Christian Núñez (CN): ¿Te has fijado que los diseñadores ahora
son artistas visuales, y viceversa? ¿Qué está pasando?
Dianné Ruz (DR): ¡Es culpa del Internet! [Risas] No sé qué
está pasando, pero creo que es culpa de que los medios digitales están al
alcance de todos, lo cual es excelente, porque está dando oportunidad a gente
creativa de hacer cosas bonitas con herramientas relativamente sencillas. No
tengo ninguna queja de eso, al contrario, chicos muy jóvenes tienen la
oportunidad de dar a conocer su trabajo en espacios como DevianART o Tumblr y
eso logra que sea posible una retroalimentación muy dinámica entre todo tipo de
creadores.
Según me han comentado, en las escuelas de arte ya están metiendo
más a sus alumnos en el rollo digital. Espero que eso sea cierto, porque
siempre noto que a los diseñadores se les hace más fácil desarrollarse como
artistas visuales que a los artistas como diseñadores. Cuando estudias diseño
te enseñan a usar muchos programas, si a eso le sumas un espíritu artístico
puedes volverte un creador con técnicas más variadas, aunque ahora que lo
pienso, nunca me ha quedado muy claro qué es exactamente un artista visual.
CN: ¿Cómo lidia una diseñadora gráfica e ilustradora con el
aspecto utilitarista de la publicidad?
DR: Bueno, yo desde que entré a estudiar diseño estaba consciente
de que no era arte. Lo que me gusta del diseño, es que a pesar de que siempre
cumples con lo que alguien más te pide, debes aportar tu creatividad para
lograr cosas hermosas que puedan ser vendibles, cada proyecto es como una nueva
aventura y casi todos los proyectos suelen ser muy divertidos. También me
agrada el aspecto del dinero.
CN: ¿Tienes algún método para generar ideas creativas?
DR: Pues no. [Risas] Me pongo a ver caricaturas. Y me rodeo
de cosas felices. Compro skittles, o voy al cuarto de mis ponys y los ordeno
por colores. Antes era bien hardcorera onda tashas y perico como dice Galatzia,
pero todo lo que salió de ahí era medio falso.
La mejor manera de crear algo es cuando estás tranquilo y te
sientes feliz. Igual depende del mood. A veces me pongo a pintar
unicornios y duendes con rock pesado y la película de Los Doors como fondo.
Todo depende. Por cierto, ¿ya leíste el libro de poemas de Jim Morrison? Ese
libro es hermoso.
CN: Háblanos de los frikis que te encanta pintar: las niñas
de dos cabezas, los mutilados, la caperucita que mató al lobo… ¿Qué onda con la
infancia tortuosa?
DR: Pues mira. Creo que mi infancia nunca ha terminado. Yo siempre
digo a todos que no pasé por la adolescencia. La mayoría de los personajes,
como los que solían exhibirse en los freaks shows, me causan empatía, supongo
que por el sentido de su desvirtuado intento de inclusión social. Todos de
alguna manera tratamos de formar parte de células sociales y la mayoría
terminamos tomando posturas ridículas, que desde el punto de vista sociológico
suelen ser muy tribales. Esa cuestión me da mucha ansiedad. Es como lo que
pasaba en Edward Scissorhands: la monstruosidad viene de la gente normal. Me
aterra lo genérico que puede llegar a ser un ser humano, la mayoría de las
personas suelen ir en contra de su naturaleza de individuo particular, que se
supone que debería crear un mundo propio para adquirir trascendencia a su
manera y con sus propias reglas. La mayoría de las personas se dan la espalda a
ellos mismos y prefieren formar parte de una gran masa de carne que gira hacia
un solo lado. Un freak no puede formar parte de una sociedad común aunque lo
desee y lo intente. Eso lo rodea de un halo de pureza limitado por sus
carencias físicas. Aunque quiera, no podría ser común, y eso lo hace libre.
Pinto niños porque me gusta observarlos, son impredecibles.
