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04 septiembre 2014

síndrome belacqua_work in progress: entrevista con ulises vargas





 síndrome belacqua_work in progress
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por christian núñez
 

Ulises Vargas, director artístico de Síndrome Belacqua, nos platica sobre Vecinal y sus perspectivas de la escena teatral yucateca.
 
 ¿Cómo surge el concepto de Vecinal?
 Vecinal es el segundo espectáculo que Síndrome Belacqua concibe como proyecto interdisciplinario. El proyecto que lo precede fue una intervención al Gran Museo del Mundo Maya de Mérida —como parte del Festival Internacional de la Cultura Maya 2013—, a través de la cual llevamos literalmente la esencia del Mercado Lucas de Gálvez a sus instalaciones. Los proyectos anteriores del colectivo mantenían la relación entre puesta en escena y texto dramático (Ensayo sobre la melancolía y Los días felices).
Yo creo que, como todo proyecto, existió un vacío, una necesidad básica que, de alguna manera, fue consecuencia de la experiencia con Los días felices: salir del foro, "dejar el teatro" y salir al encuentro con lo real, con las personas.
Durante seis meses estuvimos realizando ensayos y convivencias en algunas colonias que para nosotros revelaban diferentes caras de la ciudad: El barrio de Santiago, la colonia Adolfo López Mateos, Francisco de Montejo, Emiliano Zapata Sur III, Melchor Ocampo y Altabrisa. A partir de esa experiencia fue creciendo lo que hoy en día es Vecinal. A partir de los deseos, las memorias y los conflictos de nuestros vecinos y de nosotros mismos como realizadores.
Para nosotros ha sido muy importante mantener el contacto con los espectadores. Además de las convivencias en las colonias, hemos buscado su participación para crear el espectáculo a través de una campaña en redes sociales en la que los invitamos a que nos enviaran fotografías de la ciudad y anécdotas de sus experiencias más significativas como habitantes de Mérida. También hemos realizado presentaciones de work in progress durante La Noche Blanca y en el paseo nocturno #179 del colectivo Cicloturixes.
El estreno de la primera versión de Vecinal se llevó a cabo en el mes de julio dentro del marco del Encuentro Internacional Translocaciones/Geografías Suaves #10 —en representación de Yucatán—, a la par de realizar nuestra primera temporada en la Temporada Artística Olimpo.
La producción se realizó con el apoyo del Fondo Municipal para las Artes Escénicas y la Música 2014, al que accedimos por convocatoria. Y posteriormente, por invitación de Raquel Araujo nos integramos a la Clínica de proyectos de La Rendija 2014.
Conscientes de que los proyectos mutan y maduran con la experiencia, actualmente nos encontramos en proceso de laboratorio para la conformación de nuestra segunda temporada que se llevará a cabo en el mes de octubre, nuevamente dentro de la Temporada Artística Olimpo. Posteriormente realizaremos una tercera temporada como parte de La Rendija Nómada.
 
 ¿Cuál es el objetivo de esta iniciativa?
 Generar un espacio de encuentro en el cual podamos reflexionar sobre nuestro carácter de ciudadanos, de practicantes de la ciudad; evocar la memoria y activar el deseo, pero sobre todo generar una microcomunidad que sólo adquiere sentido en el instante del intercambio de afectos y así, tal vez, contribuir a generar formas responsables de relacionarnos con el entorno. Creo que el objetivo es muy ambicioso pero si, al menos, logramos proporcionar un buen rato de esparcimiento también nos damos por bien servidos.
 
¿Hay antecedentes de algo así en Mérida?
 Estoy seguro que sí. Lo que hacemos no pretende ser innovador. Al contrario, nos interesa estar más cerca de modelos como los tianguis callejeros, las organizaciones barriales, las fiestas en las cuales las calles se cierran y los vecinos sacan mesas y sillas para convivir.
Por otro lado, el interés de documentar, representar y/o evidenciar los comportamientos de las ciudades contemporáneas a través de proyectos escénicos no es nuevo y basta echar una mirada a lo que generan grupos como MAPA Teatro, Yuyachkani, Teatro Ojo, Taltecan e Inmarginales, por mencionar algunos. En Mérida, compañías como Murmurante Teatro y Viajante Teatro también han abordado el tema de distintas maneras.




