noviembre 05, 2019

v for vendetta_recuerden, recuerden, el 5 de noviembre

 

Días que vale la pena festejar.

 

Más de 400 años han pasado desde que Guy Fawkes trató de hacer volar el parlamento inglés en un intento de asesinar al rey Jacobo I y restaurar así los poderes de la iglesia católica. Siglos después, en el XXI, esa fecha cobró relevancia más allá de lo local, pues lo ocurrido aquel 5 de noviembre dejó de ser un suceso aislado, propio de los textos históricos ingleses, para convertirse en una especie de símbolo de la lucha por la defensa de los ideales y derechos de los oprimidos por los poderes absolutos y totalitarios, gracias a la magia de los medios masivos de comunicación.

Cosa curiosa, Guy Fawkes fue un terrorista católico, un ultraderechista; idea lejana de lo que muchos portadores de una máscara con su rostro, en protestas antisistema, imaginarían; y su captura y muerte, ocurrida un 5 de noviembre, fue siempre motivo de alegría para el pueblo inglés que cada año se lanzaba a las calles a quemar efigies de Fawkes para recordar y reiterar el rechazo ante los excesos y lujos de la iglesia. En pocas palabras, la muerte de Fawkes significó el fracaso de una conspiración que pretendía devolverle a la jerarquía católica todos sus poderes, y un triunfo de sus opositores.

Sin embargo, ese rostro sonriente ya no es más Guy Fawkes, pues se ha convertido en V, gracias al cómic V for Vendetta y sobre todo a la adaptación al cine que del mismo se hiciera en el año 2005. La aparición de este film significó un giro de tuerca en la percepción que sobre Guy Fawkes se tenía, pues no solo lo puso en el mapa del interés mundial, sino que convirtió su rostro en un nuevo símbolo liberal de lucha y libertad, algo así como lo que por mucho tiempo representó el rostro del Che Guevara. Si en los años sesentas y setentas abundaban pintas del rostro del Che en las calles de muchas ciudades, hoy no es raro encontrar igual (o más) frases e imágenes de este personaje.

No obstante, Guy Fawkes no era como V, pero esto dejó de importar en el imaginario popular cuando a Fawkes le tomaron prestada la identidad para convertirla en un commodity mucho más interesante, universal, y vendible: "una idea, más allá de la carne y el hueso, a prueba de balas, simplemente inmortal". V lucha por la justicia, por la libertad, y por la revalorización del pueblo, y eso es quizá lo único que cuente ahora. El juicio sobre Fawkes, que quede en manos de los historiadores ingleses. Por otra parte, lo que V representa, aunque producto del cine como actividad comercial más que artística, es ahora patrimonio del mundo entero.

"Recuerden, recuerden, el 5 de noviembre, no hay razón alguna para olvidar la conspiración de la pólvora" dice la canción, y esta frase nunca tuvo tanto sentido como ahora. Y aunque sea más por V que por el propio Fawkes, no olvidemos (por no decir entendamos) de dónde vino aquella maquinación tan popular y apreciada por muchos conocida como V for Vendetta.



monolitos urbanos_el papel de la memoria (y viceversa)



A propósito de la muestra Monolitos Urbanos: 
Topología y Proximidad, de Felipe Mazzeo,
surgen algunas observaciones, aquí vertidas:


