CONEJOBELGA

09 junio 2013

YURI HERRERA: sobre narcotráfico y viajes espaciales



 YURI HERRERA: sobre narcotráfico y viajes espaciales
 
Yuri Herrera viajó a Yucatán en diciembre de 2009 a presentar su segunda novela, Señales que precederán al fin del mundo (Periférica, 2009) en el centro cultural ule. Durante su estancia, recibió la noticia de que había ganado el primer premio “Otras voces, otros ámbitos” en España por Trabajos del reino (Periférica, 2008), su opera prima. Cuatro años después, conejobelga recupera esta conversación para sus lectores.


CHRISTIAN NÚÑEZ (CN): Literatura comercial de bajo perfil artístico Vs. literatura poco vendida con excelente salud estética: ¿son así de simples las cosas en el ambiente literario?
YURI HERRERA (YH): No, hay buenos libros que se venden mucho, hay libros malos que son ignorados con justicia, y toda una gama de posibilidades entre esas dos. Hay muchos tipos de libros de dónde escoger, lo que faltan son lectores, y supongo que ese déficit hace que a veces el ambiente literario se vuelva denso y autocontemplativo.

CN: ¿Qué encontrará el lector en Señales que precederán al fin del mundo?
YH: La historia de un viaje y de los descubrimientos que en él hace una mujer fuerte y sabia. Descubrimientos sobre sí misma, sobre el lugar que abandona y el lugar al que llega, y sobre el lenguaje, que es algo sobre lo que espero que también afecte al lector.

CN: ¿A qué atribuyes el impacto que causó Trabajos del reino, premiada con el galardón Otras voces, otros ámbitos en España?
YH: No lo sé.  Tal vez a que allá no hay el agotamiento que aquí tenemos con el tema, tal vez a que la novela puede estar dialogando con algunas cosas que se están escribiendo y discutiendo en España, no estoy seguro. En todo caso, es un impacto muy limitado todavía, ya veremos si le llegan más lectores con el premio.

CN: ¿Por qué hablar de inmigración, guerra y narcotráfico?  
YH: Creo que cada escritor se enfrenta a dilemas y dudas parecidas a las que han tenido todos los escritores y que trata de indagar en ellas a partir de su propia realidad. Y la realidad de la que somos parte incluye la migración como una de las experiencias fundamentales de nuestro tiempo; y la violencia (derivada de la “guerra contra las drogas” y la que obedece a muchas otras causas) parece ser también un ingrediente ineludible en el México de nuestros días.

CN: ¿Cuál es la relación entre tu narrativa y tu labor editorial dentro de la revista el perro?    
YH: Hay una misma idea sobre cuál es la literatura que me gusta. Trato de escribir historias que quisiera leer, y con los demás editores de la revista intento publicar textos que creo que muchos disfrutarían leer. A través de la revista he podido conocer a muchos escritores de toda Hispanoamérica, y con eso uno adquiere conciencia de con quién está dialogando, aún cuando no lo sepa. Por lo demás, publiqué cuentos en casi todos los primeros 12 números. A partir de que la revista obtuvo una beca del FONCA he dejado de hacerlo, creo que el dinero de este tipo de becas debe servir para abrir espacios a los demás, no a uno mismo.

CN: ¿Qué estás leyendo ahora?
YH: Siempre estoy leyendo varios libros a la vez. En este momento acabo de empezar El terror, de Arthur Machen, un extraordinario escritor británico contemporáneo de Chesterton, comencé también 41, la nueva novela de Rogelio Guedea que presentaré dentro de dos semanas; y acabo de conseguir Adicción, de Isaí Moreno, que hace rato quería leer.

CN: ¿Qué papel juega el crítico en el mainstream literario?     
YH: Más de uno. Está el crítico que entabla un diálogo con los potenciales lectores, a los cuales les recomienda qué leer o los previene de ciertos textos, y ya cada lector sabe si confía o no en ese juicio. Pero también está la crítica que no se dirige en primera instancia al público consumidor de libros sino que está reflexionando constantemente sobre los temas, formas y entrecruzamientos del campo literario, sobre cómo se enriquece una tradición, sobre sus rupturas, y qué significan en un momento histórico dado.

CN: ¿Cuál crees que sea el destino de la novela latinoamericana en una sociedad teledirigida como la nuestra?
YH: La televisión ya tiene un rato entre nosotros y no creo que haya más analfabetos a partir de su aparición. Antes bien, la letra escrita tiene una importancia que no ha disminuido en los medios que surgieron después de la televisión. No necesitamos que desaparezca la televisión, sino universalizar el acceso a los libros.

CN: Háblanos de tu interés por los viajes espaciales, la aeronáutica y la posibilidad de escribir ciencia ficción.
YH: Desde chico he tenido interés en los viajes espaciales, ya sean reales o imaginarios; finalmente los vuelos a la luna, los satélites, la estación orbital, los rovers en Marte, comenzaron como delirios de ficción. Tanto la ciencia dura de la que nos enteramos todos los días como las teorías delirantes sobre visitas extraterrestres apuntan a la indagación de quiénes somos, qué tanto conocemos el universo en el que estamos dando vueltas, y lo fascinante que es que hay tanto por descubrir.

CN: ¿De qué tratará tu próximo proyecto?
YH: Estoy con dos: una novelita breve que se relacionará, en la poética y en menor medida en los temas, con las dos anteriores, y una novela más larga, en la que incorpore algunas obsesiones que tengo desde chico, no sólo los viajes espaciales, sino la gente que me fue dado conocer gracias a que en mi casa todo el tiempo llegaban interesantísimos amigos de mis padres.

[Foto: Raimondo Luberti]