CONEJOBELGA

07 noviembre 2012

MIRADAS CRUZADAS



Un quinteto
 
Miradas Cruzadas. Cinco artistas españoles contemporáneos se exhibe actualmente y hasta el 11 de noviembre en la Sala Donceles del Centro Cultural de España en México, bajo la organización del Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca. Miguel Ángel Muñoz, su curador, señala que las obras plantean una reflexión acerca del espacio y los distintos fenómenos que lo conforman —vacío, distancia, luz, movimiento. A través de dibujos, collages, gráficas y documentos de carácter histórico, el concepto de homenaje revisionista permea todo el recorrido. Aquí un rápido vistazo.

Rafael Canogar (Toledo, España, 1935) articula formas geométricas —por lo general, cuadrados y rectángulos— que aparecen de forma insistente. Así, Rebaba, 1998, logra expresividad en virtud del negro y el rojo con destellos de amarillo. El pintor español realiza piezas cuyos colores cálidos interactúan bajo cierta organicidad que se manifiesta en las texturas de los papeles y a través de los fluidos cromáticos de trazo limpio. A este conjunto pertenecen tres collages sin título y dos aguafuertes combinados con collage: Brazal, 2001 y Rastro, 1998.

Josep Guinovart (Barcelona, España 1927-2007) introduce litografías y obras en técnica mixta con un apropiado balance entre color y trazo. A veces el empleo de los amarillos fantasmales atenúa la desmesura de una línea gruesa, disonante. En todo caso, el accidente privilegia la composición, como en el caso de las litografías coloreadas a mano. De este modo, Sin título, 2004, ostenta un pequeño cuadrado de papel aluminio en la parte superior. Y la pieza que le acompaña, de 1974, posee una procesión de gestos que resaltan su visceralidad.

Antoni Tàpies (Barcelona, España 1923-2012) despliega un clasicismo elegante y taciturno; el tono lánguido envuelve a Flocat Gris, litografía de 1978, en una tranquilidad magnética. Muro remite a un espacio en completa oscuridad, siniestro, con halos de luz blanca sacrificada por sombras. Lo que se insinúa es más provocativo que lo contemplado. Calaveras despliega un grafismo salvaje y punk: negro sobre blanco, notas musicales, palabras, símbolos. Este recurso se radicaliza en Sin título, SF, una litografía con violentos trazos negros y grafías incomprensibles.

Las formas-fondo de Eduardo Chillida (San Sebastián, España 1924-2002) sugieren diagramas gestálticos. Los filamentos blancos dentro del negro absoluto, así como el uso del rojo en composiciones angulares, con destellos de amarillo, son algunas de las estrategias con las que sacude las superficies. Un aguafuerte sin título y sin fecha derrama en un espacio de 43 x 40 cm una multitud de manchas con algunas formas geométricas menores, parasitarias, que han crecido como hongos en su borde interior. Piezas que oscilan entre lo geométrico y lo gestual.

Albert Ràfols-Casamada (Barcelona, España 1923-2009) plasma en lápiz de color sobre papel un azul casi näif, con sencillez y simplicidad afortunadas; Signos y Sin título, ambas del 2003, lo demuestran. Sin título, aguafuerte de la serie Signo y color, 2008, es el puro juego espontáneo, pequeña masterpiece de ludismo informalista. Los collages de Suite Berlín, 2003, privilegian el accidente, la gratuidad automática. Serie Paris, 2003, sigue transmitiendo una franqueza descuidada, como unos tenis Converse después de 6 meses. 

Sin embargo, resulta primordial la presencia del futuro espectador en este montaje.

–Christian Núñez