CONEJOBELGA

05 junio 2012

Un héroe de nuestro tiempo


 
 Un héroe de nuestro tiempo

Disparar el Mega Buster, copiar el arma de tu enemigo y seguir adelante: la ética del humanoide perfecto. Soy de la generación de los niños que crecieron bajo el arrullo de las consolas de videojuegos incipientes: el primer Nintendo o Famicom japonés, el Super Nintendo de 16 bits y las máquinas Arcadia. En 1991, con la salida de Street Fighter II las expectativas de lo que un adolescente podía esperar de las máquinas tragamonedas cambiaron rotundamente y títulos de Neo Geo como World Heroes (1992) y Samurai Shadown (1993) pusieron la tierra de cultivo para el refinamiento visual y la violencia mórbida de la serie Mortal Kombat (1992), creada por John Tobias + Ed Boon, y el clásico Killer Instinct (1994) desarrollado por Rareware para Nintendo, que dejó boquiabierto a medio mundo por sus magníficos combos y sorprendentes gráficas.

No obstante, antes de que arribara la locura robótica, la competencia enfermiza entre compañías de videojuegos y la proliferación de consolas, en los ochentas Rock Man fue un personaje adictivo que marcó a un par de generaciones menos esquizofrénicas, desequilibradas e impuras. La primera entrega de la serie, creada por Keiji Inafune para Capcom, competiría en popularidad con Super Mario Bros. de Nintendo, y se lanzó un 17 de diciembre de 1987. Según los comentaristas, el cartucho (con una portada francamente horrible) casi no se vendió, pero el insistente Inafune solicitó la producción de una segunda parte y mejoró las gráficas, el modo de juego y la música. Rock Man II fue lanzado en Japón el 24 de diciembre de 1988 y su creador afirma que es uno de sus favoritos.

Con el paso del tiempo, las aventuras del inefable Mega Man (la actual mascota de Capcom) se han multiplicado: lo atestiguan siete sagas diferentes y cerca de 60 versiones para distintas generaciones de consolas. Por su parte, Inafune preside el equipo de investigación, desarrollo y negocio en red de Capcom y es el encargado de las series Onimusha y Dead Rising. 
Basado en los animés Neo Human Casshan de 1973 y Astro Boy de 1963 (cuya versión en manga fue impresa en blanco y negro a principios de los 50’s), Rock Man y Roll fueron construidos por el Dr. Thomas Light y su asistente, el Dr. Albert W. Wily a partir de un prototipo denominado Proto Man (Blues en Japón) para apoyarlos en el laboratorio y las labores domésticas, junto con 6 robots más especializados: Cut Man, Guts Man, Ice Man, Bomb Man, Fire Man y Elec Man. Eventualmente, Proto Man se rebela y desaparece, Wily roba a los robots para apoderarse del mundo y entonces Rock Man es reprogramado con la misión de luchar en su contra. La niña Roll, mientras tanto, cuidará del Dr. Light. No debe sorprender que una historia tan sencilla impactara en la cultura de masas. Ejemplos de robots buenos y malos ya existían antes y se repetirán posteriormente con mayor grado de complejidad. Por ejemplo, la serie Neon Genesis Evangelion, hecha por los estudios de animación Gainax y emitida de octubre de 1995 a marzo de 1996, es un ejemplo significativo, reelaborado y con alusiones místico/filosóficas que los amantes de Rock Man son capaces de comprender y celebrar.

Uno de los distintivos de Rock Man son las excelentes melodías de sus escenas, muchas de las cuales no pasan del minuto treinta (y las más largas no cierran los tres) y que pese a la brevedad y la función ambiental que cumplen, provocan enormes sonrisas. Elaboradas a base de sintetizadores, las mejores composiciones fueron hechas desde Rock Man II y la tradición continuó hasta la saga de Mega Man X, cuyo debut me parece insuperable. Generalmente cada compositor da lo mejor de sí en los últimos nivelesc, contra el Dr. Wily o Sigma, y al concluir el videojuego, en las secuencias donde Rock Man reflexiona sobre el poder de creación y destrucción y la responsabilidad moral que tienen los más fuertes. En el ámbito de los VGM, estas melodías ya tienen un lugar de honor. De hecho, en YouTube existen cientos de versiones arregladas y remixes no oficiales, incluso en heavy metal y nu jazz. Los melómanos saben de lo que hablo. Mega Man sigue siendo un hit.

–Christian Núñez