Dado que toda escritura puede postularse como un palimpsesto con capas de sentido superpuestas, no siempre configuradas alrededor de un nodo centralizado, cuyas interpretaciones se multiplican rizomáticamente, emulando las raíces vegetales mediante una abstracción de segundo grado, así Monolitos Urbanos: Topología y Proximidad, clúster rústico de papel y tinta de Felipe Mazzeo, dibuja tensiones entre estética y discurso, urbanismo y ecología, marginalidad y focalización, conceptos que tejen redes nuevas a partir de materiales efímeros, residuos generados por inercia debido al consumo vertiginoso en ciudades que ya empiezan a revelar síntomas de cansancio/desgaste, escenarios para futuros distópicos, así Mérida como superficie rugosa se vuelve protagonista de un eco: miles de voces marginales, de palabras perdidas en documentos derivativos, se transforman, adquieren gracias al papel devenido en tótem estriado la personalidad de Frankenstein: somos y no somos, somos dos abismos—un pozo mirando fijamente al cielo, ha escrito Pessoa en el Libro del Desasosiego, así Mazzeo aglutina una serie de imágenes con el remanente del consumismo gracias a un salto conceptual pantagruélico, una bofetada con guante blanco que te invita, lector, a flirtear con el ecologismo, a responder preguntas que el Gato de Cheshire dejaría en suspenso, de modo que la obra no comprometa al gato, ni al autor, ni al viajero infeliz mientras examina su mapa, no señale hacia dónde dirigir los pasos, cómo plantarse ante los dilemas y de qué color elegir el cristal para mirarse en el espejo, toda vez que estamos condicionados a interpretar lo que conviene, a repetir determinadas moralejas según la fábula en curso, ciertamente disonante, a favor o en contra, así como Lucky emite un hermoso galimatías en el primer acto de Esperando a Godot, puesto que Beckett retrata vagabundos para transmitir conceptos metafísicos en sus obras, también Mazzeo, en su proceso creativo, integra la marginalidad como detonante de hallazgos simbólicos, y como Radiohead rastrea emisiones radiofónicas fantasmales en sus composiciones de free jazz—el bullicio, ese activador de experiencias sonoras: se compran colchones, tambores, refrigeradores, estufas, lavadoras, microondas, o algo de fierro viejo que venda—, también Mazzeo cultiva el gusto por la acumulación aleatoria de sonidos callejeros, pájaros, campanillas, automóviles, un aleph heteróclito, una constelación que participa del reciclaje, por la cual Borges quizá guiñaría un ojo, tal vez dos, en complicidad frente al nuevo jardín de senderos que se bifurcan, Mazzeo lucha contra la repetición mediante la repetición, contra el serialismo a partir del serialismo, contra la abstracción a través de abstracciones, y el resultado es, por decir lo menos, compacto y elocuente, resulta curioso cómo su proyecto, en medio del auge inmobiliario de la urbe, justo cuando se ofertan, a distintos precios y latitudes, terrenos de inversión cercanos a las zonas costeras, traza un camino distinto: dónde se ubica Mérida como ciudad sustentable, qué papel jugamos en el ciclo de la publicidad impresa y otros productos comerciales germinados con frenesí masivo dentro de la metrópoli, cuáles son los peligros de no aplicar una serie de medidas a favor del uso responsable del mismo, y cómo saldremos del círculo vicioso, reflexiones que de ninguna forma comprometen posibles lecturas a futuro, desde nuevos ambientes o lenguajes, por supuesto, bajo la premisa de mirar, solo mirar, lejos de la ortodoxia, el papel de la memoria, la memoria del papel, dado que toda escritura es palimpsesto.

[Monolitos Urbanos: Topología y Proximidad, de Felipe Mazzeo, es un proyecto beneficiario del Fondo Municipal para las Artes Visuales 2019 cuyo montaje ha sido posible gracias al apoyo de la SEDECULTA en el Centro de Artes Visuales (CAV) de Mérida.]
 

  

octubre 25, 2019

néstor herrera_corazón expuesto


Néstor Herrera construye visiones pictóricas
que deambulan del erotismo a la muerte.



«Busco que mis fotografías parezcan pinturas al óleo. Y muchas veces las confunden. Creo que eso es lo que distingue mi trabajo conceptual.»
























Mi sangre es un milagro que, desde mis venas,
cruza el aire de mi corazón al tuyo.

Frida Kahlo















«Descubrí que podía plasmar mis sentimientos y pensamientos a través de la fotografía, y eso fue un BOOM emocional.»