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septiembre 07, 2020

raised by wolves_la fábula de los tres cerditos

  

Un vistazo a la mejor ciencia ficción salvaje.

   

A mamá, con cariño

 

 

En el primer episodio de Raised by Wolves, el androide femenino designado como Madre [Amanda Collin] les transmite a los niños que cuida en el exoplaneta Kepler22-b un mandato simple: Ustedes serán educados como seres humanos ateos, tecnocráticos y pacíficos. Sin referentes religiosos, los pequeños empezarán a enfermarse. Uno tras otro, morirán durante el transcurso de doce años. Excepto un chico llamado Campion [Winta McGrath]. En su preadolescencia, es él quien cuestiona y subvierte los principios ideológicos de Madre. El androide masculino, Padre [Abubakar Salim] es en apariencia un modelo más dócil, dedicado básicamente a la protección y el abastecimiento del núcleo familiar. En la repartición del trabajo, los hombres se dedican a la agricultura, administran los bienes terrenales, y el niño reza frente a la cosecha. Lo hace tras haber enfrentado experiencias de dolor y sufrimiento. A pesar de que Madre se lo haya prohibido. Su semilla es la desobediencia. Creer.

 

El trailer de lanzamiento insinúa cierta narrativa en torno a la fábula de los 3 cerditos. Little pig, little pig, let me in, dice Madre alrededor del fuego. Cuando llegan los adoradores del Sol, la facción religiosa que combatió en la Tierra contra los ateos, intentan desarticular la célula social que los androides primigenios habían establecido en el misterioso planeta. Surge la pregunta medular: ¿Quién es el verdadero lobo, Madre o los creyentes? La trama teje una trenza de historias con tal dilema de fondo. El espectador podrá decidir según su criterio. Por lo demás, las reflexiones filosóficas no entorpecen el curso de la acción. No estamos ante un guión contemplativo; el segundo episodio -> Pentagram contextualiza el momento de la batalla terrestre, las decisiones radicales de Marcus y Sue [Travis Fimmel + Niamh Algar] y pone en perspectiva los planes de Madre y Padre, las profundas diferencias entre ateos versus creyentes, así como el estado deplorable en el que se halla la Tierra. La visión del futuro es distópica, desoladora. Si nuestro planeta fue destruido, ¿en serio puede haber vencedores?

 





 

Hasta aquí, Raised by Wolves sabe cuándo mostrar sus cartas y lo hace de forma coherente. El entorno tribal de Kepler 22-b se alterna con las sofisticadas naves de la religión mitraica. Sus adeptos poseen una tecnología capaz de inducirlos a estado de hibernación con funciones cerebrales para interactuar entre sí, recurso que ya se distinguía en Prometheus (2012). Y los trajes incluyen un emblema idéntico al del caballero Solaire de Astora -> Dark Souls. Ya en el tercer episodio -> Virtual Faith, las relaciones creyentes/niños/androides se tuercen y las especies salvajes entran a la ecuación para desestabilizar la frágil existencia de todo cuanto respira. He intentado no revelar los orgasmos argumentales, una cascada de ultraviolencia para amantes del gore. Hay sangre, mucha, pero también relaciones afectivas estrechas, vínculos que los humanos crean con lo divino y lo mundano, espiritualidad sin Dios. La mirada de Ridley Scott + Luke Scott, directores del proyecto creado por Aaron Guzikowski, es homogénea y magnética.

 

Raised by Wolves integra componentes idóneos para ser una gran apuesta de HBO Max durante los próximos meses: producción impecable, complejidad temática, actuaciones sólidas y una historia solvente. Ciencia ficción salvaje, sin más.

 


 

febrero 05, 2020

the red strings club_los hilos rojos nos conectan



Un hombre cae desde un edificio. Se llama Brandeis, y mientras mira su reflejo en los cristales, recuerda. Este lío empezó en el bar, con Donovan y Akara-184. Reseñamos The Red Strings Club.
 
