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10 junio 2012

Sobre la melancolía de los discos acuáticos



Sobre la melancolía de los discos acuáticos

En septiembre de 2006, The Album Leaf puso a la venta Into The Blue Again, placa más que aceptable con un sonido hecho especialmente para melancólicos en proceso de rehabilitación. Jimmy LaValle, líder del grupo (quien también es guitarrista de Tristeza y ha colaborado con The Locust, GoGoGo Airheart, Sigur Rós y The Black Heart Procession), lleva al escucha a un estado de calma liberadora. Si bien es lógico pensar que la mayor parte de los temas sean instrumentales (7 de 10), sorprende la ausencia de ruido en el avance de las atmósferas del disco, y es grato darse cuenta que no sólo de guitarras depresivas vive el género.  

Para hacerse una idea, si se lo comparara con las películas porno, Into The Blue Again suena como al Rock Action de Mogwai en versión softcore. Así, los desnudos no ofenden la pupila, las escenas aún tienen su porción de romanticismo y, si corremos con suerte, hasta podríamos simpatizar con la historia. En el Rock Action, en cambio, el sexo duele. Los gemidos que emiten las bocas perdieron humanidad; las guitarras y los sintetizadores supuran sadomasoquismo. Aclaro que el símil no implica valoraciones negativas. En ninguno de los dos casos habría que emitir palabras reprobatorias. El porno suave y el duro tienen su encanto, sus fans, sus miles de seguidores. Yo nada más comento.

En tiempos de música demasiado cerebral, Into The Blue Again es un álbum que gusta por su falta de pretensiones. Porque existe música que además de pretenciosa, lastima el estómago. Últimamente las bandas de post rock se han multiplicado; uno las encuentra hasta bajo las piedras. Nacen, crecen, se reproducen y mueren. Como hongos, como pornografía barata. Se autonombran con frases ostentosas para impresionar al futuro consumidor. Al menos, de repente, encontramos joyitas. Un pequeño recordatorio de que la sencillez no ha muerto. 

Además de ser cantante y guitarrista de The Album Leaf, Jimmy LaValle ejecuta piano, bajo, órgano, voyager, sintetizador, batería, programación, teclados, glockenspiel, murf y grillos en este disco –el cuarto de la banda– y se hace acompañar de Ryan Hadlock (space echo), Matthew Resovich (violín), Joshua Eustis (programación, sintetizador), Drew Andrews (guitarra) y Pall Jenkins (coros). Bien se ha dicho que las mejores rolas de Into The Blue Again son las primeras cuatro: The Light, Always For You, Shine y Writings On The Wall, las cuales están concatenadas de manera envidiable, y se pensaría que son una sola canción. El disco se mueve por tales derroteros. No sube ni baja, no tiene un desenlace trágico, y tampoco lo promete. La quinta rola, Red Eye, suena como una transición a la segunda parte del álbum, compuesta por See In You, Into The Sea, Wherever I Go, Wishful Thinking y Broken Arrow. El ambiente melancólico jamás decae, jamás aumenta, sigue su curso, como una bolsa bailando con el viento. Igual que en Belleza Americana. Esperen un momento. Creo que oí disparos.

–Christian Núñez 

Into The Blue Again
The Album Leaf
Sub Pop, 2006