CONEJOBELGA

17 abril 2015

a picture is worth a thousand words



  
menos es más

Pensar con imágenes, de Enric Jardí, propone un desafío desde la primera página—su portada, de hecho: representar visualmente la enfermedad del Alzheimer. Con este anzuelo, irresistible a los ojos, uno revisa ejemplo tras ejemplo frenéticamente, seducido por el difícil arte de conceptualizar imágenes. ¿Secretos de mago, trucos de diseñador, retórica visual? Un poco de todo, y al mismo tiempo, mucha capacidad de análisis + síntesis. La vieja regla cartesiana—de lo simple a lo complejo, por partes—sigue viva. Conceptos de semiótica y recursos literarios son aludidos para explicarnos cómo funcionan las imágenes en superficie. Para los redactores o escritores, este volumen cuidadosamente editado funciona como un regenerador neuronal. Porque a veces resulta difícil alcanzar el punto de máxima condensación lingüística. Decir más con menos.

Construir imágenes poderosas, estéticas y funcionales encierra también una restricción formal: la de que toda ilustración con fines editoriales a menudo se hace por encargo. A diferencia del artista visual o el grabador de oficio, el diseñador gráfico necesita comunicar mensajes dirigidos a públicos específicos con un código previamente establecido. La libertad creativa exige reglas, lineamientos, protocolos: método. Aún así, hay un resquicio en el que se filtran la originalidad y el relámpago inteligente. Observar primero, ordenar después, girar un poco y buscarle tres pies al gato. Parece fácil, pero no lo es. Enric Jardí reúne 60 casos, muchos de ellos publicados originalmente en los diarios La Vanguardia (Barcelona), Público (Madrid) y New York Times bajo distintos contextos (financiero, empresarial, sociopolítico). Literalmente, se devoran en una sobremesa.  
Entender que una imagen vale más que mil palabras nunca fue tan sencillo.


  Pensar con imágenes
Enric Jardí
Editorial Gustavo Gili
1ª edición, 3ª tirada, España, 2013