden y la estructura de sus elementos. Como en las novelas de GONÇALO TAVARES, cuya base ensayística desliza situaciones absurdas, o los cuentos atmosféricos y terribles de SAMANTA SCHWEBLIN que nos enseñan a leer personas, objetos y escenarios de forma transversal. 



UNBOXING KANT


El libro de artista se remonta a piezas como la CAJA VERDE (1929) de DUCHAMP y TWENTY SIX GASOLINE STATION (1963) de RUSCHA. Es posible afirmar que admite cualquier tipo de abordaje, materiales, intervenciones y procedimientos, siempre que el artista sea capaz de integrar sus ideas y aterrizarlas en soportes, físicos o virtuales, para una (potencial) exhibición/instalación.


Situado en la esquina más bien CONSERVADORA, HAROLD BLOOM defiende los criterios estéticos del libro por encima de la ideología, la política o el activismo social. También afirma que solo tres cualidades sirven para juzgar la obra literaria: poder cognitivo, belleza y sabiduría. Palabras más o menos, allí radica su esencia, el llamado CANON.


Sin embargo, el libro objeto es de vocación RUPTURISTA. Desafía la propia noción de lectura y la lógica de cómo y qué leer. A través de una visión integral, como emprendió KANT al unir racionalismo y empirismo, ÍNDEX juega con ambos polos. Se trata de una muestra sólida pero también versátil, llena de hilos narrativos invisibles y sorpresivos finales abiertos para pensar fuera de la caja.



LOOK & FEEL


Ciertos artistas presentan dispositivos que dependen de la INTERACCIÓN directa o convencional, una lectura que involucra el uso de las manos, la experiencia de hojear un volumen y apreciar sus atributos sensoriales (textura, paleta cromática, materiales heterogéneos). Otro tipo reúne trabajos de carácter EXPANSIVO: mapas, cronologías, documentaciones o registros lineales/asincrónicos. Se yuxtaponen conceptos que dan como resultado una variante insólita, que mueve a la ironía o al asombro.


El empleo de papel y soportes alternos transmite discursos monotemáticos, (auto) ficcionales, lúdicos, subversivos o introspectivos, para invocar mapas de pensamiento lateral. Cada LIBRO OBJETO contiene su mensaje a través de técnicas o medios que provienen de la escritura, las artes visuales/gráficas, el cine, la fotografía, el videoarte y el performance. Son PIEZAS cuyos rasgos formales mantienen una relación de mutuo beneficio con el ESPACIO MUSEOGRÁFICO. Este las contiene bajo un equilibro de funcionalidad y estética, con criterios de orden, limpieza y claridad conceptual.  


Dispuestos en seis módulos, estos objetos tienen presencia física, integridad ontológica y carisma estético. Las 6 salas en el Centro de Artes Visuales/CAV, eje rector de su distribución, destacan por una luz sabiamente dosificada. La secuencia milimétrica del montaje, el mobiliario idóneo para obras que requieren tratamiento especial y los accesos amigables con el espectador dan como resultado una visita de extraordinaria fluidez. 



WHAT IF…?


En suma, se aprecia un CONJUNTO donde artistas de varias generaciones y procedencias integran un cuerpo multiforme. Si bien hay vasos comunicantes (geografías/biografías apócrifas, aproximaciones desde el collage, el facsímil y el palimpsesto, maletas o cápsulas espaciotemporales, archivos íntimos), predominan sensaciones fantasmales de extrañeza y prodigio. De niño, uno solía leer ciertas revistas con el eslogan Believe It Or Not! Al final se preguntaba: “¿Será esto posible?” Así en ÍNDEX. 

Un álbum, una bitácora, un cuaderno científico son especies raras, hallazgos que pueden iluminarnos (como afirma Harold Bloom: Leemos para encontrarnos, para impulsarnos a un sentido más abundante de la vida) durante el trayecto. Cada libro despliega rutas metafísicas: el viaje del héroe, en el sentido de Joseph Campbell, que desde la llamada a la aventura hasta la apoteosis final nos obsequia intuiciones místicas. No leemos a otros: nos leemos en ellos, decía José Emilio Pacheco. ÍNDEX lleva esta consigna al siguiente nivel. 



SHOW, DON’T TELL


Dada la naturaleza irrepetible y única de cada obra—salvo fanzines y folletos impresos—, asistimos a  un escenario lúdico, ajeno a las reglas del mercado editorial. ÍNDEX nos invita a leer imágenes. El fenómeno estético puro nos sonríe. Las piezas rehúsan interpretaciones reduccionistas, exploran el otro lado del espejo, se cuestionan a sí mismas como artículos de consumo cultural. Se agradece la mirada de un testigo entrenado en arte contemporáneo, abierto a la empatía sensorial, cómplice de vivencias, sueños, fantasías, delirios que no reclaman ningún premio de la industria. 


Tal vez sin proponérselo, ÍNDEX sea una lección de humildad, un caballo de Troya contra el ego. Al reivindicar la función del libro sin circo mediático, lo devuelve a sus orígenes: proteger el conocimiento, transmitirlo a las generaciones futuras y mantener el fuego encendido. Esto ya lo intuía GUTENBERG hacia 1455. En La estructura ausente, anota UMBERTO ECO: Utilizar una piedra por primera vez no es cultura. Establecer qué y cómo la función puede repetirse y transmitir esta información del náufrago solitario de hoy al náufrago solitario de mañana, esto sí lo es. Un libro es una isla para evitar naufragios. 



LAS VOCES


Por su nivel de consistencia, alcances y temperamento, ÍNDEX recuerda al álbum Le fil [2005], de CAMILLE, donde todas las canciones fueron encadenadas de forma ininterrumpida sobre la nota SI. Palabras, voces, murmullos, risas. La VIDA misma que se fuga sin tregua. El resultado es asombroso.


Los creadores de ÍNDEX hablan sobre sus obras

 

SAMIA FARAH nos comparte sus impresiones sobre ÍNDEX



Proyecto + Curaduría

Samia Farah


Museografía 

Omar Said Charruf


Artistas

Alex Dorfsman · Anna Karen Miranda · Ariadne Guzmán · Esmeralda Torres · Laboratorio de Imagen · La Duplicadora · Luis Carlos Hurtado · Merma Editorial · Mina Bárcenas · Meghan Cardeña · Marijose Romero · Omar Said Charruf · Patricia Lagarde · Revista Vórtice · Samia Farah · Sofía Paredes · Valeria Sánchez · Vanessa López · Yani Pecanins · Yukari Uzeta 


Sede

Centro de Artes Visuales CAV. Centro Histórico de MID, frente al parque de Santa Ana. Horario de visita  de martes a viernes, de 9 AM a 8 PM; sábados y domingos, de 11 AM a 6 PM.







Este proyecto cuenta con financiamiento del programa Apoyo a Instituciones Estatales de Cultura (AIEC).


CONEJOBELGA agradece a SAMIA FARAH 

las facilidades para visitar la exhibición.


ÍNDEX. ENTRE DUCHAMP Y GUTENBERG

Contenidos: Christian Núñez

Imágenes: Omar Said Charruf