¿Es difícil trabajar con la gente? ¿Por qué?
 Yo creo que no. Las personas están deseosas de hablar, de participar y de convivir. Me parece que los artistas muchas veces subestimamos al público, pero con esta experiencia estoy aprendiendo que a veces sólo hay que abrir la percepción, escuchar lo que la gente expresa. Lo difícil no es trabajar con la gente, lo difícil en todo caso es encontrar los medios para acceder a ella, hacer visible nuestro trabajo para quien no está buscando deliberadamente ser parte de una experiencia artística, no por falta de interés sino porque muchas veces no se dispone de los recursos, del tiempo o simplemente porque se ignora su existencia.
 
¿Qué retos encontraste y cómo los fuiste superando?
 El primer reto era articular un proyecto como éste desde la inexperiencia. Ninguno de los que formamos parte de Síndrome Belacqua había participado en proyectos de este tipo. Pongo un ejemplo: parte importante del espectáculo son los testimonios personales, los propios, y para quienes hemos trabajado mucho tiempo en la escena ha sido un verdadero reto no representar. Para Jimena Díaz [arquitecta/diseñadora] y Hernán Berny [comunicólogo/DJ], ha sido relativamente sencillo pero para Susan Tax y para mí ha sido muy difícil simplemente "ser" y estamos trabajando en ello, en dejar de actuar.
Otro aspecto que estamos aprendiendo a resolver tiene que ver con la logística y todo lo que implica el movimiento de recursos, personas, vinculación con instituciones, etc. Afortunadamente hemos contado con apoyo de compañeros, personas entusiasmadas con el proyecto e instituciones, y de todos esos agentes vamos aprendiendo pues somos un colectivo que apenas lleva año y medio de haberse constituido. 
 
¿Qué faltaría por hacer dentro de esta dinámica de trabajo?
 Encontrar instrumentos y metodologías para hacer eficiente el trabajo de investigación y su traducción a la escena. Como director, creo que es lo que más me interesa en este momento.




¿Es posible medir la salud del teatro en Yucatán en función de la respuesta de la gente (el público)? ¿Por qué?
 Me parece que los artistas nos estamos preocupando por encontrar a "nuestro público", por crear lazos que vayan más allá de la escena y formarnos (artistas y espectadores) juntos. Personalmente, soy optimista en ese aspecto porque me interesa, más allá del número de "butacas ocupadas", la relación en términos de calidad e intensidad del encuentro.
 
Hacia dónde va Síndrome Belacqua y cómo está construyendo su propia voz dentro de la escena cultural de la región.
Justo como tú lo dices: estamos en un proceso de construcción (o de búsqueda) de nuestra propia voz y en ese sentido trabajamos con la idea de que todos los días nos hacemos un poquito más diestros en el oficio, aunque a veces no, no avanzamos, y sólo nos queda esperar que el día siguiente nos brinde otra oportunidad.

El sueño es elevar día a día la calidad de las experiencias que ofrecemos, consolidar nuestra personalidad artística, ser autogestivos y establecernos como una referencia para nuestra comunidad. No dejar de preguntarnos por qué hacemos lo que hacemos y actuar en consecuencia.
 
Desde tu trinchera, ¿qué momento vive el teatro en esta zona del país?
Estamos viviendo una efervescencia por lo menos en lo que respecta a las artes escénicas. Se puede observar en el número de agrupaciones consolidadas, la apertura de espacios independientes, la creación de festivales y las redes de colaboración, por mencionar algunos factores.
 

¿Otros proyectos que actualmente quieras desarrollar?
  Dejar que Vecinal tome su camino y disfrutarlo. Después, no sé, lo que la intuición dicte. Me cuesta enfocarme en más de una cosa. Una muestra es el tiempo que me tomó contestar estas preguntas [risas].



Acerca de Síndrome Belacqua
Somos un colectivo conformado por artistas provenientes de las artes escénicas, los medios audiovisuales, la arquitectura y el diseño. Inspirados en las dinámicas e intenciones de un taller artesanal, desarrollamos nuestro trabajo a partir de la indagación en las propiedades del convivio y en las tensiones entre presentación/representación, además de explorar las posibilidades temporales, espaciales y sonoras del acontecimiento escénico. Creemos en el arte como una experiencia marcada por el encuentro entre presencias que al relacionarse generan una comunidad cuyos saberes se producen desde el intercambio de subjetividades. Nuestro objetivo es construir espacios y medios que contribuyan a reconocer aquello de la vida que puede ser huidizo para la percepción cotidiana, desde y para nuestra localidad.
Desde el 2013, nuestros proyectos han sido Ensayo sobre la melancolía de Alberto Villarreal, Los días felices de Samuel Beckett y Mercado Lucas de Gálvez: Instalación escénica para el Gran Museo del Mundo Maya de Mérida.




[Fotos: Laura Sánchez]