Algunos son muy estúpidos pero hay niños muy sabios y siempre tienen las
mejores historias, son más directos. Tengo la idea de que si los niños se unen,
pueden manejarse solos, como los niños del maíz, y no precisamente harían cosas
buenas todo el tiempo.
CN: ¿Por qué te mantienes fuera del circuito artístico? ¿Eres una
outsider o te da flojera tratar con los dioses de la cultura?
DR: Del circuito artístico de Mérida sí, porque soy muy
antisocial, yo vivo en el internet. No me gusta tener que salir con gente, ni
tener que ser agradable con ellos para que me inviten a exponer. Además, trato
de que mis amigos sean felices a su manera y positivos, que de algún modo
ayuden a la sociedad, y siento que el circuito artístico está lleno de
egoístas, gente que no es feliz. Es como un monstruo de mil cabezas donde cada
cabeza jala para su lado.
Sí me involucro en proyectos artísticos cuando siento que tienen
un fin positivo, cosas sinceras como por ejemplo el software libre o compartir
conocimiento para ayudarnos unos a otros. No digo que no haya cosas buenas en
Mérida, sólo que no las conozco. Tal vez debería relacionarme con las nuevas
generaciones para tener una mejor opinión del panorama cultural yucateco. Yo no
voy a exposiciones físicas, todo lo veo en internet, tengo mala memoria para
las caras y para los nombres de los artistas yucatecos, así que creo que nunca
brillaré en sociedad [risas].
CN: ¿Entonces no participarías en alguno de los
homenajes-de-última-hora-a-Leonora-Carrington?
DR: ¡No! [Risas] Por supuesto que no. Yo le hago honor a
Leonora siempre y le tengo tanto respeto que hasta me dan ganas de bajar la
mirada cuando veo pájaros o espejos.
CN: Imaginemos que te atropellan y vamos a hacerte un homenaje.
Vamos a twittear tu slogan artístico. ¿Cuál sería?
DR: Supongo que sería: IDIFTL (I did it for the lulz).
CN: ¿Qué te gusta de los procesos digitales y análogos? ¿Cómo
los aprovechas?
DR: Pues soy una persona “resultados”. No estoy casada con lo
digital ni con lo análogo. Procuro siempre tomar todo lo que pueda
proporcionarme la tecnología. Me gusta aprovechar todo.
CN: Recomiéndanos algunos discos de tu selección musical.
DR: Mi selección de música mágica. Ahorita estoy muy clavada en el
electropop. Me sigue gustando Goldfrapp; les recomiendo el Head First.
Me gustan mucho el de Chicks on speed (99 ctvs), Dragonette (Galore),
son algo viejitos pero siguen sonando a felicidad. También recomiendo el último
de Gloria Trevi (Gloria) y obvio el de Gaga (Born this way).
CN: La pregunta del millón. Entre Gloria Trevi y Lady Gaga,
¿con quién te quedas?
DR: No, es muy difícil, no lo puedo contestar. Sólo porque conozco
a Gloria Trevi ella gana. Y además, cuando te saluda y te abraza, lo hace como
si fueras de su familia. Las dos tienen esa personalidad de mujer que me gusta.
La primera vez que escuché la canción Born This Way lloré, soy la única
mujer que llora con Lady Gaga. La capacidad de letristas de las dos me encanta.
Gloria es pura pasión, y Gaga es pura pasión. Tú ves a Gloria Trevi cuando se para
en el escenario y dice “Los amo”, y lo dice como si le estuviera hablando a su
novio. Me gustaría que ambas se casen y tengan un hijo, al cual amaría. Gloria
Trevi graba pura pendejada, y de repente saca unas frases muy cabronas. Gaga
escribe cosas muy densas, pero como las rodea de su electropop bailable, el
mensaje es más digerible para todos. Cuando las escucho es como si se abriera
el cielo y cantara Jesucristo sólo para mí, me hacen muy feliz.