¿Un trago de bienvenida?
The Red Strings Club apareció a principios de 2018 para PC. El juego es una aventura gráfica que nos traslada a un futuro cyberpunk, donde los seres humanos con implantes tecnológicos, los robots y las corporaciones turbias son el pan de cada día.

Creado por la desarrolladora española Deconstructeam y publicado por Devolver Digital, el título es una interesante propuesta que rinde homenaje a clásicos de la ciencia ficción como Blade Runner, la literatura de Isaac Asimov o la de Arthur C. Clarke. Sin embargo, hay algo más que esta trama de cantina, robots y brokers de información. Algo que, como en otras piezas del género, nos hacen anhelar y temer el futuro inminente.

 

Visita inesperada
La aventura comienza con Donovan, el cantinero del bar, y Brandeis, un pianista y cliente habitual. El curso de las cosas parece ir en orden, seguimos la charla que precede al cierre del negocio, hasta que de manera intempestiva un androide ingresa al local, desplomándose en el acto. Ambos hombres lo observan sin saber el problema que esto les puede provocar. Brandeis decide conectarse al registro de memoria del androide, Akara-184, solo para descubrir fragmentos de información ultrasecreta, un proyecto conocido como Bienestar Psíquico Social, y su inminente ejecución para someter a la raza humana.




 
La casa invita
A partir de este momento, el juego arranca. La acción transcurrirá en las cuatro paredes del bar, con Donovan, asistido por la unidad Akara-184, que atiende y entrevista a los clientes destacados. Es en este momento cuando encontramos una de las mecánicas principales del juego: servir tragos. Para que los clientes suelten la información valiosa es necesario darles la bebida adecuada, aquella que pueda despertar diferentes emociones y respuestas.

Pero como la bebida no basta, realizamos una segunda mecánica: las preguntas. Al tratarse básicamente de una aventura gráfica, los diálogos son esenciales para el progreso de la historia. Dependiendo de los tragos que sirvamos y las emociones que desaten, podremos hacer preguntas más arriesgadas o abordar temas más sensibles. La plática informal también nos permitirá ganar la confianza del entrevistado, permitiéndonos acceder a datos cada vez más personales, incluso confidenciales. La persuasión es necesaria para acabar con el plan secreto.
 
La ley y la felicidad no suelen ir de la mano
El diseño artístico del juego se basa en un aspecto retro. Tanto escenarios como personajes rememoran títulos clásicos de las primeras consolas de 16 y 32 bits. El estilo pixelado y la paleta de colores le imprimen una personalidad que se combina de forma eficiente con el desarrollo de la historia y las escenas que transmiten sentimientos y emoción, así como familiaridad y miedo, los dos sentimientos constantes en el gameplay.


Ambivalencia futurista
No importa cuánto hable de las características de este juego, de su aspecto visual o su música: la narrativa es al final lo más destacable de la experiencia. Ciertamente, la trama principal no es nada innovadora; la ciencia ficción ya se ha encargado de agotar el tópico de empresas multinacionales maliciosas con deseos de poder y dominio mundial. Sin embargo, Red Strings hace algo diferente. Si bien no modifica el tópico, al menos lo refresca. A través de las mecánicas podemos aventurarnos en una historia que tiene múltiples vertientes, y que le hace justicia a su nombre. Donovan tiene un papel especial en el entramado, ya que no solo entrevista, también es cuestionado y conforme aprende qué se planea detrás de las sombras, reflexiona si el mundo debiera someterse a una felicidad artificial y universal. O si, tan doloroso como es, debe permanecer inalterable. Piensa en ello mientras Brandeis cae de un edificio, considerando una última decisión: decirle a Donovan la verdad de Akara-184, o dejarlo vivir en la alegría de que el complot se neutralizó. Al final, nos quedamos con un último trago y los hilos rojos hechos de palabras y dilemas morales.

The Red Strings Club está disponible para PC, MacOS, Linux, Nintendo Switch y Xbox One.